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Rumbo al Oscar 2013: todo queda en familia

Premios Oscar de la Academia / AP

Premios Oscar de la Academia / AP

Las nominaciones volvieron a develar la red invisible de la cultura mainstream

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Las nueve películas con opción de ganar el podio dibujan el árbol genealógico de los principales poderes en juego dentro del campo del cine industrial.

En términos cuantitativos, los grandes estudios reafirmaron el alcance de su cosecha para la temporada, mientras las cadenas alternativas fueron descartadas y vencidas.

La compañía de los hermanos Weinstein, defensora del título y vencedora en las dos últimas justas, obtuvo un resultado ambivalente.

Por un lado, convenció a los electores de incluir Django Unchained y Silver Linings Playbook en la recta final.

Por el otro, ambos trabajos no parten como favoritos de la competencia.

Lo lamentamos por Quentin Tarantino, apenas compensado con la mención en la categoría Mejor Guión Original.

Por lo visto, su demencial lectura de la abolición de la esclavitud despierta sentimientos encontrados en la Academia, cuyos veteranos electores prefieren el gusto clásico de la interpretación de un tema similar por parte de Steven Spielberg en Lincoln, una de las candidatas de peso.

A su vez, dicha biografía del decimosexto presidente de Estados Unidos marca una de las tendencias en pugna, la de un cine progresista, antirracista y políticamente correcto identificado con la gestión del caudillo “afrodescendiente” del Partido Demócrata.

La Casa Blanca también parece reivindicada por la consentida independiente de la justa, Bestias del sur salvaje, la Precious del año y la concesión con el público alternativo de Sundance en vías de asimilación corporativa. Un filme aparentemente modesto y pequeño apoyado en la distribución por el emporio Fox, la casa de las noticias republicanas y conservadoras. Vaya entuerto.

Si de curiosidades hablamos, Lincoln debe llevarse los honores. Su exacerbación épica y patriótica recibe el espaldarazo de Reliance Entertainment, un multimedio sazonado al curry, fruto del empuje de la economía BRIC.

Ello demuestra la trasnacionalización del propio entramado de la meca. Por algo la India repite con Life of Pi, la Slumdog Millionaire en la disputa por el medallero.

Entre las 2 suman 23 postulaciones.

Estratégica manera de congraciarse con la audiencia y el mecenazgo financiero de los potentados de Mumbai, subsidiarios de un negocio en crisis, afectado por la piratería y los circuitos gratuitos de la red.

De ahí la glorificación del patrón ortodoxo de los largometrajes del conglomerado oficial.

La única sorpresa relativa es la consagración de Amour, hija adoptiva por conveniencia para darle legitimidad y barniz autoral a la gala de las estrellas.

Por lo demás, Michael Haneke se lo merece, luego de conquistar dos Palmas de Oro. Él es el Terrence Malick de la batalla.

Por supuesto, no tiene el menor chance delante de los caballos de la prensa del corazón. Con suerte, lo recompensarán en el renglón de habla no inglesa, en el que aparte sobresale la obra maestra de Pablo Larraín, No, de igual modo celebrada en el certamen de Francia.

Su participación evidencia la consolidación del mercado de Cannes como barómetro global de la oferta moderna y contemporánea.

Disney no podía faltar a la cita. La fábrica de sueños infantiles logró atornillar tres tuercas de su estructura: Ralph, el Demoledor, Valiente y Frankenweenie.

Los críticos aguardan por la esperada beatificación de Tim Burton en la ceremonia. Ojalá no traicionen la expectativa de sus fanáticos.

Para finalizar, Universal entra con dos cartas a la apuesta: Les Miserables y Zero Dark Thirty. Ambas concebidas por figuras mimadas de la Academia, Tom Hooper y Kathryn Bigelow. A pesar de no haber sido nominados, debemos contar con ellos para la foto del desenlace.

La adaptación de la novela de Víctor Hugo encarna el afecto por el qualité de alto presupuesto con sello de Broadway.

La pieza dedicada a la operación clandestina de búsqueda y muerte de Osama bin Laden, fungirá de candidata sentimental de los venezolanos por la participación de Edgar Ramírez.

La polémica suscitada alrededor de ella tiende a perjudicarla. El tiempo dirá.

En cualquier caso, comparte imaginario y enfoque con la última película de la lista, Argo, modelo de la escudería Warner y contextualizada en el Medio Oriente.

Así, el Oscar se inclina por reavivar la llama de la polarización mundial y el fuego de las cenizas del 11 de Septiembre, desde la perspectiva anglosajona.

Le servirá para calentar la temperatura del rating y el clima de la discusión.

La Academia manifestó sus preferencias.

En adelante nos tocará interpretarlas como mensaje.