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Pedro Eustache: “No soy fanático religioso, soy un realista de profunda convicción”

Pedro Eustache | Foto: Ernesto Morgado

Pedro Eustache | Foto: Ernesto Morgado

El elogiado flautista visitó su país para colaborar con la banda sonora de la película Libertador

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El 22 de diciembre Pedro Eustache estaba en Estocolmo preparándose para un concierto con la artista persa Googoosh y no tenía planes para visitar Venezuela. Su teléfono sonó y la llamada provenía de su país. Era Gustavo Dudamel, quien lo invitaba a participar en la banda sonora de la película Libertador, cuyas grabaciones culminaron el martes. Tres semanas después, el intérprete está sentado en el lobby del hotel Caracas Palace, frente a un grabador.

“Sólo Dios puede hacer eso –dice el músico, casi como en susurro–. El martes, antes de terminar la grabación, decía hacia mis adentros que quería ver a José Antonio (Abreu) antes de irme. Y mientras estaba pensando eso veo que entra el maestro acompañado por Miguel Bosé y Juanes, y resulta que tengo el placer de darles un concierto privado, dirigido por Gustavo Dudamel, a esos personajes. ¡Ni con todo el dinero del mundo puedo pagar eso!”.

Eustache es una especie de gurú. La espiritualidad fluye y se cuela en cada partícula de su discurso. Sus creencias religiosas van atadas a su constancia y su talento. Pareciera imposible separarlo en varias facetas: el creyente, el músico, el investigador... Llega a la cita con 3 maletas repletas de instrumentos de viento que él mismo construyó. Se dice que tiene más de 500.

“Esto realmente empezó como una respuesta ante la necesidad. Decidí crearlos porque me permiten acceder a sonoridades que van más allá de los tradicionales”. Ejemplos de eso hay muchos. Ahí va uno: cuando Shakira grabó “Suerte” notaron que en la zampoña común no era humanamente posible tocar la introducción, así que la grabaron por partes. Cuando llegó la hora de la gira, contactaron a este místico venezolano hijo de haitianos, que alteró su estructura y logró adaptarla a los requerimientos de la canción. Así recorrieron el mundo y tocaron hasta en Saturday Night Live.

Otro caso: Eustache es el único latinoamericano que ha estudiado música de la India con Ravi Shankar, artista que falleció en diciembre y es el responsable de llevar ese arte al mundo occidental. Pero, en el momento de la ejecución, se encontró con dificultades para depurar una técnica que los propios indios invierten décadas en desarrollar. Él simplemente construyó un instrumento, apoyado en expertos en acústica como el fallecido John W. Coltman, y logró el efecto deseado.

Encuentro con un Beatle. Con Ravi Shankar participó en el Concert For George, el concierto que se realizó en honor a Harrison tras su muerte. Paul McCartney se interesó en ese individuo que tocaba el duduk. Preguntó por un músico de la India que tocaba esa flauta de madera. Y Shankar le respondió: “Lo que toca es armenio y quien lo toca es venezolano”.

Tiempo después recibió una llamada del manager del Beatle para invitarlo a una grabación. Primero grabó una pieza llamada “Growing Up Falling Down” y luego realizaron un dúo para una canción llamada “Jenny Wren”.

“Cuando trabajé en la música de La Pasión de Cristo, le rogué a Dios antes de empezar. Mi toque es un ejercicio de fe, de humildad y de dependencia. Y ahí murmuré algo parecido, pero le agregué otras cosas: ‘Señor, este es Paul McCartney (risas). ¡Ayúdame!’. Cuando terminé, él salió caminando y me dijo: ‘Fue esa oración que hiciste. Eso hace toda la diferencia del mundo”.

El músico no tiene manager, agente ni representante legal. “No soy fanático religioso, soy un realista de profunda convicción”, dice. Venir al país en el que se formó, como parte del Sistema de Orquestas, le genera nostalgia, pero es Los Ángeles el lugar estratégico para desarrollar su potencial.

Es un músico que toca los instrumentos que el mismo construye. Cuando toma uno con sus manos y lo toca, se percibe que guarda una relación distinta con ellos, diferente a la de alguien que va a una tienda y paga. Conoce la historia de cada uno al detalle. Si lo construyó partir de un huevo de avestruz, o del cacho de un antílope africano, o si se metió en un bosque de Hawaii donde crece un bambú único en el mundo.

“Me dicen monstruo y genio y toda esa vaina... y yo les digo que no soy yo: es la bondad divina y una obsesión extraordinaria y un profundo sentido de responsabilidad por rendirle cuentas a Dios”. El flautista sabe una o dos cosas sobre música cinematográfica: ha participado en bandas sonoras de más de 120 películas de Hollywood. Ha trabajado con Hans Zimmer, Danny Elfman, John Williams y James Newton Howard, quien lo convocó para otro proyecto mientras estaba en Caracas.

Este año supone nuevos retos. Eustache planifica un concierto en el Centro Cultural BOD-Corp Banca, donde mostrará una nueva faceta: “Quiero reinventarme. Tengo 30 años tocando música electrónica y eso nadie lo sabe”.

Vida de película

“Los muchachos de la orquesta me robaron el corazón”, dice Pedro Eustache al referirse a los músicos de la Sinfónica Simón Bolívar –la formada por los más experimentados instrumentistas del Sistema–, con quienes compartió hasta comienzos de semana en el Centro de Acción Social por la Música.

Eustache fue una pieza fundamental en la construcción de la banda sonora correspondiente al filme Libertador, cuya partitura fue escrita por Gustavo Dudamel y cuyas sesiones de grabación contaron con el apoyo del equipo que trabaja para John Williams, uno de los compositores para películas más destacados de todos los tiempos.

“Lo que ocurrió allí fue un milagro”, dijo el artista, al considerar que se trataba del debut de Dudamel y de la orquesta en una tarea tan compleja y tecnificada.