• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Palacios despierta entre caballos y mujeres

Alirio Palacios no quiere volver a exponer en un museo venezolano | Foto Manuel Sardá

Alirio Palacios no quiere volver a exponer en un museo venezolano | Foto Manuel Sardá

En Manchas del asombro II recorre desde el lejano oeste norteamericano hasta sus paisajes venezolanos

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“Buscar para encontrar”. Alirio Palacios repite la frase que le ha acompañado desde sus inicios. Viajó en la búsqueda de su identidad, que luego encontró en los caballos, los paisajes y las mujeres. China, Polonia, Suiza, Holanda, Alemania, París, Estados Unidos. El maestro del papel maduró en sus travesías, sin olvidar los colores del lugar donde nació. “No pude dejar mi país, me gusta mucho”, confiesa a pocos días de inaugurar su próxima exposición.

El domingo, a las 11:00 am, abrirá sus puertas Manchas del asombro II, cuarta individual del artista que presenta en la Galería de Arte Ascaso. Los temas que le han maravillado durante toda su vida se asoman a lo largo de tres pisos, entre esculturas y cuadros de gran dimensión, algunos realizados en los últimos cuatro años.

“Cuando viví en China usaba la frase de Leonardo Da Vinci ‘buscar para encontrar’, que es una cosa muy poderosa. Pones una piedra en tu casa, una cualquiera, y comienzas a observarla. Con el tiempo vas a encontrar de todo: personajes, guerreros, caballos. Así ocurre con una mancha de agua de tinta. En eso está basado el arte figurativo, el buscar para encontrar del artista. Todos mancharon y luego encontraron”, explica el maestro, quien presentó sus primeras Manchas del asombro en 1984, en el Estudio Actual. 

La retrospectiva vuelve 30 años después. "A propósito de Remington" es el nombre de la primera serie que se encontrará el público cuando ingrese a la galería. Distintas escenas de guerra galopan entre cuadros y esculturas, inspiradas en las obras de Frederic Remington, el estadounidense que se especializó en recrear al lejano oeste.

El artista cuenta que la seriedad de su obra tomó gran fuerza en Nueva York, donde vivió durante 20 años. Estudió a los maestros contemporáneos de Estados Unidos, en los cuales encontró "dignidad, valor, belleza". "Me gustaba cómo trabajaban, sin olvidar mi propia fuerza”.

Sin embargo, dice que su regreso a Venezuela fue por una circunstancia política. “Chávez me conquistó al comienzo, me medio engañó. Me dijo que hiciera tres cuadros para el Papa, pero le hice solo uno. Hasta ahora estoy esperando que me paguen. José Vicente (Rangel) me dijo: ‘Alirio, se lo paga la patria”, cuenta, mientras se ríe de la anécdota.


Museos y galerías. Los viajes fueron trascendentales en las obras del maestro. Como los perfiles femeninos que se encuentran en el segundo piso de la Galería Ascaso. “Las cabezas de las mujeres surgieron por una mujer que conocí en Ámsterdam, Holanda. La encontré en un museo. Ahí estaba bella, tranquila, serena, bellísima. Me enamoré. Quería copiarla. Era la mujer que dibujó Johannes Vermeer. La pinté mucho, demasiado. Se convirtió en mi motivo. Tanto, que decidí dejarla”.

La atmósfera cambia en el tercer piso de la galería, con los paisajes cargados de simbolismos, sus abstracciones entre caballos y colores sobre papel.

“Papel, papel, papel. El dibujo para mí lo es todo. Ya comencé de nuevo a trabajar. Será una exposición que montaré en Miami el año que viene. Mi palabra final será el dibujo. Espero dibujar hasta la muerte”.

Aunque los primeros pasos de Alirio Palacios comenzaron en el Museo de Bellas Artes hace más de 50 años, paradójicamente el artista no quiere volver a exponer en un museo venezolano.

“Me han invitado, pero no quiero. Tuve una mala experiencia en el Museo de la Estampa y el Diseño Cruz Diez porque querían que expusiera sin catálogo. Era inaceptable. Ningún museo venezolano aguanta una exposición como esta, no tienen la preparación. Prefiero las cosas privadas”.


Manchas del asombro II
Galería de Arte Ascaso.
Avenida Orinoco, entre Mucuchíes y Monterrey. Las Mercedes.
Inauguración: domingo, 11:00 am
Entrada libre