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Una Mujer divina cautivó a pesar de un accidente

Natalia Lafourcade | EFE

Natalia Lafourcade | EFE

La artista mexicana se lesionó un pie, pero aun así sacó adelante, acompañada por invitados, el primero de sus dos espectáculos

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La incertidumbre ­y la curiosidad­ se posaron sobre la sala de conciertos del Centro Cultural BOD-Corp Banca cuando Fadella Lares, representante del teatro, tomó el micrófono para decir que Natalia Lafourcade había sufrido un accidente de última hora y que tardaría en llegar.

Nadie se quejó por la espera, y menos cuando la mexicana llegó sentada en una silla, empujada hacia el centro del escenario por uno de los roadies.

"No tenía planeado romperme un dedo. Fíjense que me pusieron una intravenosa de esas que se sienten súper chido", dijo sonriente. Después de una pausa, mientras la audiencia reía, remató: "¡Y la verdad es que me siento muy bien!".

"Nunca había tocado sentada. Pero bueno, no pasa nada.

Será un experimento". Tras la aclaratoria, con su pie lesionado semidesnudo y en el aire, tomó la guitarra para cantar "María bonita", la primera joya del disco de homenaje a Agustín Lara.

Más tarde, la artista explicó que Gustavo Guerrero, venezolano, guitarrista y director de su banda, fue quien preparó los duetos para el show. Los roles que ocuparon artistas como León Larregui, Miguel Bosé, Gilberto Gil, Jorge Drexler y otros fueron asumidos por venezolanos.

Los primeros en salir fueron Los Hermanos Naturales, quienes la acompañaron en "Farolito". Ella les preguntó cómo estaban. Cuando dijeron que muy bien, replicó bromeando sobre los efectos de los analgésicos que le inyectaron: "¡Mejor que yo, con este trip que me cargo, no creo!".

El marabino Ulises Hadjis participó en "Piensa en mí" y, más adelante, en "Amor de mis amores", una de las canciones que, en sus versiones remozadas, distó más de su forma original.

"La fugitiva" y "Mujer divina" siguieron el recorrido. La banda está diseñada a su imagen y semejanza. Incluyó teclados, percusión con vibráfonos y un trompetista que resulta determinante en la propuesta. Guerrero, a quien en el medio artístico venezolano lo conocen como "Cambur" desde sus años con la agrupación Cunaguaro Soul, estaba a la derecha del escenario, mirando a todos, marcando las transiciones e imprimiendo efectos en su guitarra con sutileza.

"Una de las cosas lindas de este viaje es que he podido conocer muchos proyectos que no conocía. La Vida Bohème es uno de ellos". Del fondo llegó Henry D’Arthenay, con su liquiliqui negro, para compartir "Imposible" con la mexicana, que cambiaba de la guitarra al ukulele y luego al piano.

"Amarte duele" fue la última antes de que saliera del guión de Mujer divina y mostrara sus hits, como "Casa" y "Elefantes", y dijera: "Esta canción fue la responsable de que yo viniera la primera vez. Por un tiempo no la toque porque todo el mundo la quería". Se trataba de "En el 2000".

"Qué buenas que están todas y todos. ¿Qué les pasa? ¡Son bellos!", dijo la simpática artista antes de presentar una canción que le escribió a su primer novio. "Pato" le cayó como anillo al dedo a Los Hermanos Naturales y al clarinete de Andrés Barrios.

Con Alain Gómez (Famasloop) cantó "Morir y renacer".

Con Beto Montenegro (Rawayana) compartió "Si no pueden quererte", y con Alejandro Sojo (Los Colores), "Limosna".

Tras "Aventurera", acompañada por Gómez, interpretó "Luna de Margarita", del gran Simón Díaz quien, según ella, le permitió conocer más a Venezuela. Con "Derecho de nacimiento", "Azul" y "Ella es bonita" finalizó el primero de sus dos compromisos en el país. El segundo será esta noche, cuando seguramente su pie estará debidamente inmovilizado.