• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Retratar al país para hurgar en el alma del hombre

En el teatro, como en las artes y en la vida, no se puede generalizar. El universo es amplio y variados son los objetivos de quienes lo habitan. En el escenario se puede buscar solo la risa. Pero también se pueden revisar textos que indaguen en las debilidades del ser humano para analizar una sociedad, un país, una época. En la cartelera nacional, si bien abundan las comedias ligeras, existe un sólido grupo de creadores que trabaja por conducir al espectador a un nivel más allá. Compañías como el Grupo Actoral 80, Teatro del Contrajuego, Rajatabla, Teatro Forte, Skena, La Bacante, Tumbarrancho Teatro y Escena de Caracas; artistas que se aventuraron en la dramaturgia como Luigi Sciamanna y talentos emergentes.“En los últimos años se observa el interés que tienen muchos de hablar de los problemas del país, algo que se había perdido cuando el Estado suspendió los subsidios. Hay obras buenas y otras malas, pero celebro que en medio de todo se haga arte, porque es muy difícil montar teatro hoy en día”, dice Héctor Manrique

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Hombres polarizados. Historias muy humanas. Es eso lo que tienen en común los últimos dos montajes dirigidos por Rossana Hernández. Niños lindos y La cocinera hablan del hombre, sin la intención de mostrarlo bueno ni malo. Ambas piezas las presentó, así como Saverio el cruel, como producciones de Deus Ex Machina, la agrupación que fundó en 2008 con Gabriel Agüero y Elvis Chaveinte.

Original del dramaturgo cubano estadounidense Eduardo Machado, La cocinera ha alcanzado éxito en la ciudad. Ganadora de tres premios otorgados por Avencrit, la pieza muestra cómo las acciones de los líderes políticos dividen a una familia, reflejo de una sociedad polarizada. Protagonizada por Layla Vargas, la obra se ubica en tres épocas de la historia cubana con la llegada de la revolución comandada por Fidel Castro.

Un país para la discusión. La Caja de Fósforos se ha convertido en poco tiempo, y con el persistente esfuerzo de muchos, en una referencia para el teatro en la ciudad. Casi siempre sus montajes se agotan. Dirigido por Orlando Arocha (Teatro del Contrajuego) y Diana Volpe (Hebu Teatro), el espacio oscuro que toma cien formas le apuesta al discurso sobre lo que es el ser humano. Se pueden agrupar allí sus más recientes obras Piel mercurio, El pie de la Virgen y Testigos ocultos. A las que se sumará el próximo estreno de El Decamerón. “Creo que lo que hacemos habla del venezolano en lo psicológico, social y político. La situación que vivimos: la indiferencia ante los problemas o confrontar la historia para encontrar respuestas sobre el presente. Hacemos un teatro que revisa el país para retratarlo y discutirlo”, expresa Arocha.

Texto con poesía. En la vida, por suerte, siempre hay más de una puerta. Es así como comienza el montaje infantil El día que cambió la vida del señor Odio, cuyo texto, puesta en escena y actuaciones se convierten en una poética forma de hacer arte. “Muchas veces nos quedamos con una sola cara de las cosas. Esta obra es una posible justificación del odio y también una aclaratoria sobre la necesidad de amar, que hace que las cosas salgan bien”, dijo su creador y director Oswaldo Maccio al momento del estreno en 2013.

Aunque el director del grupo La Bacante también presentó La luna y el niño juegan un juego que nadie ve, el teatro de adulto es parte de su repertorio. Un ejemplo reciente es Ni que nos vayamos nos podemos ir, original de Lupe Gehrenbeck, que habla del exilio –físico y emocional–, las relaciones familiares y la sensación de pertenencia.

Alertar sobre la descomposición. Además de indagar en el poder creador del actor, el objetivo del Grupo Actoral 80 es insistir en la necesidad de hablar sobre los problemas del venezolano. Por eso vuelven una y otra vez a los textos de José Ignacio Cabrujas, “un gran autor de enorme potencia poética”, expresa Héctor Manrique. También por esa razón presentan montajes como Sangre en el diván, para llamar la atención sobre la descomposición ética y moral del país, sobre los personajes embaucadores y manipuladores. Remata el director: “Tenemos una única línea: que no nos atrapen nunca”.

Para niños y adultos. Skena recorre dos caminos teatrales: el de las obras infantiles y las que son para adultos. Cada una con sus objetivos diferenciados. “En las piezas para niños siempre buscamos la unión familiar y la comunicación. Que el espectador adulto la pase tan bien como el pequeño. Un ejemplo de esto es Popeye, porque rinde homenaje a las comiquitas de principio de siglo pasado. En las obras para adulto, la idea es buscar textos que nos cuestionen sobre el entorno social y humano que vivimos”, expresa Basilio Álvarez. Ejemplo son piezas como Ay, Carmela, La ola y Enemigo del pueblo.

La estructura del poder. La casa de Bernarda Alba, El fantasma de Hiroshima, Contra la democracia…, pero también otras como Señor Presidente y El coronel no tiene quien le escriba, son montajes que forman parte del trabajo que realiza Rajatabla, escenificados por agrupaciones como Teatro Forte y Escena de Caracas. Para el presidente de la fundación, William López, esto responde a una línea inculcada por Carlos Giménez: “No presentamos espectáculos de risa fácil, sino textos con un mensaje para reflexionar. Son obras que hacen crítica a las estructuras de poder”.