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Patricio Pron: “Mi literatura consiste en asumir riesgos”

Patricio Pron | ERNESTO MORGADO

Patricio Pron | ERNESTO MORGADO

La obra reúne 20 relatos enlos que los personajes se enfrentan con la ruptura de sus certezas

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Una conversación de plaza muestra a Patricio Pron como un hombre preocupado por su perfil de intelectual y por su compromiso con los lectores, pero su narrativa breve redimensiona esa imagen al evidenciar su certeza de que hay algo inexplicable dentro de cada ser humano. “Mi literatura consiste en asumir riesgos”, dice mientras responde preguntas con la exactitud de alguien acostumbrado a pensar constantemente en cómo y por qué escribe.

El autor de las novelas Formas de morir (1998), Nadadores muertos (2001), Una puta mierda (2007), El comienzo de la primavera (Premio Jaén de Novela, 2008) y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011) es uno de los invitados argentinos del Festival de la Lectura Chacao. Hoy a las 5:00 pm, en el salón Obelisco de la plaza Francia de Altamira, presentará una antología de cuentos suyos escritos entre 1999 y 2010 que fue editada por Puntocero con el título Trayéndolo todo a casa.

– El aislamiento es un tema recurrente en sus relatos, ¿es una obsesión íntima suya o algo que percibe como un mal de la época?

–Ha habido períodos de mi vida en los que he estado solo; es una experiencia que tiene cualquiera que se va de su país a un sitio donde no se habla su idioma. He escrito sobre esto en períodos en los que no estaba solo, así que no se trata tanto de reflejar una circunstancia personal, sino de ponerle nombre y evaluar uno de los males contemporáneos más importantes: la soledad y el aislamiento entre personas. Pero creo que hay otra cosa que vincula los textos: que sus personajes se encuentran en un momento en el que tienen que tomar una decisión y el cuento los abandona una vez que la han tomado. Narran el momento en el cual descubren que aquello que les habían contado acerca de la realidad no se corresponde completamente con ésta.

–En otras entrevistas ha dicho que la literatura es una herramienta para la curación. ¿Escribe desde un estado de ánimo enfermo o preocupado?

–No me cura escribir, posiblemente me enferme aún más. En el mejor de los casos, sí cura a algunos lectores. Los autores que concebimos la literatura como yo escribimos debido a que en nuestra propia experiencia como lectores hemos sido sanados por ciertos libros que hemos leído, nuestra vida se ha hecho más rica y compleja. Nuestra visión del mundo se ha enriquecido por los libros que hemos leído, al punto de que aspiramos a producir ese mismo efecto en los lectores. Es a ellos a quienes la literatura salva. Si los escritores escribimos a pesar de que eso nos enferma es sólo por nuestra responsabilidad para con el lector de propiciar un diálogo y ofrecer visiones alternativas del mundo que no estarían allí si no nos viésemos avocados a la tarea muy ingrata de escribir los libros que sirven de base a esos diálogos.

–Cuando se sienta a escribir, ¿qué determina que una idea se convierta en novela o en cuento?

–Se produce una especie de sinestesia. Cuando escribo relatos persigo una imagen y en las novelas se trata de pensamientos de cierta complejidad. Mi trabajo está presidido por la resta, más que por la suma o por la multiplicación; hay un esfuerzo en mantener la escritura bajo mínimo y no decir más de lo que debo decir, si acaso decir menos, lo cual probablemente tenga que ver con el hecho de que escribo para periódicos y revistas, que te enseñan a que no cuentas con la paciencia infinita del lector. Hay quienes creen que el cuento es un género menor en relación con la novela y que supuestamente requeriría menos esfuerzo o capacidad que éstas, sin embargo, para alguien como yo, que se crió en una tradición literaria de cuentistas magníficos, esta visión es desde luego descabellada. Para mí, los cuentos y las novelas requieren habilidades específicas, tanto por parte de los lectores como de los autores. La novela ofrece la oportunidad de crear una voz narrativa y seguir desarrollándola durante un largo período y los relatos exigen que desarrolles esa voz narrativa en muy pocas páginas.