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Canabal y Blavia celebraron 16 años de casados el 12 de febrero | Foto Cortesía Yor Bernal

Canabal y Blavia celebraron 16 años de casados el 12 de febrero | Foto Cortesía Yor Bernal

Patricia Fuenmayor y Camila Canabal se casaron con sus novios después de una larga relación. Rosmeri Marval parece recorrer el mismo camino. Hoy, cuando se celebra en el mundo el amor y la amistad, comparten cuáles son los secretos para ser felices con sus parejas

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Muchas mujeres sueñan con cuentos de hadas, pero Patricia Fuenmayor y Camila Canabal lo viven: se casaron con sus novios de la adolescencia y hoy comparten con Jorge Safar y Francisco Blavia, respectivamente, una familia y más de 10 años de matrimonio.

Aseguran que el secreto ha sido la independencia y la comunicación, algo en lo que coincide Rosmeri Marval, que no se ha casado aún pero lleva 7 años de noviazgo con Arán de las Casas, con quien acaba de comprar un apartamento.

Patricia Fuenmayor, 22 años de relación
“Conocí a Jorge en los 15 años de una amiga. Cuando lo vi supe que era el hombre de mi vida. Teníamos 12 años de novios cuando nos casamos. Pasamos 4 años separados, cuando dejé Maracaibo para venir al Miss Venezuela. Él se quedó terminando sus estudios de Medicina. Nos veíamos dos veces al mes. Luego se vino a hacer su posgrado y comenzamos a vivir juntos, por 5 años.

Tenía una gran amiga que terminó con su novio después de 10 años de relación. Cuando me enteré llegué a la casa y le dije: ‘Vamos a ver cuál es tu plan de vida porque el mío es casarme y tener hijos. Si ese no es tu plan, avísame’. Me respondió que se sentía coaccionado y se fue. Pero regresó y dijo que se iba a casar, pero bajo presión. La pedida de mano fue romántica, en Choroní. En la orilla de la playa me dio el anillo.

El secreto está en que cada uno ha tenido su espacio para desarrollarse personal y profesionalmente, somos independientes económicamente. El amor se pone a prueba con los hijos, pero tratamos de escaparnos por lo menos una vez a la semana”.

Camila Canabal, 21 años de relación
“Cuando lo conocí supe que Panchi era el hombre de mi vida. Nunca olvidaré cuando nos despedimos. Me subí al carro de una amiga y le dije: ‘Yo quiero casarme con él o con un hombre exacto a él’. ¡Estaba clarita!

Todos los cambios de mi vida, los buenos y los malos, los pasos que he dado, mis logros profesionales, los he vivido junto con él, acompañada, cuidada, protegida, respetada y profundamente amada. No nos han faltado problemas, pero tampoco nos ha faltado el amor.

Cuando teníamos cinco años de novios, estábamos acostados en mi cuarto —yo en mi cama y él en la de mi hermana— y él sacó el aro de un llavero, me lo entregó cual anillo de brillantes y me preguntó: ¿Te quieres casar conmigo?

Aún lo guardo en mi mesita de noche, en una cajita, como la joya más preciada. Mi relación es imperfecta, pero única. Si nazco un millón de veces más, lo volvería a escoger como mi compañero de vida. De seguro cambiaría ciertas cosas, trataría de borrar algunas metidas de pata, pero sin duda volvería a amarlo”.

Rosmeri Marval, 7 años de noviazgo
“Comenzamos muy chamos. Hemos aprendido que la comunicación es la clave y también a diferenciar el trabajo de la relación. Que los dos estemos en el medio nos ha ayudado a entender lo que hace el otro, los horarios, los tiempos. Son 7 años que hemos vivido con altos y bajos, como la muerte de mi suegra. Sin embargo, somos una pareja sólida, fuerte y ahora es que nos quedan cosas por vivir. Es en esas situaciones en las que se prueba qué tanto amor hay. No todo puede ser color de rosa.

Los planes de matrimonio siempre están sobre la mesa, pero antes tenemos que dar otros pasos. Acabamos de comprar un apartamento y lo estamos remodelando. Tenemos dos años prácticamente viviendo juntos, así que convivir no será algo nuevo.

Todas las mujeres tenemos la ilusión de casarnos. Muchas veces le he dicho que cuando me vaya a pedir la mano tiene que ser algo original. Claro que tengo ideas, pero no se las voy a dar”.