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Roman Polanski comparece 9 horas ante justicia por demanda de extradición en EE UU

Polanski abandonó EE UU en 1978 y no ha vuelto ni siquiera para recibir el Óscar al mejor director que ganó en 2003 por el filme El Pianista | Foto: El Comercio

Polanski compareció nueve horas ante la justicia polaca | Foto: El Comercio

El director de cine prefería "mantener en el olvido" su acusación de delito por abuso sexual cometida en 1977

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Roman Polanski compareció hoy a puerta cerrada y durante cerca de nueve horas ante un tribunal de Cracovia (sur de Polonia) por la solicitud de extradición presentada por Estados Unidos por un delito de abuso sexual, una cita que le ha hecho recordar cosas que prefería "mantener en el olvido".

"Ha sido agotador y en cierto modo doloroso, ya que he tenido que volver a recordar algo que prefería mantener en el olvido", dijo brevemente Polanski a la prensa a su salida de los juzgados, tras comparecer en el marco de la demanda de extradición de EE UU por un delito de abuso sexual contra una menor de 13 años cometido en California en 1977.

Los magistrados no tomaron hoy una decisión sobre la entrega o no de Roman Polanski a las autoridades estadounidenses, y se espera que el proceso se demore todavía varias semanas.

"Es necesario estudiar las evidencias presentadas por Roman Polanski, lo que excluye la resolución rápida del caso", dijo la portavoz del tribunal, Barbara Górszczyk.

De hecho la cadena de televisión TVN24 informó de que "la próxima vista tendrá lugar previsiblemente el próximo mes de abril".

El director reiteró su "confianza" en la Justicia polaca y declaró a los medios que espera que el proceso de extradición abierto no impida el rodaje de la película que pretende filmar en Polonia a partir del próximo mes de julio, un largometraje inspirado en el escándalo de espionaje de Alfred Dreyfus.

Durante casi nueves horas el director testificó ante el tribunal, a puerta cerrada, tal y como días atrás reclamó su defensa, con el fin de salvaguardar así su privacidad ante el interés mediático.

"La defensa tratará de demostrar que la solicitud de extradición es simplemente infundada", explicó a los periodistas el abogado de Polanski, Jan Olszewski, a la salida del tribunal.

En la comparecencia de hoy la fiscalía presentó las razones por las cuales se ha admitido a trámite la solicitud de extradición, mientras que la defensa del realizador pidió al tribunal polaco que tenga en cuenta la decisión tomada por las autoridades suizas en 2010, cuando denegaron su entrega a Estados Unidos.

Si los magistrados fallan en este caso a favor de la extradición, el ministro de Justicia, Czesary Grabarczyk, deberá decidir en última instancia si da o no luz verde al proceso. Si por el contrario el tribunal deniega la petición, la decisión será firme y definitiva.

La solicitud de extradición fue presentada el pasado mes de enero y, tras ser admitida a trámite por la fiscalía de Cracovia, se remitió al juzgado competente de esa misma localidad.

En los últimos meses Polanski ha pasado temporadas en su natal Cracovia, donde prepara el rodaje de una película sobre el caso Dreyffus, que debería iniciarse este verano, y ha alquilado el apartamento en el que vivió en su niñez.

La presencia del realizador en Polonia fue aprovechada por Estados Unidos para solicitar su extradición.

Pero los intentos de que Polanski sea extraditado a EE UU arrancan de mucho antes y en 2009 se vivió uno de sus capítulos más conocidos cuando las autoridades estadounidenses solicitaron a Suiza la detención del realizador, quien tiene nacionalidad francesa y polaca.

El cineasta fue arrestado en el aeropuerto de Zúrich y pasó tres meses en prisión y otros siete bajo arresto domiciliario, hasta que, finalmente, Suiza denegó su extradición y lo puso en libertad.

En aquel periodo de detención, Varsovia dedicó a Polanski una estrella en el "Paseo de la fama" de la capital polaca junto a una de sus frases más populares: "Nada es demasiado impactante para mí".

Un año más tarde Estados Unidos volvió a la carga y reclamó la extradición, en ese caso a Polonia, aunque en primer lugar la Oficina del Fiscal General polaco concluyó que el delito por el que se le reclamaba ya había prescrito según la legislación polaca.

Más adelante, en octubre de 2014, la Justicia polaca desestimó la petición de detención de Estados Unidos para el director de cine, que asistía en aquellos momentos a la inauguración del Museo de Historia Judía de Varsovia.

Ahora, tras la nueva petición estadounidense, el pasado enero, la fiscalía de Cracovia se decidió a aplicar el tratado de extradición entre Estados Unidos y Polonia "sin condiciones", y aceptó tramitar la solicitud, aunque sin considerar pertinente en ningún momento el arresto del realizador.

Polanksi, de 81 años y ganador de un Óscar como mejor director por el filme The Pianist (El pianista, 2002), está acusado de haber mantenido relaciones sexuales con una joven de 13 años, Samantha Geimer, delito del que se declaró culpable en 1977 y por el que pasó 42 días en una cárcel californiana, tras lo cual fue liberado bajo fianza.

En 1978 huyó de Estados Unidos antes de la audiencia para fijar la pena, por temor a que el juez le impusiese una condena severa.

Aunque el cineasta llegó hace años a un acuerdo económico con Geimer, quien retiró todos los cargos, el pasado 24 de diciembre un tribunal de Los Ángeles rechazó la petición de su defensa para cerrar definitivamente el caso, que le impide pisar EE UU.

Fue precisamente el temor a ser arrestado lo que hizo imposible que Polanski recogiese en persona el Óscar que la Academia le concedió y que recibió en su nombre el actor Harrison Ford, al que dirigió en la película Frantic (Frenético, 1988).

El autor de películas como La semilla del diablo (Rosemary's Baby, 1968), El escritor (The Ghost Writer, 2010) o Chinatown (1974) reside habitualmente en Francia junto con su esposa, la actriz gala Emmanuelle Seigner, y sus hijos.