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Presos se liberan a través del humor

Ignacio Márquez propone la tolerancia como eje de su obra | Foto Cortesía Festival de Cine Venezolano

Ignacio Márquez propone la tolerancia como eje de su obra | Foto Cortesía Festival de Cine Venezolano

Ley de fuga es la ópera prima de Ignacio Márquez, quien dice mezclar tres pasiones en el filme: teatro, cine y comedia 

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Ignacio Márquez ha estado en varios centros penitenciarios: el INOF, el Internado Judicial de los Teques, La Planta, Rodeo y Yare. “Por fortuna no como privado de libertad”, aclara. El cineasta iba como visitante, pero de nadie en particular, solo quería dejar entrar el arte en las celdas. En las cárceles encontró más que prejuicios y estereotipos, se topó con la idea que desembocó en Ley de fuga, su ópera prima.

Márquez cuenta que hace cinco años hizo una gira por los penales de la Gran Caracas con una pieza teatral llamada La revancha. Después de presentar la obra hacían foros con los reclusos y recogían sus vivencias. “Nos decían que nunca se hablaba de las cosas positivas que ellos generaban, solo de lo negativo, una realidad que ellos consideran se ha sobredimensionado”, señala.

“Si te digo que voy a hacer una película de presos de una vez lo asocias con violencia y muertos”, asegura el director que se propuso como un reto precisamente rebatir esa percepción. Quería hacer un filme sobre cárceles sin sangre y que fuera verosímil desde el punto de vista de la comedia.

Márquez no subestima el género humorístico para plantear temas serios. “Se puede reflexionar riendo. El humor es un rasgo esencial del venezolano. Uno puede perder la casa, el trabajo, la novia, hasta la dignidad, pero el sentido del humor jamás. En esos casos, si tienes la capacidad de reírte, tienes la capacidad de levantarte”.

Los encargados de darles vida a los personajes de la historia son actores con trayectoria en el teatro con los que el realizador había trabajado o de los que tenía alguna referencia. No hizo un casting formal, los convocó a una lectura del guion en la que todos se entusiasmaron y aceptaron.

Entre los que accedieron estaba Francisco Denis, el actor que interpreta a Brigadier Blanco, un preso por fraude que lidera el grupo de reclusos de la cárcel de San Cristóbal que prepara una obra para participar en el Festival Nacional de Teatro Penitenciario de Caracas.

Aunque Denis representa el personaje principal, el director plantea un protagonismo colectivo compartido entre 10 actores, entre los que se crea una microsociedad. “Está el extranjero, el homosexual, el sifrino, el chamo de la calle, el negro, etc. Quise darle peso a las minorías sociales”, indica Márquez.

Basado en esta premisa desarrolló su obra: “No quiero anticipar la lectura del espectador, pero hay un referente importante: hablo de la tolerancia, de cómo una persona es capaz de convocar razas, condiciones, tendencias, para hacer algo en conjunto”.

La producción contó con financiamiento de la Villa del Cine. El rodaje se llevó a cabo en siete semanas en la Unidad Educativa Benito Canónico, en Guarenas. “Hace años una quebrada se desbordó y los salones viejos que estaban tapiados los utilizamos para representar las celdas. Luego los recuperamos a través de un acuerdo entre la Villa del Cine y el liceo. Filmamos en pleno año escolar, hubo mucha solidaridad por parte de los alumnos”, manifiesta el director.