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País en vilo colectiva que refleja el país

Pepe López. Logotipo del MACC, Nedo 1974, de la serie Arte en el tapete, 2006

Pepe López. Logotipo del MACC, Nedo 1974, de la serie Arte en el tapete, 2006

La muestra reúne el trabajo de nueve artistas venezolanos de diferentes generaciones que trabajan con discursos y soportes distintos

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País en vilo es el nombre de la reciente exposición de la galería Faría+Fábregas, que fue inaugurada el pasado jueves. La muestra reúne obras de nueve artistas de distintas generaciones que trabajan diferentes formatos y soportes, y que fue curada por Ana Teresa Fábregas y Henrique Faría.

La propuesta de la exhibición es de corte político y plantea un doble ejercicio: ver momentos decisivos de nuestra historia y vernos en esos acontecimientos, es decir, País en vilo refleja la realidad y estimula la memoria del colectivo, habla de ese pasado que continúa actuando en el presente.

Para el propósito de la exposición se reunieron instalaciones, pinturas al óleo, textos, videos, objetos resignificados de varios artistas. En la muestra participan Pepe López, Carlos Castillo, Luis Guevara Moreno, Alessandro Balteo Yazbeck, Nayarí Castillo, Pedro Centeno Valllenilla, Luis Molina-Pantin, Juan José Olavarría y Rolando Peña.

La curaduría de País en vilo propone un recorrido por tres momentos históricos determinantes para la nación. El pasado está representado por las obras de Pedro Centeno Vallenilla, que habla de lo étnico, y Luis Guevara Moreno, con su crítica neofigurativa a la imagen del militarismo.

El segundo grupo refleja la Venezuela saudita y consumista, retratada en los trabajos de Rolando Peña con el barril de petróleo dorado, y Carlos Castillo con un video que muestra una imagen terrible del país consumista: un muñeco de trapo vestido con los colores de la bandera se rellena con alimentos y objetos hasta ser arrojado en un vertedero.

La tercera parte de País en vilo habla de la época reciente. En este bloque se encuentran los jóvenes creadores: Juan José Olavarría, reconstruye el atentado a Rómulo Betancourt con vendas y yeso; Alessandro Balteo Yazbeck presenta la serie de zapatos negros masculinos a punto de pasearse por la alfombra presidencial; Pepe López muestra la serie de felpudos hechos con fibra de coco, para hablar de la política homogeneizante que eliminó los logotipos de los museos, ejercicios de libertad e independencia; Nayarí Castillo ofrece la visión de una playa para contemplar el vaivén de las olas en la orilla y la aparición de una bandera roja que ondea hipnóticamente; y Luis Molina Pantin expone la primera edición del Manual de Carreño, una publicación incunable, emblemática que habla de las normas que deben regir el comportamiento ejemplar, en este caso, en medio de una contienda política.

Durante el recorrido el espectador se verá empujado a ver(se): la sala tiene un espejo para que el público mire su reflejo al tiempo que observa la realidad retratada. La idea de la muestra parte de la intención de la galería de convertirse no sólo en un espacio comercial, sino también en un lugar para la reflexión, por ello la cercanía de las elecciones fue una oportunidad para hacer un planteamiento que dialogara con el contexto actual. En esta exposición los asistentes verán cómo el arte interpreta, reflexiona y habla, desde diferentes lenguajes y propuestas, con la realidad de un país en vilo. Le queda al espectador la tarea de leer esos reflejos.