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Las Pussy Riot cambian de profesión

Las componentes del grupo punk ruso Pussy Riot / EFE

Las componentes del grupo punk ruso Pussy Riot / EFE

Las cantantes ahora se dedican a defender los derechos humanos en las cárceles rusas

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Las amnistiadas Pussy Riot han cambiado de profesión, ya que dejan la música para dedicarse a defender los derechos humanos en las cárceles rusas, pero no de enemigo, fieles a su famosa plegaria punk "Madre de Dios, echa a Putin".

"No tenemos intención de dar ningún concierto. Nos dedicaremos a defender los derechos humanos en el sistema penitenciario ruso. Las mujeres que están en prisión no tienen a nadie más", afirmó hoy María Aliójina en rueda de prensa.

En su primera comparecencia ante los medios desde que abandonaron la cárcel, Aliójina y Nadezha Tolokónnikova dejaron claro que no han renunciado a la lucha sin cuartel contra el "sistema totalitario" implantado por el líder ruso, Vladímir Putin.

La canción protesta, que les costó una condena de dos años de cárcel por cantar en el principal templo ortodoxo ruso, ha dejado paso a la lucha cívica.

El proyecto se denomina "Zona de Derecho", en un juego de palabras en ruso que alude a las prisiones, ya que en el lenguaje coloquial de este país el vocablo "zona" alude a cárceles y colonias de trabajo forzado.

"Este proyecto comenzó hace tiempo, cuando empezamos a dedicarnos a la defensa de los derechos humanos en las prisiones donde cumplíamos condena", dijo Tolokónnikova.

La carismática licenciada en Filosofía explicó que su ONG canalizará las denuncias concretas sobre abusos laborales, físicos y sexuales en las prisiones, para lo que aprovecharán la publicidad que ganaron como integrantes de Pussy Riot.

"En las penitenciarias, hay muchas personas que viven entre la vida y la muerte. La gente no tiene ni idea, ni le interesa lo que ocurre en las cárceles. Nuestra misión será explicar por qué es necesario denunciar los abusos", subrayó Aliójina.

Las activistas, que reconocieron que aún no disponen de financiación para el proyecto, contarán con la ayuda del líder de la oposición rusa, el bloguero Alexéi Navalni.

Lo que no ha cambiado un ápice, si siquiera los 22 meses de cárcel, es su animadversión hacia Putin, al que Tolokónnikova definió como un chekista (espía), atenazado por el miedo, alejado de la realidad y obsesionado con la conspiración mundial.

"Nuestra opinión sobre Putin no ha cambiado. Nos gustaría echarlo (...) No sólo a Putin, sino a toda su máquina burocrática (...), su ideología, sistema educativo, etc.", dijo.

Las dos jóvenes consideran que la amnistía de la que se han beneficiado, aprobada por el Parlamento con ocasión del vigésimo aniversario de la Constitución rusa, no es un acto de humanismo, sino resultado de las presiones rusas y occidentales en vísperas de los Juegos de Invierno de Sochi.

"¿Por qué ahora? Se acerca la Olimpiada. Putin no quiere que su proyecto preferido se venga abajo por una gente que está en la cárcel, cuando es tan fácil liberarlos", apuntó Tolokónnikova.

En su opinión, cuanto concluyan los Juegos a finales de febrero se reanudarán los procesos judiciales contra los opositores detenidos en las protestas de mayo de 2012, por lo que pidieron a Occidente que los boicotee.

"Después de Sochi, seguramente habrá una mayor represión. No estoy de acuerdo con los que dicen que estamos viviendo una etapa de deshielo" debido a la amnistía, abundó.

Las jóvenes expresaron su admiración por el magnate petrolero Mijaíl Jodorkovski, indultado hace una semana por Putin tras cumplir más de diez años de cárcel y cuando faltaban unos meses para que agotara su condena.

"Es importante para nosotros, ya que es una persona muy fuerte, un ser humano increíble que sufrió una experiencia carcelaria mucho más larga y dura que nosotros", dijo Tolokónnikova, quien lo "propuso" como futuro presidente de Rusia.

Además, reconocieron que su héroe particular durante su tiempo entre rejas fue el disidente soviético Vladímir Bukovski, quien se comunicó con ellas a través de vídeoconferencia desde Londres.

Pero las Pussy Riot no desean convertirse en disidentes en el exilio, donde cuentan con numerosos admiradores: "no tenemos ningún miedo (..) Ahora que somos libres, sentimos una gran responsabilidad. Hay muchas cosas que hacer en Rusia, seremos mucho más útiles aquí que en el extranjero", comentó Tolokónnikova.

Y, sin renunciar a sus principios, se distancian del grupo que las dio a conocer: "No queríamos esa publicidad, esa fama. No somos Pussy Riot. Somos Nadia y Masha".