• Caracas (Venezuela)

Escenas

Al instante

Música y literatura se pagan caro

FOTO RAÚL ROMERO

FOTO RAÚL ROMERO

Editoriales y discotiendas dependen de importaciones que realizan a dólar libre. Ahora los consumidores son más selectivos al comprar

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Vanessa Baldán compra menos libros que antes. “Están muy caros y tampoco hay mucha variedad. El nuevo de Eduardo Sánchez Rugeles, Julián, cuesta 690 bolívares. Ahora, si acaso, compro uno al mes. Soy más selectiva”, cuenta la profesional, quien gana 6.500 bolívares mensuales.

Laura Pereira, estudiante universitaria, entra a las librerías para curiosear, a ver si encuentra novelas que no puede descargar por Internet en formato PDF. “Los libros están muy caros. Se me hace imposible. A veces, si no los consigo en versión digital, hago el esfuerzo y pago”, cuenta la joven, de 18 años de edad, asidua lectora de títulos como Bajo la misma estrella o Pídeme lo que quieras, que cuesta 890 bolívares.

Rodnei Casares, gerente de la librería Alejandría II, considera que aunque ha habido un aumento en los precios, hay quienes siguen comprando. “Tenemos tiempo sin libros importados. Las editoriales han dejado de traer novedades. Las que no tienen acceso a dólares preferenciales deben buscar la formas para traer de afuera”, cuenta quien es también director de distribución de Libros del Fuego, que desde diciembre de 2013 ha editado cinco títulos de autores nacionales.

Tienen previsto publicar otro en noviembre, La ciudad vencida de Yeniter Poleo, de aproximadamente 300 páginas. Entre los presupuestos que han recibido hay uno de 400.000 bolívares para 1.000 ejemplares, lo que equivale a un costo en imprenta de 400 bolívares por unidad. La obra más reciente del sello, Dinero fácil de Hensli Rahn, con 144 páginas, se puede conseguir por 520 bolívares en las librerías.

“Si te sientas a comer en un restaurante puedes gastar 500 bolívares por persona. Hemos satanizado el precio de los libros y ahora tenemos una excusa más para no leer. Todo está caro”, agrega Casares.

Eso ocurre con los libros de autores nacionales. Con los estrenos de escritores extranjeros son otros factores. Jesús Santana, de la librería Estudios en La Castellana, considera que la gente sigue comprando. El local se mantiene como un referente entre quienes buscan textos difíciles de conseguir.

“Trabajamos con importación directa de España. Las ventas se mantienen a pesar del incremento de 30% que tuvimos este año porque traemos novedades antes que otros sitios”, cuenta.

En los anaqueles se pueden conseguir títulos que cuestan entre 1.000 y 1.500 bolívares. Detalla como ejemplo El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura, que edita en el país Planeta y se vende en 900 bolívares. “Si lo tuviera que importar por cuenta propia pasaría de 1.000 bolívares”.

Andrés Boersner, de la librería Noctua, recuerda que no tienen acceso a dólares preferenciales. Trabaja con las compañías que editan a novelistas venezolanos y aquellas que imprimen en Venezuela obras de autores como Juan Villoro o Haruki Murakami.

Sin embargo, hay lectores que están pendientes de lo que sale en otros países.

Por eso, para diciembre —cuando suelen vender lo que harían en tres meses— prevé traer algunos del premio Nobel 2014, Patrick Mediano; El arte de leer de W. H. Auden, La edad de la nada de Peter Watson y Así empieza lo malo de Javier Marías. “Costarán cuatro veces más que si se editaran en el país, pues los traemos por nuestra cuenta”, indica.

John Manuel Silva, miembro del comité editorial de Ígneo, ilustra la situación con títulos del sello. Afrodita, C.A. y otras empresas fracasadas, publicado en diciembre de 2013, cuesta 250 bolívares. El poemario Maneras de irse de Ricardo Ramírez Requena que fue presentado en octubre, de 61 páginas, se consigue por 390 bolívares. “Eso refleja los costos en imprentas”.

La edición que hizo en el país Puntocero de ¿Hay vida en la Tierra? de Juan Villoro se puede adquirir por 1.229 bolívares. Reynaldo Hernández, coordinador editorial de Alfa, indica que se debe al precio de la imprenta y los derechos de autor, que se pagan en dólares.  

En la música. Una situación similar ocurre con los discos. Los títulos más recientes pueden costar, como mínimo, 600 bolívares. Vidal Hernández, gerente de Mercadeo y Ventas de Recordland, reconoce que ha habido un incremento importante. “Cuando hacemos el análisis, vemos que ha habido un incremento en las ganancias, pero no en el número de unidades. Si alguien antes se llevaba cuatro, ahora compra mucho menos”.

La compañía tiene sus registros. En octubre del año pasado vendió aproximadamente 49.700 unidades. En septiembre de este año el promedio fue de 36.000 unidades.

Hay tiendas más pequeñas que ofrecen un catálogo más variado, pero limitado en unidades. Es el caso de La Conga CD, en la Candelaria. Su dueño, Jorge Rivas, se esmera en mantener actualizadas las vidrieras, pero también trabaja por encargos, que no cuentan con dólares preferenciales.

Asegura que de las compañías grandes, la que aún tiene una fuerte presencia en el país es Sony. Pero, agrega, si antes los discos de ese sello podían costar 80 bolívares, ahora pueden sobrepasar los 400, como es el caso de Strut de Lenny Kravitz.

Coincide con Martínez en que han aumentado los ingresos en bolívares, pero eso no es proporcional en unidades vendidas. Antes traía 200 copias semanales, ahora solo entre 60 y 80.

Henry Tapias, gerente de Finanzas y Operaciones de Sony Music en Venezuela, afirma que efectivamente, como en todos los rubros, ha habido un aumento. “Importamos de Colombia o México. Hasta hace uno o dos años contamos con dólares preferenciales, pero ahora tenemos dificultades. Sobrevivimos gracias a financiamiento de la corporación. Trabajamos en función de la deuda con la casa matriz”.

Francisco Manigat, gerente de Mercadeo y Ventas de Optiláser, que en el país fabrica CD para empresas nacionales y artistas independientes, señala que un disco —sin empaque— puede costar entre 15 y 40 bolívares, dependiendo de la cantidad del encargo. “El precio alto no es por fabricación. Depende de otros elementos que no manejo”, acota el representante, quien agrega que la empresa tiene problemas para adquirir divisas, por lo que tienen que buscar mecanismos para comprar la materia prima, que es importada.