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Rápido y baboso

Un caracol con el patrimonio genético de Meteoro, Vin Diesel y Pastor Maldonado corre en la recta final de las vacaciones escolares

Un caracol con el patrimonio genético de Meteoro, Vin Diesel y Pastor Maldonado corre en la recta final de las vacaciones escolares

Un caracol con el patrimonio genético de Meteoro, Vin Diesel y Pastor Maldonado corre en la recta final de las vacaciones escolares

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El récord del campeonato mundial de caracoles, que se corre cada año en la localidad inglesa de Norfolk, lo fijó un molusco llamado Archie en 1995: 33 centímetros en 2 minutos. Archie, seguramente ya en otro plano de la existencia, se hubiera tardado 17 días en darle una vuelta al óvalo de 4 kilómetros donde se corren cada mayo, ante 300.000 espectadores, las 500 Millas de Indianápolis.

Como referencia entre otros animales lentos (quizás el peor insulto para una persona o una película en la era de la conexión a Internet), un morrocoy avispado se tomaría 14 horas, y una pereza, 33 horas. Pero debido a una mutación genética transfundida de la saga Rápido y furioso en su baba de caracol -que además de velocidad lo hace obtener luces, radio y alarma antirrobos-, Turbo se convierte en la venganza de la tracción de sangre en Indianápolis luego de una carrera tan accidentada como cualquiera del venezolano Pastor Maldonado. Sucede en el cine.

Turbo es el segundo estreno de 2013 de Dreamworks Animation, tradicional archirrival de Pixar en la animación digital de Hollywood. El primero fue la aventura prehistórica Los Croods, que sin alcanzar el perfil de Shrek, Madagascar o Kung Fu Panda ha sido la sexta película más taquillera del año en el mundo y la quinta en Venezuela.

El filme del director canadiense y debutante David Soren alcanza, por momentos, resonancias nietzcheanas: Turbo es un caracol poco conformista que se desespera ante la lentitud de sus congéneres (resulta fácil imaginarlo imprecando en una cola de cajero automático en Venezuela) y que no se resigna a marcar tarjeta como empleado de una cosecha de tomates o servir de comida para cuervos. En la concha-carrocería usa el mismo número de Meteoro, el 5. Cuando su hermano (se llama Jet, pero tiene los pies, mejor dicho, la baba, bien puesta en la tierra) le pregunta qué pasará si desaparecen los poderes que ha adquirido de un día para otro, Turbo reflexiona filosóficamente: “Entonces debo aprovecharlos hoy”.

El descubridor y mánager de Turbo es Tito López, gordito que prepara tacos mexicanos en Los Ángeles y que se convertirá en un deleite para los que analizan los estereotipos de los latinoamericanos en Hollywood. Consiente al molusco con una camita en la que la almohada es un saquito de salsa de tomate, y la cobija, una tortilla de maíz. Lo bueno de Tito es que propicia una banda sonora en la que aparece gente de la escena del hip hop chicano californiano, caso de Ozomatli. Que nadie vaya a creerse que el tema principal es “Sopa de caracol”.

Quizás por la ausencia de personajes secundarios verdaderamente atractivos, Turbo corre el peligro de convertirse en el equivalente a Cars de Pixar: una cinta que patinó deshonrosamente en la autopista de los premios de Hollywood y la taquilla, aunque igual vale la pena ver antes de morirse eso de un caracol picando caucho en las 500 Millas de Indianápolis. En los próximos años, Dreamworks Animation se pondrá el cinturón de seguridad con estrenos de mayores garantías financieras como Cómo entrenar a tu dragón 2 (2014), Los pingüinos de Madagascar (2015) y Kung Fu Panda 3 (2013).


Turbo

Animación. Estados Unidos, 2013

Director: David Soren

Estudio: Dreamworks Animation

1 hora y 36 minutos

Desde mañana en cines (también en 3D)