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Mónica Montañés: En las colas consigo cuentos de novela

Mónica Montañés | Archivo

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La situación del país hizo que la actriz seleccionada para protagonizar el nuevo proyecto de la escritora, Sheryl Rubio, descartara la idea de volver a Venezuela

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Mónica Montañés vive su propio drama de telenovela en las colas para comprar en Venezuela. Hay mucho tiempo disponible antes de que llegue el camión con los productos. Así que allí, en medio de una multitud de desconocidos que buscan comida, la escritora alimenta su creatividad.

Habla con la gente, hace preguntas y transforma sus anécdotas de amor y desamor en escenas para la pantalla chica. Muchas de esas historias anónimas tendrán la cara de algún actor famoso en el nuevo proyecto de su autoría que transmitirá Venevisión: Para verte mejor.

La escasez fue precisamente uno de los motivos por el cual la actriz seleccionada para protagonizar su próxima telenovela, Sheryl Rubio, decidió renunciar al proyecto que comenzará a grabarse en septiembre y quedarse en México, donde reside actualmente.

—¿De qué manera le ha afectado la decisión de Sheryl Rubio?

—Para mí fue un golpe muy duro que Sheryl renunciara de pronto, a estas alturas. Mi equipo y yo teníamos meses escribiendo en función de una muchacha que fuera como ella. Que haya dicho de repente que no podía hacerlo, pues echa para atrás ese trabajón.

—¿Ya tienen a la nueva protagonista?

—Precisamente el lunes estuve en el canal para cuadrar eso. En las redes sociales la gente se la pasa escribiéndonos y sugiriéndonos nombres de actrices que les encantan. Se van a hacer castings para ver si conseguimos una joven que haga buena pareja con José Manuel Barreto, porque sería una lástima que él perdiera su protagonización por la renuncia de Sheryl.

—¿De qué trata la historia?
—Para verte mejor me saca totalmente de mi zona de confort. Estoy trabajando el amor en distintas edades. Hay unos protagonistas veinteañeros, otros treintones, otros de cuarenta, cincuentones y hasta sesentones, porque uno no se enamora igual por primera vez que después de un divorcio, o cuando ya tienes hijos grandes o cuando tienes la menopausia. Todas estas tramas van a tener un villano en común. Este tipo es el malo más malo que yo haya escrito. Es un tipo perverso que me obliga a trabajar con el suspenso psicológico, todo un reto para mí.

—¿Cuánto tiempo lleva esperando que este proyecto salga en pantalla?
—Llevo más de un año escribiendo la telenovela. Desde hace unos meses estoy trabajando también con Sandra Riobóo y su equipo de producción en quiénes pueden ser los actores, en el diseño de escenarios y en la búsqueda de locaciones. Comenzará a grabarse en septiembre porque en este momento Venevisión solo tiene capacidad para producir una telenovela a la vez. Teníamos que esperar a que terminaran Entre tu amor y mi amor, la novela que está al aire. Es duro, cuando yo entré al canal se hacían hasta cinco telenovelas a la vez.

—¿Qué dramas vive una escritora de telenovelas en Venezuela?
—Cosas como que te renuncie una actriz porque no quiere venir a trabajar aquí por la inseguridad y la terrible escasez; que no se cuente con los presupuestos de producción a los que estábamos acostumbrados; escribir de manera consciente tratando de no poner escenas en exteriores o de noche, porque los actores, productores y técnicos luego tienen que regresar muy tarde a sus casas y es peligroso. 

—¿Cómo es su proceso creativo?
—Escribo más de diez horas diarias, todos los días. Primero juego solitario hasta que gano. Si no lo logro, no puedo comenzar. Tomo litros de café. En las mañanas estoy haciendo colas, como todo el mundo. Menos mal que no estoy al aire, pues no sé cómo haría con las benditas colas para comprar comida. Mi trabajo se alimenta de la vida real: converso mucho con la gente, me la paso entrevistando a todo el mundo, incluso en las colas, buscando cuentos, historias de amor, de sueños, de frustraciones, de trabajo. En esta novela tengo maestras, veterinarios, cocineras, periodistas, policías... Entrevisté a mucha gente que ejerce esos oficios buscando anécdotas, detalles. Así consigo cuentos extraordinarios. Vistos con ojos de escritora, todos podemos ser grandes personajes.