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Ritos convierten al hombre en objeto de la crueldad

“Es un disparo al plexo solar”, dice uno de los textos de sala sobre la exhibición que clausurará el 15 de mayo | Foto: Manuel Sardá

“Es un disparo al plexo solar”, dice uno de los textos de sala sobre la exhibición que clausurará el 15 de mayo | Foto: Manuel Sardá

Se exhiben 28 fotos en blanco y negro sobre actos penitentes en tres comunidades del país. La curaduría es de Ricardo Jiménez

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Desde el año 2006 Jorge Luis Santos realiza fotografías sobre fiestas populares y religiosas en el país. Comenzó trabajando con los Palmeros de Chacao, desde la montaña, en Semana Santa. Pero luego de un encuentro con la obra de un colega sobre los penitentes en Brasil decidió buscar imágenes similares en Venezuela.

Se dedicó entonces a indagar sobre las ceremonias que tienen lugar en Villa de Cura (Aragua), Tinaquillo (Cojedes) y Chacao, en las que hombres y mujeres se arrastran, descalzos, para saldar una deuda con un ser superior, íntimo, impalpable. Bajo el sol, en silencio, ellos expían sus pequeñas tragedias.

Así nació Pido, prometo y pago, una serie de fotografías digitales en blanco y negro que fue inaugurada en la Galería Tres y 3, en Las Mercedes. La curaduría de la exposición, que permanecerá abierta al público hasta el 15 de mayo, es de Ricardo Jiménez y la museografía de Alberto Asprino. Está dedicada a la memoria de Luis Brito.

“No se puede fotografiar lo que uno no es”, señala Santos. Para él temas como la espiritualidad, la naturaleza y la sexualidad –pilares de su trabajo fotográfico– lo han llevado a profundizar en las sensibilidades del alma. Lo han hecho relacionarse con elementos que estaban al margen de su vida.

“La fotografía termina siendo la excusa para yo vivir esto. Una excusa maravillosa. A veces niego elementos religiosos y este tipo de actos me hace repensar las cosas. Me consigo en las imágenes y en las expresiones de estas personas. Y hago comunión con ellos”, afirma.

En la sala hay 28 imágenes en pequeño formato. Un halo de misterio las agrupa. El espectador no sabe al comienzo de qué se trata la propuesta: no hay símbolos religiosos; no hay cristos ni cruces. Pero se sabe que allí está ocurriendo un ritual. Tampoco hay pistolas ni sangre, pero hay una sensación de crueldad, de violencia, detrás de aquellos cuerpos sudorosos, de los pies llenos de tierra, en la textura de un rostro que mira suplicante al cielo. “Es un disparo al plexo solar”, indica uno de los textos de sala, escrito por el fotógrafo argentino Eduardo Segura.

“Mi tema nace como la penitencia. La gente que ofrece un sacrificio que después debe pagar. Una de las mujeres que fotografié me llegó a decir que ella estaba ahí porque su hijo era muy malo. Son cosas que pegan, comienzas a sentir una empatía”, agrega Santos.

Pido, pago y prometo se convertirá en un libro que contendrá alrededor de 70 imágenes de estos y otros episodios fotografiados entre 2009 y 2016. Al respecto, Santos afirma: “Finalmente, es un proceso más que religioso, espiritual. Entiendes mucho del dolor humano”. 

Pido, prometo y pago
Galería Tres y 3, 
calle California, Las Mercedes
Horario: martes a sábado, de 11:00 am a 6:00 pm; domingo, de 11:00 am a 4:00 pm
Entrada libre