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Recuerdos que arman un país exiliado

Izaguirre y Sánchez Torrealba unieron sus talentos para crear la pieza que se presenta en el Teatro César Rengifo | FOTO Cortesía Arteascopio

Izaguirre y Sánchez Torrealba unieron sus talentos para crear la pieza que se presenta en el Teatro César Rengifo | FOTO Cortesía Arteascopio

La obra Entre las bocas del dragón y de la serpiente surge a partir de una conferencia dictada por Rodolfo Izaguirre. La protagoniza Carlos Sánchez Torrealba

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Los venezolanos se expulsaron a sí mismos del paraíso. No fue el imperialismo, tampoco la Unión Soviética. Así lo señaló Rodolfo Izaguirre en una conferencia que dictó durante una edición del Festival de Música Atempo.

Al escritor le fascinó la idea de que a Cristóbal Colón las costas de Venezuela se le parecieron al paraíso. La visión de que el agua salada y el agua dulce se mezclaban deslumbró al navegante europeo, y así se lo hizo saber al rey de España en sus cartas. Todo esto lo relató Izaguirre en aquella ocasión para alertar que 500 años después –un parpadeo histórico, como él dice– ese paraíso se convirtió en un desastre. “Nos hemos exiliado. Es una cosa dramática. Nos arruinamos, quedamos convertidos en un país miserable y subdesarrollado, que no avanza. Somos una nación petrolera que niega la belleza y la sensibilidad a la gente. Que cosa tan terrible. ¿Qué nos pasó? ¿Qué ocurrió con nuestra alma?”, se lamenta el crítico de cine.

Carlos Sánchez Torrealba, actor del TET, tomó estas ideas y las convirtió en un monólogo teatral. Entre las bocas del dragón y de la serpiente –título de la conferencia, que hace referencia a la desembocadura del río Orinoco– se estrena hoy en el Teatro César Rengifo de Petare. Las funciones serán sábado y domingo a las 3:00 de la tarde.

La pieza, interpretada por Sánchez Torrealba, muestra a un antiguo proyeccionista de cine al que le dicen Chuchú. Desde un ancianato –ganado por el tiempo y la memoria– el hombre trata de no perderse en sus alucinaciones. Canta temas de viejas películas y habla del ayer, de la vida. “Todo se cae. Y si no se cae, lo tumban… Ahora soy el hombre invisible y he descubierto algo asombroso: ¡El hombre sin cabeza es de aquí! ¡Vive aquí y no se ha mudado!”, dice.

“Es la primera vez que tengo que ver con el teatro. Cuando Carlos me leyó el texto en casa me pareció brillante. Además, mi hijo Rhazil es quien hace las luces del montaje, estoy muy contento por eso”, agrega Izaguirre.

Entre las bocas del dragón y de la serpiente estará en cartelera hasta el 1º de junio, producida por Arteascopio y el Centro de Creación Artística TET.