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Ron Howard dirige el filme que recrea una de las temporadas más dramáticas de la Fórmula Uno: la de 1976  | Foto: Archivo

Ron Howard dirige el filme que recrea una de las temporadas más dramáticas de la Fórmula Uno: la de 1976 | Foto: Archivo

Rush: pasión y gloria recrea una de las temporadas más dramáticas de la historia de la Fórmula Uno y la rivalidad entre James Hunt y Niki Lauda

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James Hunt corría para que llovieran sostenes. Niki Lauda lo hacía para que lloviera dinero y consolidar una empresa: él mismo. Por supuesto, se trata de una simplificación, como en toda película (y toda narrativa). Les unía un deporte: un tipo de carrera que ni siquiera se trata de llegar a un punto a partir de otro, sino de dar vueltas a un circuito, lo que tiene algo de obsesión, de frontera con la patología. Rush: pasión y gloria cuenta cómo se ganaron reconocimiento mutuo.

Chris Hemsworth, conocido como el superhéroe de Thor y como el hermano del ex de Miley Cyrus, es el fallecido Hunt: tan inglés como un Beatle, mujeriego, apuesto, fumador, temerario, el paraíso de un paparazzo. Uno de los protagonistas de una de las temporadas más dramáticas de la historia de la Fórmula Uno: la de 1976.

Daniel Brühl, actor alemán familiar por Adiós a Lenin y Bastardos sin gloria, hace de Lauda: metódico, disciplinado, calculador, monógamo, de aspecto algo ratonil y proveniente de Austria, país hoy pequeño y con frecuencia confundido con una provincia de Alemania (lo fue, de hecho, durante el nazismo). Antipático y arrogante como el Michael Schumacher del futuro. Consciente, al mismo tiempo, de que, para un piloto, el exceso de estabilidad personal es la aniquilación de la esencial materia prima del riesgo: “La felicidad es el enemigo”, le confiesa a su esposa Marlene (la majestuosamente serena actriz Alexandra Maria Lara).

Un acontecimiento que es preferible no adelantar, pero que está registrado en la historia del automovilismo, hace que Lauda, defensor de la escudería Ferrari, se gane el cariño del público. Eran tiempos mucho más peligrosos que los actuales: entre 1952 y 1975 fallecieron 29 pilotos en carreras o pruebas de Fórmula Uno. Desde la muerte en la pista del brasileño Ayrton Senna, en 1994, no ha habido más accidentes fatales.

El austríaco sostenía que el inglés servía para ganar una carrera, pero no una temporada completa, porque carecía de una visión panorámica de la profesión de piloto. Lo que en cierto modo se cumplió: Lauda, tres veces campeón de la Fórmula Uno, es hoy un corredor más recordado. Pudiera concluirse que se trata de una batalla entre espontaneidad versus rigidez.  Quizás es más bien un asunto de no traicionar el propio genio. En cualquier caso, el filme retrata un deporte de egos descomunales. Y en el que factores como los patrocinantes y el diseño del automóvil pueden pesar más que la habilidad del piloto.

Ron Howard, un frecuente “Oscarizador” de películas y director de Apolo 13 y Una mente brillante, con frecuencia ha sido tentado por el virus de la manipulación de las emociones más fáciles del espectador, aunque en Rush: pasión y gloria su esquematismo es atemperado por el guión del eminente inglés Peter Morgan, el mismo de La reina y Frost versus Nixon.

Con la vista en el Premio de la Academia de 2014, quizás la historia de dos remotos automovilistas europeos no despertará demasiado interés en Hollywood, aunque Brühl podría colarse en las postulaciones.

Rush: pasión y gloria

Drama. Estados Unidos, 2013

Director: Ron Howard

Reparto: Daniel Brühl, Chris Hemsworth, Olivia Wilde

122 minutos

Desde mañana en cines

Información y reservación: www.cinesunidos.com y www.cinex.com.ve.