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Naomi Watts sufre en The impossible, una historia que debía ser contada

La actriz Naomi Watts / REUTERS

La actriz Naomi Watts / REUTERS

La actriz interpreta a María Belón, quien junto a su marido Enrique y sus tres hijos, sobrevivieron al tsunami de 2004 cuando pasaban unas vacaciones en Tailandia

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La frágil belleza de Naomi Watts sobrevive a The impossible, pese al sufrimiento al que la ha sometido Juan Antonio Bayona en este filme brutal en lo íntimo y en lo épico, ambientado en el tsunami que azotó el sudeste asiático en 2004, y que ha presentado hoy como "una historia que tenía que ser contada".

"No sé si el público estará preparado, nunca puedes decir. Está hecha de manera brillante, desde luego, y creo que es una historia importante que necesitaba ser contada. Tiene una autenticidad increíble y un drama poderoso", aseguraba hoy la actriz británica en una entrevista con Efe en Madrid.

De momento, los festivales de Toronto, San Sebastián y Sitges se han rendido (algunos espectadores incluso se han desmayado ante el realismo de sus imágenes) ante esa historia a la que se refiere la actriz de Eastern Promises.

Es la de María Belón, su marido Enrique y sus tres hijos, Lucas, Tomás y Simón. Una familia española que pasaba las vacaciones de Navidad hace ocho años en Tailandia y que sobrevivió a la catástrofe natural más letal de las últimas décadas, que provocó 230.000 muertes.

Entonces sucedió The Impossible y este fin de semana, la película sobre aquel agresivo y arrollador milagro llega a los cines españoles. En ella Watts, experta sufridora en manos de David Lynch, David Cronenberg, Alejandro González Iñárritu y Michael Haneke, va un paso más allá en su habilidad para expresar el dolor y en su afición por las situaciones límite.

"Esta vez el sufrimiento también era físico, creo que más todavía que con Haneke (con quien rodó la versión estadounidense de Funny Games). Fueron muchos días seguidos, metida en el tanque de agua. Como actriz no se podía planear ninguna escena. Estábamos en el agua, las olas por todas partes, los escombros viniendo hacia ti... Hacías lo que podías y cada toma era diferente", resume.

Watts, nacida en Reino Unido pero criada en Australia -donde compartió amistad y un casting para un anuncio de bikinis con Nicole Kidman- vuelve en "Lo imposible" a coincidir con Ewan McGregor, con quien ya rodó
Stay, de Marc Foster, pero sobre todo, recupera esa experiencia con el mundo hispanoparlante que tan buenos resultados le dio en 21 gramos, por la que fue nominada al Óscar, o Mother and Child, de Rodrigo García.

"Estoy muy contenta de haber sido invitada a trabajar con estos directores españoles o latinos. No tienen miedo de las emociones, de las situaciones intensas, de aceptar que hay situaciones reales que pueden aplastar nuestra vida. Pero por otro lado, son luminosos, enérgicos, gente positiva... no todo es sufrimiento", asegura.

No obstante, el gran apoyo para crear a ese personaje ha sido la persona real, la que descubrió que sobrevivir, en determinadas circunstancias, podía llegar a ser casi más duro que morir.

"Ha sido una ayuda increíble estar cerca de ella. Es una mujer muy abierta, se expresa muy bien, porque es escritora. Creo que para ella ha sido catártico también", explica.

"Es muy fácil perderse en la experiencia de un rodaje a veces, que pasan tantas cosas, tanta gente, que te pueden distinta. Estando ella allí, teniendo su historia, sus palabras, su presencia. Me devolvía a la realidad, te recordaba el tema que estábamos tratando", añade.

Pero tras el personaje de una heroína anónima, la actriz de "Mulholland Drive" está ya rodando un nuevo reto, no menos difícil aunque por distintos motivos, pues interpreta a Lady Di en "Diana", dirigida por un experto en personajes históricos como el alemán Oliver Hirschbiegel, conocido por retratar los últimos días de Hitler en "Der Untergang" (El hundimiento)

"La estamos rodando ahora. Es una historia enorme, muy difícil y muy arriesgada. Hay mucha gente que siente que la conocía, y es muy difícil de investigar. Demasiada información, a veces contradictoria y es difícil saber quién está diciendo la verdad", concluye.