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"Nadie habla de la presentación de la Misión Vivienda en la Bienal"

La Torre de David / Henry Delgado

La Torre de David / Henry Delgado

El arquitecto Jimmy Alcock se refirió a la polémica Bienal de Venecia. Está en desacuerdo con el premio a la Torre de David; sin embargo, considera que hay que prestar atención a algo más delicado: la presentación de la Misión Vivienda en el encuentro

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Cuando Jimmy Alcock recibió una llamada de Europa para contarle que Torre David: gran horizonte obtuvo el León de Oro al mejor proyecto en la Bienal de Arquitectura de Venecia no lo podía creer. Hoy aún no lo cree.

La historia del premio es conocida. Alfredo Brillembourg y Hubert Klumpner, del Urban Think Tank, presentaron en la Bienal un libro de 450 páginas que narra lo sucedido con la Torre de David: un rascacielos que se proyectó para ser un centro financiero y se quedó a medio construir fue invadido y devino en un barrio vertical donde viven 852 familias -alrededor de 3.000 personas-.

Brillembourg y Klumpner mostraron fotografías y entrevistas a la gente que habita en el lugar y el jurado de la Bienal de Venecia le otorgó el León de Oro al mejor proyecto representante del tema de Common Ground al Urban-Think Thank: "Y a los habitantes caraqueños que han creado una nueva comunidad y una casa a partir de un edificio abandonado e inconcluso". Además, elogiaron a los arquitectos: "Por haber reconocido la potencia de este proyecto de transformación: una comunidad espontánea que crea su hogar y una nueva identidad al ocupar la Torre David, y que lo hizo con talento y determinación. Esta iniciativa se puede entender como un modelo inspirador que reconoce la fuerza de las asociaciones informales".

-La polémica con el libro del Urban Think Tank comenzó desde que se supo que el colectivo estaría presente en la Bienal. Usted fue uno de los primeros que manifestó su desacuerdo e hizo público un correo crítico que le había enviado a Alfredo Brillembourg.

-Sabía de la participación de ellos, había visto el catálogo, pero no pensé que podría ser premiado. Quien preside la Bienal de Venecia es un arquitecto muy importante mundialmente (David Chipperfield), conozco su obra; el jurado también era gente de prestigio (Wiel Arets, Kristin Feireiss, Robert A.M. Stern, Benedetta Tagliabue y Alan Yentob). Cuando me enteré de lo del premio no lo podía creer. Que personas de esa categoría hayan premiado una cosa que para mí es la "antiarquitectura". Todavía no lo puedo creer.

Torre David: gran horizonte es una forma muy cínica de presentar y usar la pobreza. Fíjate lo que dice el cineasta Thaelman Urgelles, quien escribió un artículo y me lo envió: "El premio ¿es acaso un sarcasmo, una crítica del espanto a través de la ironía? Pues no, el premio se confiere con toda la sinceridad del curador y los jurados europeos, quienes nos miran a los latinoamericanos como especímenes de su particular espeleología social o, peor dicho, no pierden la oportunidad de alimentar su arrogancia al celebrar nuestra miseria y descomposición, elevándola a la categoría de arte". Urgelles habla de la visión que Europa tiene de nosotros, sí, eso puede ser, pero para mí ese argumento no es suficiente.

-¿Qué lectura hace usted del premio?

-El León de Oro es uno de los galardones más importantes que otorgan las Bienal es en el mundo, es algo así como los premios que entregan festivales de cine de la categoría de Cannes y Venecia. Para mí, la Bienal perdió prestigio al reconocer la Torre de David. La arquitectura no es un happening; con la arquitectura no se juega, porque involucra al ser humano. En ese edificio hay 3.000 personas que viven en condiciones delicadas.

El primer premio se lo dieron a un grupo japonés (Naoya Hatakeyama, Kumiko Inui, Sou Fujimoto y Akihisa Hirata) que presentó un proyecto para resolver la emergencia del desastre provocado por el tsunami, que sí tenía un valor y que combina soluciones que Venezuela podría haber mostrado si se hubiera trabajado en el deslave y en las emergencias que hemos vivido. Se trata de proponer soluciones arquitectónicas, poner nuestros proyectos, nuestras ideas, para ayudar. El verdadero reconocimiento es para el grupo japonés.

-Con el premio de la Bienal de Venecia al Urban Think Tank han salido a relucir otras cuestiones. Se han señalado faltas éticas de Brillembourg y sus socios. Por ejemplo, se ha dicho que utilizaron el trabajo de documentación de otros para hacer Torre David; está circulando por las redes sociales un texto de Matías y Mateo Pintó en el que denuncian el apropiamiento del proyecto del Gimnasio Vertical de Chacao por del Urban Think Tank.

-Este no es el primer caso de plagio de ellos. Está el del Gimnasio Vertical de Chacao, que tiene tiempo. Alfredo Brillembourg lo que busca es figurar, y es muy hábil. Eso es parte de su juego. Ellos (el Urban-Think Tank) no tienen imaginación.

-¿Qué conclusiones se pueden sacar de esta polémica?

-A mí me preocupa un punto en especial: la presentación de Venezuela en la Bienal. Nuestro país expuso la Misión Vivienda. Personas como yo desviamos la crítica hacia Torre David y no le pusimos el ojo a lo que nos estaba representando como país, a los venezolanos, a los arquitectos. Se presentó como el gran evento arquitectónico a la Misión Vivienda. Nadie habla de eso y para mí es más importante. Había que atacar el León de Oro a la Torre de David, pero ahora hay que concentrarse en esa presentación de Venezuela en la Bienal.

Otra cosa es el tema del pabellón. Venezuela tiene un pabellón en Venecia muy importante, considerado una joya, que hizo Carlo Scarpa, uno de los arquitectos italianos más respetados. Ese pabellón lo destartalaron para hacer unos murales para esta exposición. Desmantelaron el pabellón para enseñar la Misión Vivienda. Esa misión no es un proyecto. No tiene planificación. No respeta las zonas de uso, las ordenanzas; construyen sin servicios, sin estacionamiento. No hay ningún concepto arquitectónico ni urbanístico. Eso no pasa por ingeniería municipal, nadie los vigila, no sabemos si reúnen todas las condiciones antisísmicas. Son construcciones a toda velocidad que responden a razones políticas.

Indignación compartida

Las reacciones de los arquitectos venezolanos al premio otorgado a la Torre de David circulan por la Web.

"Tengo entendido que tú (Alfredo Brillembourg) eres uno de los promotores de esta exposición. Lamento que estés involucrado en el descrédito de la arquitectura venezolana y el destrozo de esta gran obra (...) Malos augurios para tu 'Think tank'. Lamento que hayas tomado otro rumbo en tu profesión, por tus deseos de figuración".
Jimmy Alcock

"El premio no importa para nada. Ese León no es de oro, representa un insulto ante la realidad del país y un proceder miserable. Será defendido por los organizadores con argumentos que preferimos no discutir en profundidad, pues forman parte de la banal y distante mirada que avala un discurso mediocre".
Matías y Mateo Pintó

"Con todo y el pabellón de Carlo Scarpa ahora somos conocidos sólo por esa torre donde parecen congregarse, como en la Torre de Babel, nuestros vicios y confusiones, divisiones e incongruencias, incluida nuestra capacidad de sobrevivir en medio de la riqueza".
Federico Vegas