• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Niños actores: entre el juego y la disciplina

Amaranta Rodríguez hizo de Tormenta en el último montaje del taller del TET | Cortesía Tamoa Calzadilla

Amaranta Rodríguez hizo de Tormenta en el último montaje del taller del TET | Cortesía Tamoa Calzadilla

Ellos han tenido que combinar el colegio, sus tareas y exámenes, con los personajes que interpretan en escena. Aprendieron a trabajar en equipo y sus padres son el principal apoyo para que todo esté en orden

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

A los niños los caracteriza la espontaneidad. Un “Hola, amigo” en un parque o mientras tragan agua en una piscina es suficiente para crear una historia. Pero al subir a un escenario, con libreto y director, la situación toma otros matices. Es necesaria la dedicación y el apoyo familiar. Algunos de los jóvenes actores que han sabido combinar la diversión con el aprendizaje cuentan de qué manera les ha cambiado su cotidianidad.

“Decir mentiras, pero muy bien”. Ana Karina Castro tiene 10 años de edad y es Helen Keller en la pieza Las cosas más hermosas, dirigida por Orlando Arocha, en la que hace de ciega y sordo-muda. “La primera vez que me vi en cartelera me asusté. Nunca me lo imaginé. Caminaba con mi papá por el centro comercial y me vi en un pendón. Me tomé una foto con mi cara, fue muy impactante”, dice y confiesa que tiene una colección de periódicos en los que sale.

Le gusta que la gente en el teatro sea simpática y ha aprendido de los adultos. “El maestro Orlando Arocha me ha enseñado cosas para mejorar. Por ejemplo, en unas escenas le tiro agua a Diana Volpe, me daba pena porque ella es una señora mayor y le tengo que tener respeto. Él me dijo: 'Te haces la loca y listo'. Y yo: ‘Ok’. Ya es como un juego para nosotras”.

No sólo le gusta actuar, también baila, teje, juega fútbol con su hermano menor y escribe canciones con sus amigas. “Ellas quieren que las enseñe a actuar. Me preguntan que cómo es y les digo: ‘Es como decir mentiras, pero muy bien”.

Asegura que no piensa en los nervios cuando sube a escena: “Es lo peor que se puede hacer”. Y agrega: “Cuando salgo de función la gente me felicita, me toman fotos. La otra vez una señora me abrazó y hasta me dio un regalo”.

“La clave es tener dicción”. 6 años de edad tenía Amaranta Rodríguez cuando ingresó a los talleres del TET. Luego de un lustro de cantar, bailar y practicar, se ha transformado en Diana, en Carmela y, más reciente, en Tormenta. “Nada se compara con el teatro. Yo tengo un hermano que tiene 3 años y creo que a él también le va a gustar porque siempre me ve ensayar”, expresa.

Confiesa que las artes escénicas la han ayudado a desenvolverse. “Cuando llegué era demasiado tímida y ahora soy más loca que el carrizo. Con todos estos años me siento cómoda y me gustan los nervios cuando vas a comenzar una obra; el teatro es como mi segundo hogar”.

Ahora le tocará enfrentarse a un texto de Arthur Miller que prepara el TET. “Se siente un poco extraño, he trabajado con niños y ahora con grandes. Siempre actué en obras de flores y cosas así; esta es más fuerte”. Pero eso no la asusta ni le complicará una dinámica a la que está acostumbrada: “Nunca me estresé. Yo antes estaba en tareas dirigidas y después del colegio mi papá me buscaba; yo me cambiaba, comía, hacía las tareas y luego iba al teatro”.

Además de divertirse, se le ha grabado una lección: “En el teatro la clave es tener dicción. Si no, no sé qué vas a hacer”.


“Mi fan número 1”. “Cuando te aplauden te sientes como ¡Guaaaao!”, dice Sofía Medina, la Campanita brillante en la pieza de Peter Pan que actualmente presenta el Grupo Colibrí.

Al crecer quiere ser famosa y agradece a sus profesores y familia: “Mi mamá me apoya en todo y mi papá también. A mis hermanitos les gustan las obras, siempre me aplauden; yo los veo sentados en las butacas; son mi fan número 1”.

Pero no todo ha sido tan fácil. “Ha sido complicado dividir el tiempo libre con los ensayos”, cuenta. “Antes estaba en un colegio que era turno completo y era muy difícil porque nosotros ensayamos de 2:00 pm a 6:00 pm. Se complicaban las tareas, los estudios, los exámenes. Además, también estaba en danza. Ahora me cambiaron de colegio y de este salgo a la 1:15 pm”.

En el Grupo Colibrí también está Dylan Alexander Gil, de 9 años de edad, que disfrutó su personaje de guardián del bosque porque siempre estaba con Blancanieves. “También me gustó el Pequeño o Algo en Quiero ser protagonista, porque era, más o menos, bueno y malo”; dice, y cuenta que pasó para 4° grado: “Con A y con honores”.

Además del teatro, participa en televisión con un papel en Virgen de la calle, que está en producción: “Si estás en una obra y te equivocas, tienes que resolver cómo decir tú diálogo. Pero en televisión no hay tanto problema, cortan y ya”.