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Nuria Amat: Para mí es más importante la voz literaria que la historia

Además de en España, Amat ha vivido en Colombia, México, Alemania, Francia y Estados Unido | FOTO CORTESÍA FILUC / José Antonio Rosales

Además de en España, Amat ha vivido en Colombia, México, Alemania, Francia y Estados Unido | FOTO CORTESÍA FILUC / José Antonio Rosales

La autora catalana de 63 años de edad escribe narrativa, poesía y teatro desde un momento “eureka” 

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Nuria Amat se dio cuenta de que quería dedicar su vida a escribir desde la niñez, casi a la vez que descubrió su gusto por la lectura. La vocación nació de la necesidad de contar su vida tal y como leía la de otros en los muchos libros entre los cuales transcurrió su infancia, que quedó marcada por la muerte de su madre, ocurrida cuando la autora nacida en Barcelona en 1950 tenía 3 años de edad.

“La escritura me ha permitido un equilibrio desequilibrado y un sentido en la vida pero, más que nada, me ha quitado. Los libros sí que me han dado, y mucho más que el placer de leerlos. Otra cosa que me ha dado la literatura es la amistad de grandes escritores a quienes yo no busqué sino que mis libros atrajeron, como pasó con Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Juan Goytisolo y Carlos Fuentes. Debe ser por eso que dicen que soy una escritora para escritores o autora de culto”, señala Amat, que tiene obras publicadas en géneros tan diversos como la narrativa, el ensayo, la poesía, el periodismo y el teatro.

“Me dejo llevar por la inspiración, claro que no la estoy esperando echada en una tumbona, pero sí es verdad que escribo a partir de un momento ‘eureka’, en especial cuando se trata de poesía, que es el género que más me gusta, aunque me veo como una narradora para quien lo más importante es encontrar la voz de cada obra”, explica la autora, a quien se le despertó la vocación por el verso a partir del ejercicio de traducir a Emily Dickinson, que se convirtió en el libro Amor infiel, publicado en 2004.

“Dickinson es una de mis maestras y en castellano no está bien traducida, ni en España ni en esta región. Inicialmente, escribí los poemas de Amor infiel para mí, como un ejercicio para aliviar la ansiedad entre un libro y otro. Hacía versiones de sus poemas porque quería encontrar el sentido de las palabras de la poeta respetando lo que ella decía. A partir de esa obra, sin proponérmelo, empecé a escribir poemas propios”, cuenta la autora de El país del alma, novela finalista del Premio Rómulo Gallegos y del Reina de América en 2001, que se ambienta en la Barcelona sórdida de la posguerra y en la cual quedan abiertas las heridas de la guerra civil bajo la fachada del Congreso Eucarístico de 1952.


La voz como inspiración. Amat, que ha vivido largas temporadas en varios países de América Latina y que estuvo casada con el poeta colombiano Óscar Collazos, dice que encontró su voz en la literatura de esta región, no solo por la oportunidad que le dio su primer esposo –luego se casó con un arquitecto– de conocer a otros autores de la región, sino porque creció leyendo traducciones de obras de extranjeros que hacían latinoamericanos, pues su infancia transcurrió entre los embates del franquismo contra la cultura, que incluyeron la censura y la falta de novedades en las librerías.

Aquello permeó también su proceso de escritura, del cual dice que lo más importante es la voz literaria. “Esto supongo que les pasa a muchos escritores, aunque ahora cada vez menos, porque priman otro tipo de motivos, como contar historias. Para mí, sin embargo, encontrar el modo de contarla es incluso anterior a la historia, pues va unido a la forma de expresarme”, señala la autora cuya primera novela en catalán, Amor i guerra –la historia de amor de la joven anarquista Valentina Muur y el comunista Ramón Mercader, ambientada en la Barcelona de 1936–, se publicó hace dos años.