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Rodrigo Machado Iturbe exhibe sus cebras cinéticas

Rodrigo Machado Iturbe | Manuel Sardá

Rodrigo Machado Iturbe | Manuel Sardá

El artista plástico presenta 10 pinturas en blanco y negro, basadas en la ilusión de movimiento 

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Hace dos años que Rodrigo Machado Iturbe se propuso crear un universo cinético en el que sólo existieran el blanco y el negro. Lo hizo a sabiendas de que, en el arte del movimiento, el color siempre ha desempeñado un papel protagónico. Sin embargo, sus creaciones en aluminio pintado parecieran danzar con la retina del espectador, sin tener que recurrir a una gama cromática más amplia. El artista exhibirá diez creaciones de gran formato a partir de mañana en la galería La Cuadra.

La serie se titula Opticinéticos, igual que la primera individual que el creador realizó en la misma sala en 2011. La muestra curada por Miguel Miguel se lee como una continuación del trabajo que Machado, diseñador gráfico y docente, ha desarrollado en torno a la ilusión de movimiento y la percepción óptica. “El uso del blanco y el negro se basa en un recurso retinal muy usado en el Op Art. Se sabe que en la retina se crea cierta distorsión cuando miras durante un tiempo las líneas juntarse en el plano. La obra no tiene color, pero en su superficie aparecen repentinamente tonos azulados, violetas y magentas, que luego se desvanecen”.

Machado usa la misma laca acrílica empleada en la industria automotriz para realizar sus pinturas. Su propuesta se basa en el estudio de la línea, el elemento protagónico de cada cuadro. Los trazos tienen como característica fundamental ser siempre negros y de un mismo grosor. Estos elementos se van entrecruzando, repitiendo o tejiendo tramas paralelas para generar una ilusión de profundidad, de presencia de colores complementarios o de oscilación rítmica.

El artista asegura que en su trabajo parte de un análisis riguroso de la superficie pictórica. “Me preocupo mucho porque los puntos de interés queden en las zonas áureas del plano. Busco la armonía en la composición”, indica mientras supervisa el montaje de la exposición.

Su obra puede leerse como un homenaje contemporáneo a los maestros de las diversas corrientes del abstraccionismo surgidas en la primera mitad del siglo XX. La ambigüedad y el uso del blanco y el negro remite a las cebras de Víctor Vasarely, que marcaron la primera aproximación al arte óptico en los años treinta. También se apropia de elementos presentes en las creaciones de artistas como Jesús Soto, Carlos Cruz-Diez y Gego. “Las tendencias abstracto-geométricas, ópticas y cinéticas, que tan valioso aporte han recibido del continente latinoamericano, especialmente de Venezuela, con grandes y sobresalientes creadores internacionales, encuentran en Machado a un consecuente y significativo baluarte”, escribe Miguel.

Si le preguntan qué diferencia las obras expuestas de las piezas que integraron su primera individual, Machado responde que sus actuales creaciones poseen una tridimensionalidad más acentuada. La razón es que decidió incluir los cantos –o laterales del bastidor– dentro de la superficie pictórica. Ello implica que el espectador puede observar cómo las líneas parten del centro de la obra y se adentran en el espacio donde en otras circunstancias podría ir un marco. 


Rodrigo Machado Iturbe

Inauguración: mañana, 5:00 pm

Galería La Cuadra, Cuadra Creativa-Gastronómica, Sexta Transversal, entre Tercera y Cuarta Avenida de Los Palos Grandes

Horario: martes a viernes, de 11:00 am a 6:00 pm; sábado y domingo, de 11:00 am a 3:00 pm

Entrada libre