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Naomi Watts, conmovedora

La actriz Naomi Watts / REUTERS

La actriz Naomi Watts / REUTERS

La actriz ha recibido el beneplácito de la crítica por su papel en el filme Lo imposible. Pero no le obsesiona el premio Oscar, dice que no es el fin último de su trabajo

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Mitad inglesa, mitad australiana, la hija de uno de los ingenieros de sonido de Pink Floyd ha sorprendido a la crítica por su interpretación de una madre que, luego del tsunami que devastó Tailandia en 2004, lucha por sobrevivir junto con su familia en esa descomunal catástrofe. Postulada a un premio Oscar por su papel en 21 gramos de Alejandro González Iñárritu, Naomi Watts busca otra nominación, y es muy probable que la consiga. Ya el Sindicato de Actores y los Globos de Oro la consideraron por su bien lograda y conmovedora actuación en Lo imposible del director catalán Juan Antonio Bayona

–¿Su carrera cambió desde que formó una familia con Liev Schreiber?

–Es verdad que mi familia cambió mi carrera. Ya no puedo viajar tanto ni puedo trabajar demasiado. A veces siento que no pongo el mismo nivel de atención. Pero sigo preocupándome igual, aunque tengo un reloj que también se apaga. Ya no llevo mi trabajo a casa, todas las noches. Por supuesto, pienso en el tema, pero es diferente.

–Su esposo es estadounidense y usted nació en Inglaterra y se crió en Australia ¿Piensa conservar alguna tradición internacional con sus hijos?

–Eso espero. Mi hijo Sasha había pasado por Australia cuando Liev tuvo el rodaje de Wolverine. Y a Sammy lo concebimos en Australia. La conexión existe y quiero pensar que vamos a poder volver a Australia, por lo menos una vez al año. Es gracioso, porque yo igual puedo hacer cualquier acento (ríe). Si hablo con mi madre por teléfono puedo sonar muy británica y si alguna noche salgo con mis amigas, después de algunos tragos me transformo en una verdadera australiana.

–¿Sus hijos tienen alguna idea de la fama de sus padres?

–Mis hijos realmente no entienden todavía nuestra fama. Hay momentos en los que ven una foto o algo en TV y lo señalan, porque se dan cuenta y dicen mami o papi. Yo les explico que voy a trabajar y cuando vienen a verme piensan que trabajo en una casa rodante, porque así es mi camerino. Ellos piensan que es mi oficina.

–¿Hasta qué punto tiene que ver el cine con su familia? Por ejemplo, ¿filmaba alguna película en particular cuando quedó embarazada de sus hijos?

–Tenía cinco meses de embarazo cuando me ofrecieron filmar The International, pero cuando empezamos con el rodaje mi bebé Sasha tenía 3 meses de nacido. A Samuel Kai lo tuve un 13 de diciembre y el 28 del mismo mes estaba leyendo el guión de Fair Game, para ir al estudio a finales de febrero.

¿Es una madre sobreprotectora?

–Sí, lo soy, pero tampoco creo que soy neuróticamente cuidadosa. Quiero que mis hijos sean valientes, quiero confiar en ellos y a veces me encuentro en momentos en los que pienso: “Vamos, deja que exploren un poco más” (risas).

Watts interpreta a María, una madre de tres hijos en medio del tsunami que arrasó parte de Asia en 2004 en la cinta Lo imposible, en la que la dirección de Bayona tal vez tenga que ver con una próxima candidatura al Oscar para ella. Sus colegas del Sindicato de Actores la postularon a su premio por ese papel, así como la prensa extranjera acreditada en Hollywood la nominó para un Globo de Oro.

–¿La maternidad la ayudó con la interpretación de la desesperada madre que pierde a parte de su familia en el tsunami?

–Había interpretado a muchas madres, mucho antes de serlo en la realidad. Pero ser madre definitivamente me ayudó a darle vida a este personaje. Le agregó peso. Me preocupo constantemente por mis hijos, todos los días, en las formas más ínfimas y con las peores ideas que pasan por mi cabeza.

–¿Pensó en la posibilidad ser nominada al Oscar por Lo imposible? Ya la postularon al Globo de Oro.

–Siempre es grato cuando te reconocen tus propios compañeros o personas de la misma industria, pero no es la razón por la que trabajo.

–¿Pero le gustaría ganar un Oscar? ¿No sueña con recibir un premio así?

Seguro, sería maravilloso. Pero no es lo único que me mueve. Lo principal es seguir buscando inspiraciones. Todo está conectado. Mi trabajo puede llevarme hacia algo más, no todo pasa por el Oscar.

–¿Le gustaría que sus hijos algún día vean películas suyas tan maduras como Lo imposible?

Mis hijos estuvieron en el rodaje todo el tiempo. Liev y yo les hablamos del tema, sobre lo que iban a ver. El día que llegaron al set, yo tenía algunos cortes y un poco de sangre. Los llevé al camerino y les mostré cómo me ponían la sangre de mentira, para que pudieran entender un poco el proceso. No quiero obsesionarlos. Los niños pueden ver más allá del maquillaje. Escuchan mi voz y ven que me muevo igual que siempre. Mucho peor fue en Halloween.

–¿Terminó el rodaje del filme sobre la princesa Diana?

–No. Todavía tengo que rodar varias partes en África y también en Londres.

–¿Qué puede contar de ese rodaje?

–Habrá tiempo para hablar cuando estrenemos la cinta.