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Rubén Blades se pasa al tango y quiere ser presidente

El cantautor Rubén Blades | Foto EFE / Archivo

El cantautor Rubén Blades | Foto EFE / Archivo

Hace casi cuatro décadas que el artista panameño Rubén Blades revolucionó la salsa desde la ciudad de Nueva York con la introducción de nuevos ritmos y unas letras cargadas de contenido social

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Junto a Willie Colón formó unos de los dúos más prolíficos y exitosos en la historia de este género, produciendo temas inolvidables como "Pedro Navaja", "Ligia Elena", "Maestra vida" o "Pablo Pueblo".

Pero no sólo ha sido la música la que ha mantenido ocupado durante todos estos años a Blades, quien también ha desarrollado una exitosa carrera como actor en Hollywood, rodando más de una treintena de películas.

Además, Blades -quien es licenciado en Derecho y posee una maestría por la Universidad de Harvard- ha hecho diversas incursiones en el mundo de la política, la más destacadas de ellas su aspiración a la presidencia de Panamá en 1994 y su cargo de ministro de Turismo entre 2004 y 2009.

Ahora el músico panameño acaba de presentar su último disco titulado "Tangos", en el que reinterpreta en clave de tango y milonga algunos de sus éxitos más celebrados, con la colaboración del músico argentino Carlos Franzetti y acompañado por la Orquesta de Leopoldo Federico.

BBC Mundo conversó con Rubén Blades en la ciudad de Los Ángeles sobre su último trabajo y sobre su decisión de no seguir cantando salsa en público en los próximos años para volver a aspirar a la presidencia de Panamá en 2019.
¿De dónde surgió la idea de adaptar algunos de sus temas más exitosos al género del tango?

Siempre consideré que la atmósfera que plantea el tango, la manera en la que hay que frasear las canciones y su instrumentación iban a dar a las letras de mis canciones una dimensión mucho más completa de la que obtenía presentándolas en el formato de música afrocubana, en el género que se conoce comercialmente como salsa.

La salsa es una música de acción dirigida al baile, al movimiento y al escape. Pese a que el tango es baile también, la atmósfera que se crea con su instrumentación es mucho más reflexiva y hace que las letras adquieran una dimensión más profunda.
¿Fue difícil hacer la transición de un género a otro?

Las canciones las escribí yo, pero cuando las canté en el formato de tango la emoción que me produjo, con la magistral orquesta de Leopoldo Federico, hizo muy difícil la grabación del álbum. Tuve que tener mucho control para no exagerar la emoción.

Además, soy una persona muy reservada y el tango me forzó a revelar esa emoción y para mi como músico fue un descubrimiento el ver que podía emocionarme con cosas que yo creía que conocía y que no sabía que tenían otra dimensión.
¿En qué anda trabajando en estos momentos?

Estoy escribiendo y estoy grabando. Estoy grabando un disco nuevo con Roberto Delgado y su orquesta y tengo otro disco que ya terminé con Boca Livre que saldrá el año que viene.

En 2016 serán mis últimas presentaciones en cuanto a giras con orquestas de salsa. Después de diciembre de 2016 ya no tocaré más con orquestas de salsa. Sólo lo haré en Panamá.
¿Por qué tomó esa decisión?

Yo tengo más pasado que futuro y tengo que organizar mi tiempo.

Si tengo salud y más años he de decidir en qué dirección voy a ir.

En el género afrocubano ya he estado más de 40 años y creo que ya es suficiente. Lo que tenía que decir lo dije y lo que tenía que hacer ya lo hice.

(…) Además en 2019 estoy pensando en participar de nuevo en la política en Panamá.
Usted ya quiso en 1994 ser presidente de su país y no lo logró ¿Qué le lleva a querer volver intentarlo?

La próxima elección en Panamá es en 2019. Si tengo salud tendré 71 años y si todavía tengo energía espero poder plantearme un trabajo como ese.

Lo que quiero es plantear un argumento nuevo en términos políticos. Quiero reinventar el argumento de la administración pública. No estoy diciendo que vaya a ganar pero ese no es el argumento. El argumento es plantear una dirección nueva y eso me corresponde a hacerlo a mi.

Ningún partido de corte tradicional lo va a hacer porque ellos defienden los intereses que los crearon. Son partidos clientelistas que se fundamentan en un populismo que no produce el tipo de dirección que el país necesita ni toma en cuenta todas las ventajas que los panameños tenemos, como personas y espiritualmente.

Voy a utilizar el tiempo que tengo todavía para ver si puedo plantear ese argumento y como veo el triunfo muy difícil, al menos bajo las condiciones actuales, quedará el argumento para que otra generación lo asuma. Pero lo importante es hacerlo y ahora es el momento.

Para que yo participe en el proceso primero he de tener salud y segundo he de tener el argumento completo.

He de poder decir: "Esto es lo que vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer, cómo vamos a financiarlo económicamente, qué se requiere del pueblo y cuáles son los cambios que hay que hacer a nivel constitucional y a nivel administrativo para producir el efecto que estamos planteando".
Usted habla de la necesidad de cambio pero algunos le dirán que la economía de Panamá es de las que más ha crecido en la región en los últimos años.

El modelo no funciona para todo el mundo. ¿Qué importa el crecimiento si tienes una población que todavía está esperando que se le resuelvan las necesidades básicas? ¿Qué importa si tienes éxito pero no lo puedes sostener? Éxito lo tiene cualquiera y más endeudándose.

(…) Hay que hacer que las consecuencias del éxito lleguen a todos los sectores, nutran a todos los sectores y esos sectores sepan cómo aprovechar las oportunidades que plantea el éxito.

No le gusta que le definan como alguien de derechas o de izquierdas. Entonces ¿cómo definiría las políticas que piensa llevar a cabo si llega a la presidencia?

Yo no soy de derechas o izquierdas, yo soy de razón. Esas diferenciaciones son una estupidez. Hay que hacer caso a los argumentos. A mi me interesan los resultados.

Los votantes están votando por el que les da trabajo, salud y vivienda, no por un argumento dogmático de derecha o izquierda.

(…) Panamá es un país con una gran capacidad intelectual y espiritual.

Tenemos un bien del primer mundo como es el canal que ha sido manejado de manera eficiente, lo que viene a demostrar que un país del tercer mundo puede manejar eficientemente un bien del primer mundo.

Panamá, debido a su poca población, puede ser manejado de manera eficiente pero deber hacerse con la participación de su población.
A principios de año tuvo una polémica con el presidente Nicolás Maduro después de que usted mostrara su preocupación por la situación política en Venezuela. ¿Qué queda de esa controversia?

No voy a hablar de Venezuela porque ya hablé de Venezuela.

Por eso yo escribo las cosas en mi página web porque no me interesa hablar ni a través de medios ni a través de entrevistas sobre Venezuela porque cada cual tiene una línea editorial.

Todo lo que tenía que decir de Venezuela ya lo dije.