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Pancho Quilici crea libres interpretaciones con formas universales

Pancho Quilici | Foto: Alexandra Blanco

Pancho Quilici | Foto: Alexandra Blanco

El artista expondrá en Mundo Uno una instalación con dibujos, pinturas y una maqueta de madera con la que imagina universos geométricos que reflexionan sobre la búsqueda de la unicidad

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Cuando faltan pocos días para la inauguración de Mundo Uno, Pancho Quilici trabaja día y noche en la instalación de la que es su exposición más reciente en Caracas. El trabajo que hizo en el taller se encuentra ya en la galería D’Museo, donde afina los últimos detalles de una esfera de gran volumen, un ensamblaje en madera, que se lleva el protagonismo en la sala.

El artista plástico crea a partir de la enorme maqueta de la escultura –y de las otras piezas que la acompañan (pinturas y dibujos)– un universo, un tema recurrente en su obra, que se enfoca en la representación del uno a través del círculo. “Lo que me interesa aquí es trabajar con el elemento puro y esencial de esa misma forma, es decir, la reunión y la dispersión del todo. Para eso, estará sustentado con un sistema de tensores, para que quede rígido. Cada elemento debe estar bien ubicado en el espacio”, indica el creador formado en el Instituto de Diseño Neumann y en el Centro de Estudios Gráficos durante los años setenta.

La pieza está pensada para ser expuesta en exteriores, por lo que debería trabajarse en acero inoxidable o aluminio. Convive con dos cuadros con planos superpuestos y formas geométricas que han caracterizado la obra de Quilici. “Están vinculados con el principio del ser, pero son como la música: cada una tiene una variación, es la misma melodía pero con otras sonoridades. No quise recargar mucho esta exposición porque los mundos que presento son un poco complejos, quiero invitar a una especie de calma contemplativa, generar espacios alrededor de cada pieza”.

La idea de lo circular, de la espiral infinita, del giro, está presente en todas las creaciones del artista que, sin ser ingeniero ni científico, maneja en ellas nociones de física y de astrofísica, ciencias que le apasionan: “Son las elucubraciones de nuestros mundos interiores alrededor del ser, del yo, del uno con respecto al otro. Por ejemplo, la maqueta la asocio con una suerte de pseudomándalas cósmicos… La idea es poner a soñar a los demás, crear libres interpretaciones con formas universales que tienen un alto valor arquetipal y que pueden llevarnos un poco más lejos. Me fascina pelearme con la materia, percibir sus límites. Soy un soñador, me gusta inventar cosas, imaginar. Es parte de un juego, es un poco lo propio de todos los artistas”.

Quilici, residenciado desde hace años en París, se quedará unos días en Venezuela para disfrutar de su familia, de sus amigos y de la energía que siente en su tierra natal. “Es un país de contrastes y siempre lo ha sido. Esto me sirve como materia prima para seguir trabajando cuando vuelva a Francia”, señala el creador, que espera publicar este año un libro recopilatorio de su obra.