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Pabellón Venezuela vive tiempos amargos en Venecia

La delegación nacional mostrará sus propuestas a partir de hoy | Foto Cortesía

La delegación nacional mostrará sus propuestas a partir de hoy | Foto Cortesía

Desde hace más de treinta años se habla de una supuesta restauración del monumento arquitectónico diseñado por Carlo Scarpa entre 1948 y 1954

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Armando Reverón, Alejandro Otero, Francisco Narváez, Héctor Poleo y Armando Barrios fueron los primeros en esculpir el nombre de Venezuela en la Bienal de Venecia. El colectivo de artistas inauguró formalmente el pabellón nacional en 1956, un edificio de corte modernista diseñado por Carlo Scarpa que se levantó en los Giardini di Castello.

Así, los creadores del país comenzaron a tener presencia internacional, confrontándose de manera casi ininterrumpida con las propuestas contemporáneas en este importante circuito de arte. Nombres consagrados y otros no tanto han abordado diversidad de temas en las dos alas que integran el edificio, un espacio físico que ha sido noble con las diversas delegaciones. El deterioro del pabellón venezolano en Venecia, sin embargo, es evidente.

Desde hace más de 30 años se habla de una supuesta restauración de este monumento arquitectónico, que marcó un punto importante en la obra de Scarpa. Todo se ha quedado en promesas.

El año pasado, las puertas de la sede permanecieron cerradas. Venezuela se quedó sin representación oficial en la Bienal de Arquitectura. “No estaremos presentes porque el gobierno revolucionario designó recursos para la renovación de este edificio que data de 1956”, señaló Edgar González, presidente de la Fundación Museos Nacionales, en una entrevista al Correo del Orinoco en 2014. Al ser consultado sobre el estado actual del proyecto no quiso dar mayores detalles.

Los trabajos deberían finalizar en 2016. Una fecha que el arquitecto Graziano Gasparini, primer comisario de Venezuela en Venecia, pone en duda. “Hasta septiembre del año pasado no se había avanzado. El edificio está muy deformado, de hecho las últimas modificaciones no han respetado la línea scarpiana”.

Guillermo Barrios, comisario de la Bienal de 2000, asegura que ese año se hicieron las diligencias correspondientes, pero no consiguieron que el gobierno nacional destinara recursos para la recuperación. “No existe la voluntad política en este momento. Lo que hacen es dar manos de pintura a diestra y siniestra”.

El mal estado del pabellón ha sido una constante en los últimos 15 años. “Venezuela nunca ha mostrado real interés por rescatar este monumento”, afirmó Víctor Hugo Irazábal, que participó en la exposición internacional en 2001. “En cada Bienal se hacen remiendos para tratar de aparentar un buen estado. Hay goteras, filtraciones, humedad. Casi todo el año es un nido de palomas”.

El especialista italiano Francesco Robetta, uno de los pupilos de Scarpa, está al frente de la rehabilitación junto con Javier Cerisola y Juan Posani del Museo de Arquitectura venezolano y la Cancillería. Se enviaron varias comunicaciones a los encargados de este proyecto, pero no hubo respuesta.

La llegada en curiara. Para 2015 sí habrá artistas venezolanos en Venecia. Hoy se abren oficialmente las puertas del pabellón para recibir al público interesado en la muestra Te doy mi palabra, que integran Flix y Argelia Bravo.  

Los orígenes indígenas será el punto de partida de la delegación nacional en la 56ª Bienal de Arte, que hasta última hora estuvo en veremos por el estado en que se encuentra el edificio. “Se estuvo pensando si participábamos o no porque el edificio requiere mantenimiento”, declaró recientemente Flix. El artista, sin embargo, aceptó el reto de estar en la exposición e intervino una curiara con los colores intensos de su arte urbano y la pusieron a las puertas del pabellón.  

En el caso de Argelia Bravo, su obra pone el acento político. “Trabaja con un discurso agresivo, con un discurso de una imagen política asociada con la guerrilla, con golpes de Estado, enmascarados o encapuchados”, señaló el curador Óscar Sotillo Meneses, en una entrevista a EFE.

Sin duda, la 56ª Bienal de Arte de Venecia dará mucho de qué hablar en los próximos meses, hasta el 22 de noviembre que cerrará sus puertas.