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Morrissey no olvida ni perdona

El libro, a la venta desde el miércoles, no cierra el misterio sobre las preferencias sexuales del cantautor | Foto EFE

El libro, a la venta desde el miércoles, no cierra el misterio sobre las preferencias sexuales del cantautor | Foto EFE

En el texto, editado por el sello Penguin, el exlíder de The Smiths ajusta cuentas pendientes con la industria musical

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Puede que el 16 de octubre de 2013 pase a los anales de la industria editorial británica como el día de la infamia: un cantante pop obligó al sello Penguin a publicar su primer libro en la canónica colección de Classics. También puede que ese sacrilegio quede reducido a mera anécdota y que ese día sea simplemente la fecha de salida de un top seller, un tomo que evidencia los notables poderes narrativos del autor de Meat Is Murder

Todo el alboroto que ha generado la publicación de Autobiography suena a campaña promocional. A pesar de su meteórica llegada, cabe pensar que el libro es el fruto de diez años de trabajo callado. Se trata de una obra finamente cincelada, que merece llegar más allá del círculo de adoradores de Morrissey, que seguramente conocen la mayoría de las historias que ahí se relatan.

No se cierra el misterio sobre sus preferencias sexuales. Mete un palo en las ruedas cuando explica que se planteó engendrar un niño con Tina Dehghani, una amiga de origen iraní. Morrissey ha apostado por el enigma erótico, desde aquellos primeros tiempos con The Smiths, cuando se declaraba consagrado al celibato.

Se incluyen abundantes páginas sobre Jake Walters, el secretario y guardaespaldas que era su sombra durante los años noventa. Aunque la ternura queda eclipsada por la virulencia con que trata a sus supuestos enemigos. No tiene ni una palabra amable para Rough Trade, el sello indie que lanzó a The Smiths; su cabecilla, Geoff Travis, es catalogado como un imbécil malicioso. Sale mejor librado Tony Wilson, fundador del sello Factory y capitán general del renacimiento musical de Manchester.

Asombra la competitividad de Morrissey. Detalla cuál fue el puesto más alto alcanzado por cada lanzamiento suyo. Con los Smiths o en solitario, solía quedarse en el segundo lugar de los álbumes más vendidos en el Reino Unido. Le indigna que, en 2004, un disco de Keane le ganara a su You Are the Quarry y gasta espacio en explicar que el suyo llevaba seis días en las tiendas, mientras que el de los competidores se le adelantó un día.

La máxima herida es el juicio de 1996, tras el cual el baterista Mike Joyce consiguió 25% de las regalías de The Smiths, cuando inicialmente se conformó con 10%. De lectura obligada para cualquier explorador legal de la industria musical, aunque no haya ni una gota de autocrítica: según muchos observadores, Morrissey torpedeó sus propias posibilidades al mostrarse displicente en el estrado. El cantante prefiere creer que fue castigado por el grupo de poder, encarnado en el juez Weeks. Anteriormente había advertido que los jueces británicos son “terroristas”, dado que aman pescar y cazar, pecados mortales para cualquier defensor de los derechos de los animales.

Autobiography supone una rica aportación a las abundantes crónicas, cinematográficas o literarias, sobre la áspera vida en el norte de Inglaterra. Aunque su verdadero subtexto sea la gran hazaña de Morrissey, más allá de convertirse en rockstar siendo esencialmente un letrista. Es la construcción de un personaje único, definido por sus opciones estéticas y sus artes retóricas. Maestro en dar cortes, posee un inagotable arsenal de respuestas ingeniosas y provocadoras.

Su acotamiento de lo británico también es parte importante de su legado: abarca desde el free cinema hasta los culebrones tipo Coronation Street, de Sherlock Holmes, pasando por tribus proletarias como los skinheads. Aquí chapotea en aguas traicioneras: defiende a los gemelos Kray y a otros criminales londinenses, se le escapa alguna frase que podría ser entendida como antisemita y le hace patinar la misantropía y la arrogancia. Pero es Morrissey. Su propia vida es una obra de arte.