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Pattinson, ¿un invento de marketing o un actor prometedor?

El actor Robert Pattinson / AP

El actor Robert Pattinson / AP

En medio del escándalo mediático con su novia Kristen Stewart, el actor muestra una nueva faceta en Cosmópolis

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"Estoy buscando más", dice Eric Packer en una escena de Cosmópolis, la nueva película de David Cronenberg que se estrena hoy. El paralelismo actor-personaje resulta inevitable. ¿A qué otro actor tan joven le urge desesperadamente emanciparse de un estereotipo, de una franquicia, de un papel que le jugó tan a favor y tan en contra al mismo tiempo?

Es cierto. Hoy no estaríamos hablando de Robert Pattinson si Stephenie Meyer no hubiese escrito Crepúsculo y si a él no lo hubiesen convocado para interpretar al protagonista, el vampiro Edward Cullen (también conocido como "Sparkles", pero ése es otro tema). Ahora, con la saga a poco tiempo de concluir, le llegó el momento tan deseado de dejar atrás lo que funcionó como un trampolín (el que no le dio su Cedric de Harry Potter) más que como una interpretación digna de ser analizada en profundidad. Porque sí, el actor busca más, incluso mientras las sendas películas de Crepúsculo se estrenaban y complacían a la base de fanáticos.

En medio de las ruedas de prensa, de la alta exposición que le trajo su relación con Kristen Stewart, Pattinson tomó el riesgo con dos papeles, con menor y mayor suerte. Con menor suerte en Little Ashes, donde le daba vida a un poco convincente Salvador Dalí y con mayor suerte en Recuérdame, film gracias al cual (el primero, en realidad) su nombre parecía estar disociado del de Edward. Pero no bastó.

El actor siempre cuenta la anécdota de cómo, en el año 2004, estaba ansioso por contarle a todo el mundo que, luego de pelearla en varios castings, finalmente su gran oportunidad había llegado con Vanity Fair (olvidada película de Mira Nair, con Reese Whiterspoon (a la cabeza). La oportunidad le llegó... hasta cierto punto.

En el corte final, su actuación fue eliminada. Siete años después, Pattison tendría su revancha como co-protagonista de Reese en Agua para elefantes. Desafortunadamente, la química entre ellos fue inferior a lo esperado y terminó siendo Christoph Waltz el hombre que acaparó toda la atención (junto con el elefante, sí, para qué negarlo). Finalmente, este año, apareció David Cronenberg.

Nido de ratas

Creo que es una perogrullada advertir o aseverar que Cosmópolis es una película que, fiel al estilo de su director, se mueve a un ritmo que quizás desconcierte a más de uno. Mucho se esperaba de ella ya desde el momento en el que el realizador canadiense eligió a Pattinson como protagonista. Porque no se trata de un personaje fácil. Basada en la novela de Don DeLillo, adaptada por el propio Cronenberg, Cosmópolis transcurre casi en su totalidad dentro de una limusina y tiene como figura excluyente al mencionado Packer, un joven multimillonario que emprende un viaje con el objetivo de llegar a la barbería para cortarse el pelo.

En el camino, asistentes, guardias de seguridad, amantes, entran y salen del vehículo para emitir monólogos sobre economía, cuadros, el estado del capitalismo actual, mientras se fantasea con cómo sería el mundo si la rata fuera la moneda de cambio. El propio Pattinson es el encargado de estar presente en todas y cada una de las escenas y de citar casi textualmente las palabras de DeLillo.

"Al principio no entendía nada del guión, y creo aún no haber terminado de captar ciertas cosas", reconoció el actor. Sin embargo, y sorprendentemente, Pattinson demostró estar a la altura de las circunstancias, no solo en cuanto a su capacidad para ser una topadora verbal sino también para la sutileza en gestos, que alcanza su pico en un inolvidable mano a mano con el gran Paul Giamatti. Pero, ¿cómo llegó Pattinson a una película de Cronenberg? Como cualquier mortal: por una audición.

"También le mandé un mail a David, diciéndole que quería ser el protagonista", mail que el realizador admitió nunca haber leído. Eso de "buscar más", Pattinson lo explicó en una entrevista: "Cuando se confirmó que iba a protagonizar Cosmópolis todo el mundo decía que esencialmente mi papel iba a ser el mismo de Crepúsculo, solo que ahora el vampiro era este joven frío y calculador. Me cansé de eso. Quiero distanciarme de esa imagen que se formó en torno mío".

Más allá de lo cerrada que es Cosmópolis, tiene una coherencia interna innegable y Pattinson se prende en ese juego donde hay una desconexión con la realidad reminiscente a otra película de Cronenberg (eXistenZ) y logra su única actuación memorable hasta el momento. Pero el timming no pudo haber sido peor (o mejor, eso lo decidirán los agentes de prensa), cuando estalló en los medios su escándalo sentimental.

¿El quiebre de Robsten?

"Robsten": dícese de la yuxtaposición de Robert y Kristen, término popularizado por los fanáticos de Crepúsculo y, claro, adoptado por la prensa. Si bien la autenticidad de su relación de más de cuatro años siempre será puesta en duda (¿acaso fue siempre una movida de los estudios?), lo cierto es que contribuyó irremisiblemente al éxito de la saga.

La sorpresa llegó cuando se difundieron fotos de Stewart abrazada (entre otras cosas) con su director en Blancanieves y el cazador, Rupert Sanders. Las fotos forzaron a la actriz a emitir un comunicado en el que, fiel a su estilo de chica algo rebelde y anti-sistema (vaya paradoja), pedía perdón para luego declararle su amor a Pattinson. ¿Qué vino después? Su desvinculación de la secuela de Blancanieves..., su separación del actor, y las opiniones de los involucrados (desde las del propio Sanders hasta las de la omnipresente Liberty Ross, ex esposa del realizador, antes ignota y ahora inevitablemente conocida).

Luego de un tiempo de especulaciones sobre el estado de la relación entre los jóvenes actores, Pattinson hizo su primera aparición pública para hablar de Cosmópolis en el programa de John Stewart. El anfitrión, tan brillante como siempre, le regaló un pote de helado, una cuchara, sin decir mucho más sobre la infidelidad de su pareja. El actor se mantuvo en reserva, e incluso hoy, cuando aparecen fotos de él con Kristen en lo que sería un indicio de reconciliación, sigue hablando únicamente de su carrera y no mucho más que eso.

"Mi idea, después de terminar Crepúsculo, era la de hacer pequeños papeles y no estar continuamente expuesto, molestando a la gente que está harta de mí; pero terminé haciendo lo opuesto: el protagonista de una película que me tiene en todas las escenas y que habla de manera incesante".

Independientemente de que uno lo asocie a la saga vampírica, independientemente de los prejuicios que eso genera, es incuestionable que Pattinson supo cómo manejar su exposición y que está realmente haciendo lo (im)posible para que esa búsqueda de algo distinto se traduzca en buenas interpretaciones, borrando así las medias tintas ("se lo ama o se lo odia" no creo que ya se aplique en su caso) y emulando a un colega suyo, Ryan Gosling, de quien asegura haber aprendido la importancia de probar cosas nuevas para que así, y de una vez por todas, Crepúsculo sea un momento más (y no el fundamental) en su corta carrera.