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Producir series juveniles no es juego de niños

Los productores de A puro corazón no pretenden repetir el éxito del programa original | FOTO RAÚL ROMERO

Los productores de A puro corazón no pretenden repetir el éxito del programa original | FOTO RAÚL ROMERO

Los cambios en los hábitos de consumo de la televisión y las nuevas tecnologías han hecho que los productores tengan que adaptarse a los nuevos tiempos

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A todo corazón cumplió la mayoría de edad. 18 años han pasado desde que actores como Adrián Delgado, Gaby Espino, Daniela Alvarado y Juan Alfonso Baptista se convirtieron en un fenómeno de la televisión nacional.

La primera telenovela juvenil en ser transmitida en horario estelar volvió a la pantalla como un remake (A puro corazón), en una época en la que el público adolescente ha cambiado su manera de consumir televisión.

Los avances tecnológicos, la baja producción televisiva, las leyes que regulan los contenidos y la competencia con canales internacionales han hecho que la realización de este tipo de series no sea un juego de niños.

Francisco Busatto, productor ejecutivo de la nueva versión que transmite Televen, asumió el reto sabiendo los recursos con los que contaba. “Cuando planteamos el proyecto lo hicimos sin la intención de repetir el éxito de A todo corazón. Estamos en otra Venezuela”.

La trama tuvo que ser adaptada para una nueva generación. “Los diálogos se actualizaron, pero jamás será como el léxico que realmente usan, no solo por un tema de ley, sino para hacer el producto mercadeable afuera”, dice Bussato, quien explica que los personajes tienen cuentas en las distintas redes sociales desde las que interactúan con la audiencia. “Eso ha sido un elemento clave para que el público se enganche, porque estamos compitiendo para que prefieran ver un programa de televisión nacional antes que uno de Disney o Nickelodeon”.

Adrián Delgado, protagonista de la telenovela original y que ahora tiene un papel en el remake, considera que parte de éxito de A todo corazón se debió a que no había tantas opciones para elegir en la televisión de los noventa. “La globalización no estaba tan acentuada, la gente no tenía cable. El programa fue todo un fenómeno. Nos invitaron a un programa en Puerto Rico junto a Ricky Martin. Estuvimos en el opening del Miss Venezuela y cantamos la canción tres veces. Una locura”.

Pero ellos no fueron los únicos miembros de un elenco joven que protagonizaron el número central del certamen de belleza. El canal de La Colina aprovechó la popularidad de Somos tú y yo y sus protagonistas Víctor Drija, Sheryl Rubio, Rosmeri Marval y Aran de las Casas también abrieron el show en 2009.

Este seriado estuvo al aire durante tres temporadas y se adaptó en países como China, Indonesia y Malasia.

Drija considera que hubo tres factores determinantes para el éxito que obtuvieron en pantalla. “Primero, llegamos en un momento en el que había un bache de producción de programas de este tipo. Segundo, al público le gustó conectar con personajes que se parecieran a ellos, que usaran su jerga, como las sifrinas. Tercero, el plus musical de la serie que nos permitió hacer una gira de conciertos”. Afirma que las producciones que se hicieron en El Club de los Tigritos, como De sol a sol, El poder de Géminis y Jugando a ganar, abrieron el apetito de los jóvenes por el género.

Vladimir Pérez fue el encargado de producir esas historias cuyos capítulos duraban entre 5 y 10 minutos. “En El Club de los Tigritos había muchas niñas y pocos varones, por eso invitamos a la gente de Salserín a participar del proyecto que fue todo un éxito”, explica el creador. “Las telenovelas de corte juvenil son rentables porque hay muy pocos actores adultos, que son los que cobran más que los actores emergentes. Después de los noventa se dejó de hacer por un tiempo por un tema presupuestario, pues se le daba más prioridad a la producción de telenovelas de horario estelar, que al final son las que más facturan”.

RCTV también apostó por las telenovelas juveniles. Hoy te vi dio a conocer a actrices como Chantal Baudaux, Mirela Mendoza y Ámbar Díaz. “Después de eso todas entramos en dramáticos estelares. Estuve en Mujer secreta, Hay amores que matan, La soberana y muchas más”, explica Díaz, quien en ese entonces se sintió abrumada por el éxito del programa en el que también estaba Ramón Castro. “Tenía 15 años de edad, era la primera vez que me enfrentaba con la fama. Mi mamá era mi manager y mi cable a tierra”.  

El éxito también tiene un lado agrio
“La fama te da mucho, pero te quita bastante privacidad”, admite Adrián Delgado, quien luego de convertirse en el rompecorazones de una generación que lo vio en A todo corazón, procuró mantener su vida personal fuera de las cámaras. “No es fácil ser un desconocido y tener ese poder en tus manos, tal vez en algún momento tuve algún desliz de ego, porque de joven sientes que te puedes comer el mundo de un mordisco. No soy un hombre de estar en grandes fiestas, ni me doy una vida de superestrella. Actúo porque es mi pasión”. El productor Francisco Busatto procura inculcarle ese mismo pensamiento al nuevo elenco de A puro corazón. “Son muchachos muy talentosos. A unos les cuesta más que a otros, como en todo. Ya están empezando a ver las bondades de la fama y antes de que a algunos se les suban los humos los hacemos volver a la realidad”. La calle y las redes sociales son los principales indicadores de popularidad de los jóvenes protagonistas. “El cariño se nos manifestaba por todas las vías posibles. Yo entré en el proyecto sin expectativas, con ganas de trabajar. La clave fue divertirnos mientras estábamos en escena, eso se lo transmitimos a la gente que nos apoyó durante tres años, en los que también hicimos giras de conciertos”, recuerda Víctor Drija acerca de Somos tu y yo.