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The Night: el homenaje que hace Rodrigo Blanco Calderón a Darío Lancini

Es la primera novela del autor que actualmente hace una tesis en París | FOTO CORTESÍA LUISA FONTIVEROS

Es la primera novela del autor que actualmente hace una tesis en París | FOTO CORTESÍA LUISA FONTIVEROS

Es la primera novela del autor que actualmente realiza una tesis en París. En la obra coexisten varios personajes de la Venezuela contemporánea que recrean un contexto hostil, pero también entrañable

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En The Night, Rodrigo Blanco Calderón pone en boca de uno de sus personajes una frase entrañable de fácil identificación. “Con los escritores sucede lo mismo: depositan en uno una frase o una imagen que puede llegar a cambiar nuestras vidas, y cuando estamos de regreso de la revelación y queremos buscar su origen, resulta que murieron hace muchos años, como dicen que sucede con las estrellas extintas y las estelas de su fulgor”.

Al escucharla, el escritor evoca las dos veces que conversó con Darío Lancini. Una de ellas en el Centro Cultural Chacao y la otra en la librería El Buscón. “Surgieron por mi fascinación durante el proceso mismo de la novela, cuando recordé esos encuentros. Para mí ya era un maestro, pero no sabía realmente todo lo que había sido su vida. Cuando escribo entonces esta especie de biografía ficcional, me sorprendo de no haberme dado cuenta de con quién había tenido la suerte de hablar”.

Como escritor, Blanco Calderón lamentó la fugacidad de esos encuentros con el poeta, insuficientes entonces para saciarse de un personaje en el que se fue adentrando cada vez más en esta historia, en la que lo rescata y además le rinde homenaje. “Llevaba tiempo fascinado por Oír a Darío y los palíndromos. Empecé formalmente a escribir la novela al día siguiente de su muerte, en 2010. Algo se disparó en mí, fue automático. Por intuición siempre supe que su vida daba para una novela. Cuando investigué, me di cuenta de que estaba en lo cierto”.

La obra de Blanco Calderón, nacido en 1981, está ambientada en diversos caos, la actual Caracas, con sus rutinas, oscuridad y miedos, además de ser el lugar en el que vivió Lancini, pero en el que también conviven dos personajes de sus cuentos: la otrora promesa literaria Pedro Álamo y el psiquiatra forense Miguel Ardiles.

—¿Cuál es el motivo de la repercusión y el interés que ha habido en su novela?
—Puedo comentar lo que me han dicho y lo que he leído. Evidentemente, hay un interés político por la situación de Venezuela. Una circunstancia como los apagones de electricidad es incomprensible en varios países europeos. Es lamentable, pero hay un exotismo en el atraso en el que estamos. Más allá de esa primera razón que es el contexto, están también todas aquellas cosas que tiene y que no me toca a mí decirlo. Sí me han hecho saber que hay personas a las que les ha fascinado la vida de Darío. La mayoría no sabía que existía. Se han puesto a cotejar en Internet algunas partes y se impresionan al descubrir que existió, como ocurre también con aquellos que indagan en el caso de Edmundo Chirinos.

—¿Podría hablar de ese encuentro de Pedro Álamo y Miguel Ardiles?
—Miguel Ardiles aparece en mi primer libro de cuentos, hay una continuidad. Lo mismo sucede con Pedro Álamo, personaje central de “El biombo” de Los invencibles (2007). Ha sido interesante ver cómo se cruzan. La figura del psiquiatra para mí es el sustituto contemporáneo de lo que pudo haber sido hasta el siglo XIX el sacerdote, instancia en la que confluyen confesiones, secretos y traumas de la gente. Ahora, sobre el escritor fracasado, tengo una atracción por este tipo de personajes. Ambos tienen potencial narrativo. 

—Algunos críticos clasifican The Night como una novela gótica. ¿Está de acuerdo?
—Esa es una clasificación que hace uno de los personajes de la novela, que quiere escribir lo que él llama realismo gótico. Muchas veces están repitiendo lo que el personaje dice. Si uno va más allá del primer capítulo se da cuenta de que no es así, que forma parte de un proyecto inconcluso. The Night puede coquetear con la novela gótica, incluso con la novela policial negra, pero no se puede clasificar en ninguna. Son géneros con una estructura que no realizo.

—Llama la atención que en los agradecimientos aclara que, a pesar de las fuentes consultadas, es una obra de ficción. ¿No estuvo tentado a dejar la duda?
—Esa aclaratoria es un síntoma del lugar donde escribí: Caracas, capital de un país donde las leyes no existen. A pesar de ser ficción, reproduzco unas historias que pueden herir susceptibilidades. Por otra parte, uno nunca sabe con qué excusa pueden atacarlo a uno. Afortunadamente –o no sé si desafortunadamente– para los escritores, el chavismo es una dictadura iletrada. Igual sentí la necesidad de resguardar mi obra.

—Es un cuentista que decidió extenderse en una novela. ¿Alguna vez sintió la labor cuesta arriba y pensó en abandonar?
—Nunca pensé dejarlo, pero sí hubo un momento difícil. Cuando me tocó escribir la segunda parte de la novela, la vida de Darío Lancini, pensé que bastaba con lo que había investigado hasta ese momento, especialmente referencias leídas. Al empezar a recabar testimonios me di cuenta de una vida compleja e interesante. Tenía que hacer un trabajo periodístico, por decirlo de una forma, sobre una persona que no dejó muchos rastros, alguien cerrado y que se alejó del medio literario.

—Si viajara a Venezuela y encontraran en inmigración un ejemplar de su novela, ¿qué le diría al funcionario que le pregunte de qué trata su obra?
—Usaría las etiquetas. Le diría que trata sobre lobos y vampiros, que no tiene nada que ver con el país.

—¿Qué espera que ocurra en el lector que termine The Night?
—Uno aspira a que, cuando llegue a la última página, ese golpe que uno prepara sea efectivo y, como diría Julio Cortázar, lo noquee. Y una vez que esto ocurra, el lector regrese a la primera página para volver a leer. Claro, esas son fantasías que superan la capacidad de lectura que tenemos, demasiadas cosas por leer en muy poco tiempo.

—Se encuentra en París en este momento. ¿Cómo cambia la percepción de Venezuela en el exterior?
—Todo se agudiza. Uno siente con más angustia lo que pasa, se da cuenta del atraso en el que el gobierno tiene sumido al país, especialmente cuando uno se maravilla por tener una calidad de vida. También hay ansiedad por estar lejos y no poder ayudar. Mi familia y la de mi esposa siguen allá en Venezuela. Pero hay ciclos que tienen que ocurrir para que podamos salir adelante nuevamente.

—¿Volverá al país?
—Esta es una estancia ligada a una tesis doctoral. Me encantaría volver a vivir en Venezuela, todavía no estoy en el momento de preguntarme si efectivamente se va a dar o no. Tengo la esperanza de que así sea.

El Dato
The Night fue publicada por Alfaguara en España, por Gallimard en Francia y recientemente por Madera Fina en Venezuela. Hace dos semanas recibió el Premio Rive Gauche, fundado en 2011 por la escritora y crítica Laurence Biava con el propósito de reconocer una novela francesa, una traducida al francés y una revista literaria. El autor actualmente realiza una tesis en la Universidad París 13. Es sobre la obra de Juan Carlos Méndez Guédez y la emigración venezolana en España.