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La OEA rinde homenaje a Gabriel García Márquez entre sus mariposas amarillas

Gabriel García Márquez | Archivo

Gabriel García Márquez | Archivo

Tras un recorrido introductorio sobre la vida del cariñosamente conocido como "Gabo" y una lectura breve de sus textos sobre el mismo Uruguay, allá por los años 80, Romani Gerner cerró su intervención para aludir al escritor colombiano citando a su compatriota Idea Vilariño: "Inútil decir más, nombrar alcanza"

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Con mariposas y rosas amarillas en las solapas, los miembros del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) celebraron una reunión extraordinaria para homenajear al escritor colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014), recientemente fallecido.

"Se fue y no, porque nos regaló mundos mágicos", dijo al comienzo de la sesión el vicepresidente del Consejo Permanente, el uruguayo Milton Romani Gerner, quien subrayó el carácter de "escribidor implacable" del premio Nobel, así como su condición de "hombre de izquierda que desafió" las injusticias en el continente.

Tras un recorrido introductorio sobre la vida del cariñosamente conocido como "Gabo" y una lectura breve de sus textos sobre el mismo Uruguay, allá por los años 80, Romani Gerner cerró su intervención para aludir al escritor colombiano citando a su compatriota Idea Vilariño: "Inútil decir más, nombrar alcanza".

A continuación sonó la popular cumbia "Macondo", inspirada en la novela "Cien Años de Soledad", y cuyo estribillo precisamente recuerda a esas mariposas amarillas que sobrevuelan esa obra que le valió el mayor reconocimiento de las letras.

El representante de Colombia ante el organismo, Andrés González, dijo ante los asistentes haber pasado la noche pasada en vela pensando en el homenaje de hoy, "como lo hiciera Florentino Ariza durante 53 años, 11 meses y 7 días" pensando en el amor de su vida, Fermina Daza, en "El amor en los tiempos del cólera".

González recordó a García Márquez como un defensor de la paz en su país y como un contribuyente sin igual al engrandecimiento del "alma de América Latina".

"Una de las condiciones para ser pueblo, una de las condiciones de un pueblo para ser pueblo, de una nación para ser nación, es tener alma. La cultura es el alma profunda de los pueblos y a García Márquez le agradecemos su contribución al engrandecimiento de nuestro país y de nuestro continente", dijo el diplomático.

González, que insistió en que las Américas gozan de Macondos salpicados "aquí y allá", aseguró también de García Márquez que fue un "artesano obsesivo y permanente de la paz".

"Puedo dar fe de que su frase 'Llevo conspirando por la paz en Colombia casi desde que nací', la llevaba en el alma", reiteró el embajador, quien deseó homenajear al premio Nobel con la consecución de la paz en este periodo de conversaciones con la guerrilla que desde hace más de un año lidera el Gobierno de Juan Manuel Santos.

"Si el empeño de mi Gobierno logra consolidar el proceso de paz habremos hecho un gigantesco homenaje a Gabo.(...) Saldremos de más de cien años de soledad, para tener por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra", parafraseó el colombiano.

Por su parte, Emilio Rabasa Gamboa, representante de México, donde el escritor falleció tras pasar las últimas tres décadas de su vida, también aludió a la capacidad de García Márquez de descubrir y bautizar el mundo, "en su tarea interminable de darle nombre a este continente".

"Como sucede con las personas que se vuelven eternas, la vida de García Márquez no tendrá límites, pues vive en sus obras. Gabo escribía sobre los sentimientos, las pasiones, las ilusiones, todos los elementos más humanos" que nos unen "por muy diferentes que puedan ser nuestros puntos de vista", dijo el mexicano.

Además de la intervención de los representantes de los dos países, también estuvo presente, pero virtualmente, Jaime Abello, director general de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, fundada en Colombia por García Márquez, para más tarde hacer una lectura común entre todos los embajadores de "Cien Años de Soledad". El premio Nobel colombiano falleció el pasado 17 de abril en su residencia de México D.F. a los 87 años.