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Reflexionar sobre puntos álgidos en una época de extremismos

El próximo otoño incluye música en vivo durante toda la obra | Foto: Manuel Sardá

El próximo otoño incluye música en vivo durante toda la obra | Foto: Manuel Sardá

Fernando Azpúrua y Luis Villegas son los directores que siguen en la fiesta escénica de La Caja de Fósforos. Sus obras abordan temas como la homosexualidad y la religión; la familia y la pedofilia

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El bien como punto de encuentro

La escena comienza en la sala de espera de una clínica en Nueva York. Tres atractivas enfermeras saludan y comienzan a cantar. Aun en sus uniformes azules, se han convertido en unas soul sisters y trasladan al espectador a unos deliciosos años sesenta. Luego las luces cambian y la música se apaga. Los padres de un joven actor de teatro están preocupados por el accidente que acaba de sufrir. Sus patológicas discusiones contrastan con el amor que manifiestan sus amigos y su pareja, un vendedor de velas con crisis de identidad y de la mediana edad.

Todos discuten sobre el futuro del herido y van reflejando sus propios fantasmas. De repente la clínica pasa a ser un bar, un apartamento, un parque. Como en un sitcom, con mucho humor y transiciones musicales, se presenta al público El próximo otoño, escrita por Geoffrey Nauffts y dirigida por Fernando Azpúrua. Se estrenará en El Dedal, una sala pequeña cercana a La Caja de Fósforos, en la Concha Acústica de Bello Monte, como parte del II Festival de Teatro Contemporáneo Estadounidense. 

El montaje pasea al espectador por varios episodios de la vida de Luke y Adam, una pareja homosexual en la que priva una discusión fundamental: el primero es católico; el segundo no entiende las creencias del otro. “¿Piensas que irás al cielo?”, le pregunta constantemente. Así el texto junta dos ideas que para muchos están confrontadas: la comunidad LGBT y la religión.

“Se trata más que todo de espiritualidad. No es creer o no en Cristo, sino en algo como la posibilidad de reencontrarnos”, expresa el director. Azpúrua relata que el trabajo de este montaje comenzó con el Taller de Dirección Avanzada que dictó Orlando Arocha hace más de un año. Leyó más de diez obras y se quedó con esta. “Es una pieza sobre la convivencia, porque tanto la familia de Luke como sus amigos quieren su bienestar. El bien como fin, pues a pesar de que se enfrenten creencias es lo que debe prevalecer. Y luego de los sucesos de Orlando, en Estados Unidos, esta obra cobró otro sentido para nosotros”, agrega.

El próximo otoño es protagonizada por José Manuel Suárez, Javier Figuera, Juan Carlos Ogando, Carolina Leandro, Ana Melo y Teo Gutiérrez. Las cantantes son Rutsy Fuentes, Frey Hernández y Nercy Padrino.
 
Cómo una mujer aprende a crecer

En un automóvil antiguo ocurre todo. Allí transcurren los años, las mujeres cocinan, se ocultan los enfermos, lloran las aprendices. En un automóvil antiguo se despedaza la fachada de una familia “normal”. Es Estados Unidos, a mediados del siglo pasado, una casa conservadora deja ver todas sus cicatrices en Cómo aprendí a manejar, escrita por Paula Vogel y dirigida por Luis Villegas “Spinetta”. El montaje se estrenará el domingo y es la tercera de las ocho piezas que presentará La Caja de Fósforos en el II Festival de Teatro Contemporáneo Estadounidense. 

La historia sigue a una joven en el descubrimiento de quién es, qué quiere hacer con su vida, la sexualidad y la adultez. En el proceso se encuentra con mujeres machistas, con tías conflictivas y un tío pedófilo, al que le gusta jugar en el sótano de la casa y con el que desarrolla una relación enfermiza. 

La puesta en escena es exagerada en gestos y colores, elaborada así intencionalmente para remarcar las falsedades de la sociedad. “Trabajar esta estética es como hablar de la vida de estos personajes: que algo ocultan, que mienten, que se engañan constantemente”, señala Villegas. 

El director también estuvo al frente de montajes como Un día libre para la muerte y presentará en la próxima edición de Microteatro Venezuela Un anillo para Paty de Oswaldo Maccio. En esta ocasión escogió Cómo aprendí a manejar por el reto que implicaba: “Es una obra complicada desde el punto de vista de la dramaturgia, porque no es lineal, viaja por épocas, va de atrás hacia adelante. Además, la pedofilia y el incesto son temas muy complicados. Creo que es algo pertinente hablar de ello porque en esta sociedad tan promiscua es fundamental reforzar la educación familiar, los valores, el amor”.

Villegas considera que el teatro es un escenario para discutir aspectos de la vida: “Es siempre necesario y en estos momentos, en Venezuela, hay mucho. Se crea con las uñas y entre todos, situación que nos ha unido más. Las artes nos hacen pensar, dudar, enfrentarnos con nuestros demonios”.

En el montaje actúan Marielena González, Henry Soto, Gioia Lombardini, Beatriz Mayz, Alexandra Vecchionacce, Eglis Mayorca, María Elena Planchart, David Colmenares y Gabriel Trujillo.