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Neguito Borjas: Si tuviera poder establecería un 10 por 1 en la radio

El cantante zuliano dice que la gaita de denuncia está muriendo | Alejandro Ybáñez

El cantante zuliano dice que la gaita de denuncia está muriendo | Alejandro Ybáñez

Al líder de Gran Coquivacoa, agrupación que cumplirá 45 años en 2013, le preocupa que el género pierda espacios para su difusión y sus presentaciones en directo paulatinamente. Dice que la gaita de denuncia está muriendo

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Para Abdénago “Neguito” Borjas, la gaita es una vocación. Ha sido su género musical, pero también su estilo de vida. El niño que nació en Cabimas en 1956 creyó que sería veterinario porque amaba los animales, pero el destino le tenía guardado el lugar de uno de los cantantes más reconocidos del género zuliano por excelencia.

Pertenece desde 1978 a la agrupación Gran Coquivacoa, que cumplirá 45 años de recorrido en 2013. Fue apodado “Pan dulce” por Astolfo Romero y cuando se lo recuerdan suelta carcajadas. Es aficionado a los caballos de paso y, como comunicador social, está al frente de un programa que es transmitido a través de la 90.7 FM en Maracaibo.

Es un defensor a ultranza de los creadores venezolanos y más aún de los zulianos. Precisamente en el momento de la entrevista está reunido con ejecutivos de Sacven para procurar mejores regalías. “¡Todavía estamos cobrando céntimos por un disco que cuesta 150 bolívares en una discotienda!”, reclama.

—En 2013 se cumplirán 45 años de Gran Coquivacoa. ¿Qué sostiene a una agrupación tan numerosa durante tanto tiempo?

—En nuestro caso, hay tres figuras relevantes: Jesús Petit, Óscar Borjas y mi persona. La hemos mantenido en un estatus importante. Para que las cosas fluyan, hay que estar pendiente de escoger bien los temas, analizar los arreglos, buscar a la gente idónea y dispuesta. Por eso hemos sabido proyectar al grupo. Parece mentira, pero Maracaibo se está quedando sin gaitas. Los zulianos se quejan mucho de que nosotros nos vamos todo diciembre a Caracas.

—¿Cuál diría que es la principal razón para que se produzca esa situación?

—Creo que en Maracaibo se minimizaron los escenarios. Hay un encendido de luces en el que nosotros tocamos, pero el resto de los días no hay dónde hacerlo. Los dueños de algunos restaurantes no tienen espacio para presentar a un grupo tan grande y muchos de esos lugares emblemáticos se convirtieron en casinos y otro tipo de establecimientos. Y los que están tampoco pagan lo que valen las actuaciones. Por eso nos movemos por el país, lo cual también permite mantener la gaita viva en toda Venezuela.

—Los amaneceres gaiteros que se hacían en el Poliedro de Caracas también eran importantes...

—Sí, eso ha dejado un vacío muy grande. No hay Poliedro y creo que la gaita decayó por eso. Era un evento para el pueblo. A veces eran cuatro o cinco conciertos. Es muy lamentable. Cuando comienzan a restarle espacios, simplemente el género se va perdiendo. En Zulia, por ser un estado fronterizo, se oye más vallenato que gaita. Debería haber mano dura del Gobierno nacional en ese aspecto para darle más proyección a la música venezolana.

—Si tuviera el poder para hacer cambios políticos, ¿qué haría en el panorama musical?

—Yo establecería un 10 por 1. 10 venezolanos por 1 extranjero. Que sea más que la ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión. Es la única manera para que nuestro talento pueda ser reconocido. Cuando competimos contra contrincantes tan fuertes y con tanta cobertura, nos van diezmando; van acabando con el poder de nuestra idiosincrasia. Nuestros compositores se desaniman ante la falta de apoyo.

—¿Cómo ve el movimiento gaitero desde el punto de vista educativo?

Existe la Fundagraez (Fundación para la Academia de la Gaita Ricardo Aguirre del Estado Zulia), que reúne a especialistas y músicos que trabajan para llevarla a instituciones de educación pública y privada. La gobernación del estado, a través de ella, regala un kit gaitero. También hace una convocatoria para que cada colegio tenga su representación, porque en octubre hacemos un festival con más de 200 grupos. De ahí se van escogiendo hasta que quedan 10, que reciben premios a mejores solistas y compositores, y también se llevan al estudio para graben en un disco. Nosotros los gaiteros hacemos nuestra parte. Pero, ¡qué hago con enseñar a los niños si prenden el radio y oyen puro vallenato y reguetón! La gaita no morirá, pero está perdiendo espacio.

—¿Cómo se prepara un gaitero durante el año para el maratón de los últimos meses?

—Nuestro modo de vida va atado a nuestra temporada artística. No podemos comprometernos con nadie en diciembre. Las vacaciones se hacen en otro momento del año. Nos llevamos a las familias con nosotros en las giras. Estamos mentalizados para estas fechas. Yo soy un comunicador social y tengo un programa de radio, pero quienes trabajan conmigo saben que me pierdo en diciembre.

—¿Existe en el mundo de la gaita una resistencia de los puristas cuando se producen fusiones con exponentes de otros géneros?

La gaita debe tener un piso, pero no un techo. La presencia de artistas como Gilberto Santa Rosa, el Binomio de Oro o Iván Villazón hacen de la gaita un movimiento internacionalmente reconocido. Esa canción que grabó Gran Coquivacoa con Oscar D’León (“La cola”, 2011) llegó a ser tema del mes en HTV. Estas colaboraciones la enriquecen y no le quitan nada. Además, nos llena de orgullo compartir con artistas como nuestro Sonero del Mundo.

—¿Se concibe todavía la gaita como medio de denuncia?

—Eso está caído por la autocensura que existe en la radio. Nunca la llamo gaita de protesta, pero sí gaita de alerta. Nosotros estamos en sintonía con el pueblo. Creemos que hay una voz que merece ser escuchada y se siente que hay descontentos. Nuestra agrupación es ideológicamente mixta y todos gaiteamos felices. Ojalá que eso lo hiciéramos todos los venezolanos. El amarillo, el azul y el rojo son los colores de la gaita. 

“Nuestra agrupación es ideológicamente mixta y todos gaiteamos felices. Ojalá que eso lo hiciéramos todos los venezolanos”

Gaita para esta generación  

Recientemente Neguito Borjas y Gran Coquivacoa estuvieron de gira por Estados Unidos. Actuaron en Nueva York y en Florida y se abrigaron con el calor de un público venezolano que está lejos de casa. Dice que los shows fueron emotivos y los dejaron con deseos de atender el llamado de seguidores que les escriben desde Colombia, Panamá y otras ciudades de Estados Unidos como Houston.

La agrupación editó con un diario de circulación nacional el disco Clásicos vol. 1, que reúne 15 temas esenciales de su historia. Pero ese número sugiere que en un futuro se publicarán más entregas. “Hay que hacerlas porque es un compromiso con la generación de relevo”, indica Borjas: “Muchos no pudieron vivir aquellos años de emoción en los que esas gaitas fueron aclamadas. Estamos trayéndolo para que ellos viajen en el tiempo y las conozcan. Son clásicos que han quedado en las mentes del abuelo, el papá y el hijo. Son piezas de oro que debemos mostrar al mundo. Y como no hay sello discográfico, estaban fuera de catálogo”.