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Película importa de Asia a Venezuela la paz espiritual

Sócrates Serrano encarna a un hombre obstinado de los problemas que quiere un cambio espiritual | Captura

Sócrates Serrano encarna a un hombre obstinado de los problemas que quiere un cambio espiritual | Captura

El largometraje registra testimonios de personas de India, Bután y Nepal sobre cómo encuentran la tranquilidad a través de la ayuda a los demás 

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Cuando los montañistas van a países como Nepal o Bután suelen encontrarse con personas con creencias y valores totalmente diferentes a los suyos.  Esa experiencia fue registrada hace tres años por Frida Ayala y un grupo de excursionistas.

Sin embargo, cuando volvieron a Venezuela, quisieron presentar el material de forma amena, no solo una serie de entrevistas proyectadas una tras otra. Por eso decidieron crear una historia ficticia en la que un hombre está atormentado en la ciudad. Ese personaje obstinado es interpretado por Sócrates Serrano con un guión escrito por Javier Vidal, quien hila la trama de Kora, senderos a la felicidad, que se estrenó ayer en la cartelera nacional.

En el filme, el protagonista viaja a la India, Nepal y Bután para buscar la espiritualidad. Entonces, empiezan a verse las entrevistas grabadas previamente a figuras como Tara Gandhi y Tushar Gandhi, descendientes de Mahatma Gandhi, y a ministros de Bután, quienes hablan sobre felicidad nacional bruta, el índice que usan para evaluar la calidad de vida de sus ciudadanos.

Sin embargo, una de las historias más destacables es la de Anurahda Koirala, que en Nepal dirige una organización que atiende a víctimas del tráfico sexual.

“Cuando la visitamos, había ayudado a más de 25.000 personas. Quisimos mostrar su labor para entender un proyecto de vida y humanidad bastante grande”, indica Ayala, que debuta como directora con esta película. Ella fue esposa de José Antonio Delgado, montañista venezolano fallecido en 2006.

Así lo afirma Serrano, quien encarna al ciudadano hastiado del caos citadino y demás problemas. “Estamos agobiados y fragmentados como cultura e identidad. Mientras no integremos nuestros fragmentos, seguiremos en esta esquizofrenia colectiva. No se trata solo de esperar los resultados de unas elecciones o las decisiones de los gobernantes, lo asociado al locus del control externo”, asevera el actor, que también es psicólogo. Su personaje genera ruido cuando uno se percata que no viajó. Además de las escenas en Venezuela solo es el narrador de la historia.

El clímax del documental es cortesía de los músicos de la Orquesta Sinfónica Teresa Carreño, el coro Simón Bolívar y los niños del núcleo de Camurí, quienes tocaron el último movimiento de la Sinfonía Nº 9 de Beethoven en El Trapiche de la Universidad Simón Bolívar, sede del Litoral.

“Me encantó la idea. Le pedí autorización al maestro José Antonio Abreu y le gustó. Elegí esa pieza porque habla de hermandad y felicidad. El mensaje del documental no es solo para las cosas que pasan en Venezuela, sino en todo el mundo; que se puede ser feliz ayudando al prójimo”, indica Christian Vázquez, director de los músicos que participaron.

Kora, senderos a la felicidad
Cines Unidos y Cinex