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Obsesiones que frustran la restauración de un país

Antonio Delli y Juan Carlos Gardié protagonizan el montaje que dirige Julie Restifo | Foto: Leonardo Noguera

Antonio Delli y Juan Carlos Gardié protagonizan el montaje que dirige Julie Restifo | Foto: Leonardo Noguera

Escrita por Javier Vidal, Compadres presenta la relación entre Juan Vicente Gómez y Cipriano Castro. La pieza rinde homenaje a Simón Alberto Consalvi

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La de Cipriano Castro fue una aclamación apoteósica, magnánima. Era el “mesías de los venezolanos”, o por lo menos así lo creía él. Excesivo y mujeriego, con movimientos de boca, mirada desquiciada y agitación de manos, el Cabito le habla al pueblo de restauración, de salvación y guerra a muerte contra el imperialismo. Detrás de él, con una tranquilidad crítica, Juan Vicente Gómez espera –o más bien calcula– su momento para manejar la gran “hacienda” que era Venezuela, una mezcla de atraso y enfermedades.

Los años que transcurren entre este episodio y la salida de Castro del país rumbo a Alemania para curar sus males se narran en Compadres, obra escrita por Javier Vidal. Dirigida por Julie Restifo, se estrenará mañana en el Espacio Plural del Trasnocho Cultural con las geniales actuaciones de Antonio Delli y Juan Carlos Gardié.

La idea del montaje surgió hace más de un año durante un almuerzo que compartían Vidal, Samuel Hurtado (productor de la obra) y Simón Alberto Consalvi. El intelectual, que falleció en 2013 y a quien dedican la pieza, le regaló al autor el libro La guerra de los compadres para que lo convirtiera en teatro, luego de haber visto el trabajo que había hecho en Diógenes y las camisas voladoras.

“Es un libro laberíntico, caso bibliográfico: incluye una recopilación de cartas y poemas entre Gómez y Castro. Se me hacía muy difícil porque no tenía estructura. Pero al leer otros textos sobre estos personajes me animé y comencé a escribir”, recuerda Vidal, quien ha trabajado otros momentos históricos con Su novela romántica en el aire y Showtime.

El dramaturgo dice que le interesa este tipo de teatro porque permite al público conocer su pasado, algo que en su opinión es fundamental para que no lo repita o se quede estancado. “Yo temo mucho que este desconocimiento de la mal llamada cuarta república haga que nos olvidemos que en algún momento tuvimos una democracia”, afirma.

Los protagonistas de Compadres representan particulares modos de ver el poder. A estos se suman dos seres más: un muy joven Eleazar López Contreras interpretado por Jan Vidal y una ninfa, que querrá poseer Castro, que es escenificada por Laura Gardié.

“Ha sido un gran trabajo de equipo”, señala Restifo. “Y la fuerza de mi labor en este montaje la he dirigido hacia la interpretación de los actores, la composición de los personajes, que no es fácil, porque no se trata de una imitación. La puesta en escena es sencilla, íntima. La gente va a sentir que está con ellos en el Palacio de Miraflores escuchándolos respirar”.

A Compadres y otras tantas piezas –reflexiona Vidal– el teatro le da la posibilidad no solo de revisar hechos que sucedieron, sino además hacerlo sin censuras o, aún peor, autocensuras: “La escena se está convirtiendo en el único espacio con el que nos podemos expresar sin la cortapisa del régimen. El teatro no tiene Ley Resorte, por ahora”.