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Ron Davis propone a Europa integrar a refugiados con música

El director venezolano, creador de la Orquesta Sueños del Sistema Suecia, enseña a tocar instrumentos a niños y jóvenes provenientes de países como Siria, Afganistán, Somalia y Albania. Es el proyecto piloto del modelo educativo creado por José Antonio Abreu e implementado en Suecia

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Frente a la bodega que la abuela de Ron Davis tenía en Guatire había una sede del sistema de orquestas fundado por el maestro José Antonio Abreu. Desde ahí escuchaba las composiciones de Mozart o Beethoven interpretadas por niños y jóvenes que él solo veía cuando iban al negocio a comprar chucherías, chupichupis y refrescos. 

Su abuela, con el recuerdo hiriente de un familiar que desapareció, decidió inscribirlo en la institución. “Tuve un tío del que más nunca supimos algo. Entonces, ella prefirió tenerme en un lugar seguro, donde pasara buena parte del tiempo”, indica el violinista que lidera la Orquesta Sueños del Sistema Suecia, integrada por jóvenes refugiados que debutaron la semana pasada en esa nación europea. 

Pide disculpas si se escucha por teléfono algún cornetazo u otro ruido cotidiano de ciudad mientras camina al Parque de Atracciones Liseberg, donde ayer estaba previsto que se presentara la orquesta en las actividades del Side by Side, el campamento internacional integrado por 200 jóvenes bajo la batuta de Davis. El programa incluía obras de Jean Sibelius, Dmitri Shostakóvich y Modest Músorgski, entre otros. 

A pesar de la advertencia, Gotemburgo, ciudad que se ha convertido en destino de centenares de refugiados, se percibe tranquila y sin tumultos. “El sistema de orquestas te permite enseñar desde muy temprano. Comencé como asistente de educación musical infantil a los 14 años de edad. Cuando me dieron la oportunidad de dirigir por primera vez me quitaba la camisa de bachillerato para que no vieran que el director estaba en el liceo”, cuenta Davis, de 30 años de edad. 

Del centro educativo frente a la bodega de su abuela salió un día para llegar a sitios jamás imaginados. Groenlandia es un lugar importante en su corta historia.

“Cuando tenía 24 años de edad me pidieron que viajara hasta allá para crear el sistema de orquestas”, relata sobre una misión vivida a -36° C, durante la que llegó a trasladarse en trineos para hablar con los entusiastas estudiantes. 

El Sistema Groenlandia se fundó en 2011 con niños de un orfanato en Uummannaq. 

En esa institución Davis vivió durante tres años. “Regresé a Venezuela. Entonces, el maestro Abreu me pidió que me quedara en el país para algunos proyectos. Trabajé en la coordinación de relaciones internacionales y en el entrenamiento de docentes. Di clases en Italia, Turquía, Escocia, Inglaterra, Francia y Dinamarca. En enero de este año llegué a Suecia para encargarme de un proyecto nuevo. Uno de los mayores problemas que tiene Europa en este momento es el de los refugiados y yo considero que el futuro es la integración, aunque muchos acá no creyeron que la música podía ser una herramienta”.

Varias organizaciones que trabajan con refugiados fueron escépticas, no veían la empresa loable, a pesar de que Suecia es un país donde el sistema de orquestas está establecido desde 2009 con más de 30 núcleos. Además, Gustavo Dudamel fue director titular de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo y José Antonio Abreu recibió el Premio Polar que otorga la Real Academia Sueca de Música. 

Recientemente Davis fue a un orfanato en las afueras de la ciudad a presentar su idea. Llevó su violín, tocó un concierto para ellos y les ofreció clases. “Lo mismo hice en una escuela, donde viví una experiencia impresionante. Había 3 traductores y una pantalla con el traductor de Google para que entendieran lo que estaba diciendo. Me terminé de convencer sobre lo que quería. Reuní en total a 20 personas para la orquesta, pero al final fueron 13 los que pudieron asistir. Llamé a amigos y a núcleos del sistema para que me dieran los instrumentos. Todo ocurrió hace 3 semanas”, cuenta sobre los muchachos que por los momentos tocan instrumentos de cuerda. Provienen de Afganistán, Siria, Albania, Rumania y Somalia.

Davis a simple vista es una persona simpática, cae bien. Es histriónico en sus fotos. El lente no lo intimida. Se considera enérgico y se sorprende cuando algún alumno no sonríe en clases. Le ocurre con el sirio Azizz, de 16 años de edad. “Es casi imposible sacarle una risa”. 

El docente trata de no ahondar en las circunstancias que lo llevaron a otras tierras. Sin embargo, el tema es inevitable. “Los ensayos, que suelen ser muy largos, han coincidido con el Ramadán. En uno de ellos, cuando tomamos un descanso, les dije que fueran a tomar agua y me respondieron que no podían. Les pregunté si no era muy duro entonces una sesión en esas condiciones y uno de ellos me contestó: ‘¿Duro? Duro es que te caiga una bomba al lado de la casa”. Davis se refiere al afgano Mohseni. 

Su idea es tener una orquesta con más integrantes a finales de agosto, con todas las secciones y ofrecer un concierto en octubre. “Ahora, que la noticia se difundió, han llamado de varias partes para apoyar. Se convirtió en el proyecto piloto del Sistema Suecia. Esto debe ser un ejemplo para otros países que reciben refugiados, como Alemania. Esto es lo que quiero hacer el resto de mi vida, aportar de esta forma en todas las naciones posibles, especialmente en aquellas adonde nadie quiere ir. No sé de qué manera inspiro, pero siempre me llaman para que lo haga”.