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Reymond Romero teje puentes en el espacio con hilos de colores

El artista plástico Raymond Romero / Foto Manuel Sardá

El artista plástico Raymond Romero / Foto Manuel Sardá

El creador, que exhibe su más reciente trabajo en la galería D’ Museo, toma el legado de los grandes maestros venezolanos del arte abstracto y cinético 

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Reymond Romero confiesa abiertamente que está enamorado del color. Así lo ha demostrado a lo largo de su trayectoria y lo ratifica en su más reciente individual, Cromatología iconolingüística, en la galería D’ Museo. Aunque abandonó el tradicional ritual de teñirse un mechón antes de inaugurar cada exposición –más bien se presenta sobrio y formal a la entrevista– asegura que continúa siendo un artista que trabaja desde lo visceral y motivado por lo cromático.

El ganador del VII Salón Jóvenes con FIA en 2007 expresa que vive un momento especial porque siente la creatividad a flor de piel. Salta de una propuesta a otra con rapidez, aunque a veces prefiere detenerse un rato para ordenar todo de forma coherente. Parte de ese trabajo reciente lo presentará desde el domingo en la galería del Centro de Arte Los Galpones con la curaduría de Lorena González. Son varias series en las que Romero pinta cuadros con finos hilos de colores, en composiciones que recuerdan la herencia de grandes maestros venezolanos del abstraccionismo geométrico y el cinetismo como Carlos Cruz-Diez y Jesús Soto.

“En esta oportunidad estoy apropiándome de lenguajes y referencias de los grandes creadores de la modernidad del siglo XX para indagar temas recurrentes en mi obra: la volumetría y el color. No podía dejar de experimentar a pecho abierto con ese transcurrir entre la bidimensionalidad y la tridimensionalidad. Obviamente, aferrado a las técnicas y materiales que he usado desde siempre”, expresa el autor.

Una de las series centrales es Ideogramas, un guiño evidente al trabajo de Cruz-Diez. En las obras Romero juega con el efecto óptico, con generar volumetría a través del color y la utilización de elementos puramente geométricos. Son obras modulares que funcionan perfectamente solas y en conjunto.

En Policromías el creador tiende un puente directo entre lo bidimensional y tridimensional, pues saltan a la vista del espectador cubos de color que parecieran salir de la obra. “Sé que en esta serie en particular creé un volumen que no estaba antes en los cuadros, pero sí en las esculturas, en los muñecos que he realizado. Es un proceso natural. No me conformo con la tela pintada, necesito que se escape de la pared”, señala.

En la muestra Romero también hace un paréntesis en su discurso para trabajar Monocromías, una serie en la que experimenta con los valores entre el negro y el blanco. Aunque no se resistió y a algunas piezas les aplicó el borgoña. “Fue un descubrimiento. El trabajo se ve igual, en cierto sentido, pero es diferente utilizar valores como los grises, el blanco y el negro. Cuando tienes color, sobre todo los vibrantes y primarios, siempre superpones. Cuando trabajas con la escala de grises tienes que ser consciente de los tonos que colocas, pues de lo contrario no funciona… Pero esto es solo un experimento porque la verdad es que estoy enamorado del color”, revela.


Reymond Romero. Cromatología iconolingüística

Galería D’ Museo, Centro de Arte los Galpones, avenida Ávila, Los Chorros

Inauguración: domingo, 11:00 am

Horario: de martes a sábado, de 11:00 am a 6:00 pm; domingo, de 11:00 am a 4:00 pm



anmartinez@el-nacional.com