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Ralph demuele generaciones de videojuegos

Ralph, el demoledor | Archivo

Ralph, el demoledor | Archivo

El estreno navideño de Disney salta de la era Atari a las de nuevo cuestionadas simulaciones bélicas, pasando por un universo azucarado inspirado en Antonio Gaudí

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Lo mejor de Ralph, el demoledor no es apto para diabéticos. En su odisea por varias maquinitas de videojuegos en pos de su redención, Ralph, un villano de la era Atari que hace recordar a Manolito, el amigo abastero de Mafalda, pero con esteroides, va a parar a un universo de mantecado, fresa, chocolate, crema chantilly y confituras que es la radicalización de la fantasía más empalagosa de una lolita japonesa. Hasta hay arenas movedizas de la bebida Nesquik, que garantizan la muerte más dulce. Lorelay Bove, una de las artistas de concepción visual del estreno navideño de Disney, reveló que, además del animé nipón para niñas tipo Candy Candy, encontró inspiración en la arquitectura sin líneas rectas del genio del modernismo catalán, Antonio Gaudí: “Sus construcciones son como casas de caramelo”, comparó.

Ralph, el demoledor es la Toy Story de las maquinitas de videojuegos: cuando los adultos se van, sus personajes dejan de desempeñar un papel preconcebido y tienen una vida social propia, aunque en ella se mantienen las castas y la discriminación. Ralph, todo pies y manazas, como un Trucutú de baja pixelación, cobra conciencia y desea ser reconocido como algo más que el bruto destructor de edificios y obstáculos a derrotar en una vieja diversión que sobrevive a los tiempos de Pac-Man. Abandona su videojuego, Reconstrúyelo Félix, y hace que este último pierda su sentido: ¿qué es un héroe sin un villano? ¿Qué son los Leones del Caracas sin el Magallanes? ¿Qué es un canal de televisión del Gobierno sin la oposición?

Además del colmo de los colmos de la “cuchitura” preadolescente femenina, Ralph, el demoledor (dirigida por el debutante Rich Moore, vinculado con el equipo creativo de las cáusticas series de televisión Los Simpson y Futurama) se desenvuelve también dentro de un hiperrealista videojuego bélico, de esos que vuelven a ser profundamente cuestionados luego de la masacre en la localidad estadounidense de Newtown. El simulador de la ficción de Disney, Hero’s Duty, tiene un nombre muy parecido a Call of Duty, el más colocado en el banquillo de acusados. En todo caso la mejor escena no es una matazón sino la frustrada boda rock de la sargento Calhoun, la heroína rubia marcada por la lucha a plomo (o plasma) limpio contra insectos extraterrestres.

Los personajes de Ralph, el demoledor no han tenido existencia real en videojuegos, industria que hoy mueve más dinero que el cine y la música juntos. Pero sus inspiraciones son obvias, y hay referencias en la película a Pac-Man (con sus respectivos fantasmitas), Space Invaders, Mario Bros, Lara Croft, Tortugas Ninjas Mutantes, Street Fighter y Mortal Kombat, entre muchos otros. El doblaje en español tiene una verdadera estrella: María Antonieta de las Nieves, la mismísima Chilindrina, como Vanellope von Schweetz, la niñita segregada y “okupa” que, en una carrera de carritos de confeti, protagoniza una remontada todavía más espectacular que la de Sebastian Vettel en la Fórmula Uno. Ralph, el demoledor es uno de esos pocos filmes 100 por ciento recomendables de ver con los lentes de 3D. Sobre todo en la parte de la cinta cuando hay mucha glucosa en juego. 

Ralph, el demoledor

(Wreck-It Ralph)

Animación. Estados Unidos, 2012

Director: Rich Moore

Estreno en cines: martes 25 de diciembre (también en 3D)