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"Estoy a un paso de dejar de ser galán"

Ricardo Álamo / Williams Marrero

Ricardo Álamo / Williams Marrero

Después de 21 años de carrera, el intérprete quiere orientar su trabajo a actividades detrás de cámara. Ahora soltero, dice que su hija es su primera enamorada

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Ricardo Álamo está de nuevo ante un papel protagonista, Leonardo Alfonso Macho Vergara en De todas maneras Rosa, un personaje al que define como un príncipe. Asegura que si en algo se parece a esos galanes que le toca interpretar es en que lo entrega todo cuando está con una mujer, aunque aclara que en este momento su corazón no está ocupado más que por su hija.

Con el celebrado José Alberto Gamboa de Válgame Dios asegura que refrescó su carrera, pero explica que aceptó interpretar de nuevo a un galán tradicional por dos razones: para no encasillarse y porque se siente cercano al tema de la locura que toca la telenovela de Venevisión. Asegura que al terminar este proyecto dramático le gustaría asumir papeles de carácter que le permitan explorar esos otros matices que puede ofrecer como actor. Igualmente, piensa enfocarse en la producción. En ese sentido, tiene proyectada una serie para un canal nacional y también un película, con guión de Carlos Pérez.

“Es una oda a la amistad y los protagonistas son dos locos maravillosos. Va orientada al drama, a esa sensación de La vida es bella. Esa es la pincelada que queremos lograr”

—¿Cómo fue regresar a un papel romántico después del personaje de Gamboa en Válgame Dios?

—Fue una transición particular, incluso tuve mis temores de volver a interpretar a un príncipe después de haberme vacilado algo tan simpático como Gamboa. No es que los protagonistas no sean simpáticos sino que van con los estereotipos de galán. Con Gamboa tuve la posibilidad de expandirme como actor, de mostrar otras facetas y otras condiciones, que con el galán es más difícil de hacer. Fue un poco duro y mucha gente lo tomó mal. En la calle me decían que no me querían de bueno. Pero el público ha entendido a Leonardo Alfonso.

—¿Cómo se siente con ese personaje?

—Me estoy dejando llevar por ese huracán emocional que es y por todo lo que le viene. Me gusta porque tengo mucho que ver con la locura, con el estado de fragilidad mental. Tengo mucha afinidad con personas que han tenido problemas psiquiátricos porque un tío, que ya murió, sufría de esquizofrenia. Me identifico mucho porque al ver a las personas que llaman locos me cuestiono sobre quién es el verdadero desequilibrado. A veces los racionales somos los más conflictivos.

—Después de que probó los antagónicos, ¿con cuál se queda: con el bueno o con el sinvergüenza?

—¡Es difícil! Pareciera que es más simple la respuesta porque ambos tienen su encanto. No puedo elegir porque tengo mucho afecto por los personajes nobles. Pero Gamboa fue un vuelco, me refrescó como actor.

—¿Y usted es tan príncipe como sus personajes?

—Creo que eso se me ha pegado de ellos. Confieso que cuando estoy con una mujer estoy al cien por ciento. Me gusta brindar mucho cobijo y ser especial porque no se sabe cuánto tiempo se viven las cosas. Me parezco a estos personajes, sin duda. Mi hija siempre me dice que soy un príncipe, pero es porque ella es mi primera enamorada.

—¿Está cansado de estar al frente de las cámaras?

—Sí, un poco. Ya estoy a un paso de dejar de ser galán. Me apasiona mucho la realización, el proceso de crear, explorar todas las áreas. A veces siento que estoy prestado a la actuación. Ya he dirigido varias cosas y estoy trabajando en una serie que está en preproducción para un canal nacional. Cuando agarras ese rumbo es más difícil regresar. Después de esta novela voy a hacer cosas más específicas y participaciones especiales. Voy a tratar, por pasión, de estar detrás del lente. 


De todas maneras Rosa

Venevisión

Lunes a viernes, 9:00 pm