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Onofre Frías, la capacidad de emocionar con el color

Onofre Frías pintor de una trayectoria tropical | Foto: Manuel Sardá

Onofre Frías pintor de una trayectoria tropical | Foto: Manuel Sardá

El pintor habla de identidad latinoamericana a través de una propuesta plástica que es música y movimiento 

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Su voz es grave y vibra. Es como un golpe profundo de percusión. Viste una camisa verde chillón, muy chillón, y un chaleco tejido. En su chiva contrastan dos tonos: el gris y el negro. Desde lo colorido de su existencia presenta una colorida obra, producto de una trayectoria muy tropical. Él es Onofre Frías, quien se propuso construir un Vivero visual real maravilloso y lo logró.

Es una exhibición que reúne en las paredes y salas del Centro de Arte Daniel Suárez, en la Alta Florida, más de 50 piezas entre pinturas, esculturas, ensamblajes y un performance que realizará mañana, durante la inauguración. Hasta el 29 de agosto estará abierta al público la muestra, cuyo texto de presentación fue escrito por Zaida García Valecillo.

El vivero de Onofre Frías le ha tomado al artista más de seis meses de trabajo. Le interesó indagar en cómo redimensionar su sello. Elaborar piezas que impliquen una mayor conciencia de la tropicalidad, de la identidad latinoamericana, que es, al final, lo que busca el pintor. “Hemos perdido las costumbres. Y si no hay desarrollo cultural, tampoco hay desarrollo económico en un país. Aun resolviendo el problema político, poniendo a un presidente bueno, es fundamental solucionar el problema de la educación y la cultura en esta sociedad petrolera”, argumenta quien acumula cuatro décadas de labor artística y docente.  

Con acrílico y colores neón, Vivero visual es una lectura contemporánea de la naturaleza y los ritmos creados por el hombre que forman parte de ella. “Es música para los ojos, porque también oyen”, dice Frías. Entonces el lienzo ya no es lienzo, sino el cuero de un tambor. Y el color es movimiento. “Es el gesto en el cuadro. Hay un renacer del dibujo, la pintura y la percusión. Es como la guataca: va más allá de la melodía interpretada. Es la capacidad de emocionar”.

En la muestra hay excesos, comenzando por la acumulación de cuadros. Frías lo sabe y le gusta, forma parte de su discurso: “Más que colorido es sabroso. Cuesta digerirlo porque tiene mucho de todo. Mi secreto es sentimiento y pasión, el vivir en un lugar con 365 días de sol”.

Incluye piezas que tienden a la armonía de un trazo figurativo y otras a la música pura, en una intención más abstracta; como si las notas estuvieran detrás del cuadro e hicieran saltar la pintura. Así se observan bromelias, cayenas, heliconias y aves del paraíso; pero también hay pinceladas de lambada, calipso y salsa.

Para recetar sensibilidad. Como su muestra, Onofre Frías pareciera que danzara todo el tiempo, que no le quedara ni un resquicio sin Caribe. “No sé bailar tambor, pero sí samba. Soy un showman: el que descarga”, dice y comienza otra idea. Suelta una frase detrás de otra, pero no las termina.  

“El artista es el que logra concientizar que es humano. Y tengo que darle calidad de vida a la humanidad. La posmodernidad social está envuelta en juegos peligrosos de la publicidad, en los que dependemos del envase y no de lo que está adentro. Creo que vamos hacia un nuevo primitivismo”, indica mientras recorre una y otra vez su exposición.

Por eso considera que con Vivero visual y con el arte en general, los creadores deben devolver algo a la sociedad, que para Frías está cada vez más desmembrada: “Yo creo que entre un médico y un artista no debe haber diferencia. El primero receta medicinas; el segundo, sensibilidad. Contribuye a una elevación del alma, muy necesaria en esta época de estrés”.

Vivero visual real maravilloso

Centro de Arte Daniel Suárez, quinta Veneyork, Alta Florida
Inauguración: domingo 29 de mayo, 11:00 am
Entrada libre