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Pontífices no siempre santos

Habemus Papam (2011), del italiano Nanni Moretti, retrató un papa (Michel Piccoli) incapacitado psicológicamente para asumir sus responsabilidades / Archivo

Habemus Papam (2011), del italiano Nanni Moretti, retrató un papa (Michel Piccoli) incapacitado psicológicamente para asumir sus responsabilidades / Archivo

Con frecuencia, las representaciones cinematográficas y literarias del papa y la jerarquía católica han explotado las contradicciones entre una figura que presuntamente representa a Dios en la Tierra y las tentaciones del poder, el dinero o el sexo

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Papas reales y papas ficticios. Papas divertidos y papas lascivos. Papas piadosos y papas tenebrosos. Papas homicidas y papas asesinados. Incluso un par de papisas. La filmografía sobre los sucesores de san Pedro no es demasiado amplia, aunque en ocasiones ha resultado profética.

La lista de notables intérpretes que alguna vez han encarnado a un vicario de Cristo incluye a Anthony Quinn (Las sandalias del pescador, de 1968), Alec Guinness (Hermano sol, hermana luna, de 1972), Jeremy Irons (la serie de televisión Los Borgia, de 2011), Bob Hoskins (el popularísimo Juan XXIII en El papa bueno, de 2003), Liv Ullmann (La papisa Juana, de 1972, basada en una leyenda medieval nuevamente llevada al cine en 2009), Jon Voight y Albert Finney, dos intérpretes de Juan Pablo II en la pantalla pequeña. Ewan McGregor fue camarlengo, un papa interino, en Ángeles y demonios (2009). Tom Hanks impidió que su conspiración tomara el poder en el Vaticano.

Las sandalias del pescador, inspirada en el libro de Morris West, mostró a un sumo pontífice llegado de la Europa comunista, el ucraniano Kiril, 10 años antes de la elección del polaco Juan Pablo II. Habemus Papam (2011), del italiano Nanni Moretti, retrató un papa (Michel Piccoli) incapacitado psicológicamente para asumir sus responsabilidades, lo que en cierto modo anticipó la renuncia de Benedicto XVI, al menos hasta que no se conozcan los verdaderos motivos de su decisión.

Ambas son representaciones relativamente condescendientes de la institución católica. Pero la mayoría de los filmes o series se han centrado en las contradicciones entre una figura que presuntamente representa a Dios y las tentaciones terrenas. Rodrigo Borgia o Alejandro VI, el polémico pontífice renacentista que tuvo por lo menos 10 hijos, ha sido llevado varias veces a la pantalla chica y grande. En El Padrino 3 (1990) y la sátira El Papa debe morir (1991), la mafia tiene sus garras metidas en el Vaticano: Juan Pablo I, el papa que duró 34 días en 1978, muere envenenado en la primera.

En Hermano sol, hermana luna, un clásico de retiros espirituales, el desprendimiento de san Francisco de Asís contrasta con la riqueza material de Inocente III (Guinness). De manera similar a Ángeles y demonios, Heath Ledger combate a un aspirante satánico a las llaves de san Pedro en El devorador de pecados (2003). Para finales de 2013, Showtime, la misma productora de Los Borgia, anuncia El Vaticano, una trama contemporánea con toneladas de intrigas y escándalos sexuales.

El papa más mediático y viajero de todos los tiempos, Juan Pablo II, que espera por su superproducción en la pantalla grande, dejó una lista de sus películas preferidas y sorprende saber que no todas son cintas típicas de Semana Santa, pues incluyó Ocho y medio de Federico Fellini y 2011: odisea en el espacio de Stanley Kubrick.