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La Oreja de Van Gogh: “Teníamos un sentimiento de deuda con Latinoamérica”

Leire Martínez cumplió este año su primer lustro al frente de la agrupación, que había quedado sin vocalista tras la salida de Amaia Montero | Cortesía Sony Music

Leire Martínez cumplió este año su primer lustro al frente de la agrupación, que había quedado sin vocalista tras la salida de Amaia Montero | Cortesía Sony Music

El guitarrista Pablo Benegas anunció que la banda española estará de gira el año próximo

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Después de 15 años de recorrido que incluyen 6 álbumes, trabajos recopilatorios, giras internacionales y ovaciones, e incluso una traumática modificación en su formación, La Oreja de Van Gogh encontró un nuevo desafío: grabar una producción audiovisual en vivo con todo controlado, como una especie de MTV Unplugged pero pensada para ser distribuida en formatos de CD y DVD.

Pablo Benegas, guitarrista y compositor de la agrupación formada en San Sebastián, dice, a través del teléfono, que La Oreja de Van Gogh no tiene –por ahora– planes de volver al estudio. 2014 será un año de giras, y Latinoamérica está de primera en la lista.  

Siente que En primera fila, grabado en México, fue un proceso de aprendizaje para ellos. Los acompañaron Natalia Lafourcade, Samo (Camila), Leonel García (ex Sin Bandera) y Abel Pintos, un folklorista argentino que fue apadrinado por León Gieco. Todos se ubicaron a un lado de Leire Martínez, la chica que tomó el primerísimo primer plano tras la salida de Amaia Montero.  


—¿Cómo se gestó la idea de En primera fila?

—Nosotros habíamos grabado conciertos, pero no nos habíamos planteado la idea de hacer un disco en directo. Pudimos haberlo hecho acá en España, lo cual hubiese sido más cómodo, pero teníamos un sentimiento de deuda con Latinoamérica. Fue una idea de Sony Music, que nos tomamos como una manera de seguir creciendo y evolucionando. Todo esto ha durado un año. Hemos aprendido muchas cosas que seguramente pondremos en práctica en próximos álbumes.

—¿Qué puede contar de la grabación?

—Llevamos todo muy ensayado, muy definido, y estuvimos en México trabajando durante 10 días sin descanso. Hubo mucha planificación, pero también tuvimos muy cerca al público, lo cual abrió el camino a todos esos momentos espontáneos. Quisimos captar lo orgánico del show. No era posible solo a través del disco: en un DVD puedes ver al grupo y la complicidad que se genera. Siento que quedó plasmada nuestra esencia.

—¿Cómo fue el proceso para llegar a esos arreglos musicales?

—Quisimos abrir nuestro pequeño mundo, el de nuestras canciones, y permitirles la entrada al productor Aureo Baqueiro y a otros. Con algunos de los temas clásicos no lográbamos ir más allá de su forma original. Ellos nos propusieron ideas que no se nos hubiesen ocurrido a nosotros. También incluimos 4 canciones inéditas porque queríamos que la gente viera cuál es la situación creativa actual. Es un lujo poder, después de 15 años de carrera, enfrentarnos con cosas nuevas que nos obliguen a salir de nuestra zona de confort.   

—¿Cómo evalúa estos primeros cinco años con Leire Martínez?

—La verdad es que la partida de Amaia (Montero) fue un palo duro. La primera gran mala noticia. Ella decidió hacer su carrera como solista, cosa que respetamos, pero nosotros teníamos el derecho de seguir. Retomamos un montón de valores, de esencia. Leire (Martínez) nos devolvió un montón de cosas que estaban un poco anestesiadas por el éxito y el ritmo que había experimentado el grupo hasta entonces. Su papel al principio era un poco ingrato porque venía a sustituir. Amaia había dejado un hueco y nosotros llamamos a Leire para que viniera. Por supuesto, ella no vino a echar tierra encima de nadie, sino a hacer un punto y seguido. Lo mejor que nos pudo pasar fue encontrarnos con Leire.