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Rodner Figueroa: Mi oficina es el mundo y mi jefe es el público

Figueroa asegura que ha visto de todo y que nada lo impresiona porque conoce muy bien el negocio | Foto: WIlliam Dumont

Figueroa asegura que ha visto de todo y que nada lo impresiona porque conoce muy bien el negocio | Foto: WIlliam Dumont

El programa que tiene a cargo le ha permitido hacer gala de su personalidad y mostrar que sabe de algo más que moda. Su mordacidad sale a relucir cuando cuenta sus anécdotas en el mundo de las celebridades latinas en Estados Unidos 

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Hace 23 años que se residenció en el exterior y nunca trabajó en la televisión nacional. Sin embargo, su desayuno fue interrumpido por una seguidora que pidió tomarse una foto con él. “Eso me impresiona y me agrada porque tengo mucho tiempo afuera”, dice Rodner Figueroa, presentador de Sal y Pimienta y conductor de los segmentos de moda en los programas Primer Impacto y El Gordo y la Flaca.

Vino al país como jurado del Miss Venezuela 2013, el concurso que con su grandilocuencia de los años ochenta lo hizo decidirse por la televisión. Su chaqueta, marca Prada, delata su impecable gusto. Sus palabras, que no mide cuidadosamente pero que tampoco suelta con locura, denotan sus años de experiencia.

Asegura que ha visto de todo y que nada lo impresiona porque conoce muy bien el negocio. Sin embargo, le gustan los artistas que lo sorprenden. “Hacen falta más Lady Gaga en este medio porque son las que nos sacan de la rutina. ¿Te imaginas que todas sean Taylor Swift? ¡Un horror!”.

—Ya tiene tres años al frente de Sal y Pimienta, ¿cuál es el balance que hace de esa experiencia?

—Sí, ya tiene tres años al aire y ha sido un proyecto maravilloso porque me ha dado la posibilidad de mostrar mi versatilidad como talento de Univisión. Ha sido una plataforma estupenda para poder decir a mis anchas lo que opino, sin pelos en la lengua.

—¿Qué celebridad se ha molestado por las cosas que usted ha dicho?

—¡Muchas! La más reciente fue Susana Dosamantes. Cuando salieron unas fotos de su hija Paulina Rubio en Ibiza y comenté que era increíble verla gorda, se puso bravísima y dijo que le estaba haciendo bullying. Eso me pareció injusto porque siempre he apoyado la carrera de Paulina, pero no puedo pasar por alto unas fotos que todo el mundo está viendo.

—Dijeron que estaba embarazada.

—Sí, pero no es así. Lo que está es enamorada y disfruta de la vida al punto de que no cuenta calorías ni hace ejercicios (risas).

—¿Cómo maneja las reacciones de los fanáticos?

—Entiendo, respeto y admiro que la gente defienda a su estrella favorita. Pero el artista sabe que es objeto de críticas. Los fanáticos se lo toman a pecho y me insultan, ¡me dan risa! Disfruto leyendo las barbaridades que me dicen.

—¿Qué es lo más complejo de escudriñar a una persona pública?

—Todo. Esa era una de las razones porque me gustaba ser crítico de moda, porque se resumía al vestuario. En Sal y Pimienta trato de ser justo pero mordaz. No puedo ir en contra de mis principios y si tengo una opinión, debo ser sincero. Sin embargo, hay cosas que sé de los artistas, que me cuentan, que las vivo junto a ellos, pero que me reservo porque no tienen que ser del dominio público.

—¿Y qué es lo más divertido?

—No tengo un trabajo de 9:00 am a 5:00 pm. No tengo una oficina. Hoy estoy aquí y mañana en Nueva York, México o Los Ángeles. Mi oficina es el mundo y mi jefe es el público.

—¿Le ha tocado criticar a algún amigo?

—¡Claro! Una vez critiqué a Angélica Vale, con quien tengo una estupenda relación, y me tocó mi jalón de orejas. Christian de la Fuente también me llamó un día para reclamarme porque critiqué su vestimenta. Lo entiendo porque no lo esperan, pero no puedo excluir a nadie porque tenga o no una buena relación con ellos.

—¿Hay alguien que le haya agradecido sus comentarios?

—Sí, Shakira. En su mejor momento iba a las alfombras rojas latinas como una loca y a las estadounidenses iba fabulosa. Yo fui muy severo con ella porque consideraba que era una falta de respeto con la audiencia latina. Luego, en la entrega de unos Premios MTV en México, me preguntó si me gustaba cómo vestía y me dijo que le había dado tan duro que había cambiado para mí. Pero no era para mí sino para su público.

—¿A quién critica con gusto?

—¡A muchos! Hay gente que siempre se viste horrible, como Alejandra Guzmán, Gloria Trevi y Laura León. Pero más disfruto cuando cometen errores inesperados, como cuando Lucero llegó a una alfombra de los Premios Lo Nuestro con unas botas de cuero. Es como un platillo exótico que no tienes la oportunidad de degustar a diario.