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Monica Bellucci, "servicio mínimo" en la huelga del Festival de San Sebastián

Monica Bellucci / EFE

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Para la artista ha sido una jornada convencional: "Para mí ha sido un día normal, llevo todo el día dando entrevistas", decía, además de alojarse en el lujoso Hotel María Cristina

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La belleza de la actriz y modelo italiana Monica Bellucci, en competición con el filme "Rhino Season", de Bahman Ghobadi, no ha podido eclipsar la jornada de huelga general en el País Vasco, que ha mantenido a medio gas el Festival de Cine de San Sebastián.

Aunque el director del certamen, José Luis Rebordinos, mostraba su intención de que el festival pudiera "desaparecer" para que quienes secunden la huelga no se sientan "agredidos", era difícil que la actriz de "Malena" o "Irreversible" pasara inadvertida hoy en San Sebastián.

Ella ha sido el generoso "servicio mínimo" de una caótica jornada que ha hecho menguar el programa de proyecciones hasta quedar en siete películas -dos de la Sección Oficial- que se verán en un total de nueve pases y que contrastan con los 82 que hubo ayer y los 78 previstos para mañana.

Pero para Bellucci ha sido una jornada convencional: "Para mí ha sido un día normal, llevo todo el día dando entrevistas", decía, además de alojarse en el lujoso Hotel María Cristina, donde los huéspedes sí tenían derecho a servicio de comidas.

En cambio, para la organización, según Rebordinos, la jornada de huelga, convocada por los sindicatos nacionalistas vascos contra los recortes económicos decretados por el Gobierno español, podría costar entre 30.000 y 40.000 euros, aunque "afortunadamente -ha apuntado- la taquilla está yendo muy bien; nos estamos llevando una sorpresa, y puede que incluso recuperemos una parte de ese dinero".

Abierta la sede principal, el Kursaal, pero con el resto de cines y teatros cerrados, el festival ha seguido con discreción su curso: "Nosotros no nos podemos definir ni a favor ni en contra de la huelga, pero sí tenemos claro que vivimos un momento complicado y nos solidarizamos con la gente que lo está pasando mal".

Pero, además, el director en concurso, el kurdo Bahman Ghobadi, ha aplazado a mañana su rueda de prensa de presentación de su filme, no por solidaridad sino porque la copia proyectada no tenía la calidad de sonido que él esperaba.

Aun así, Bellucci, que no hará el tradicional paseíllo por la alfombra roja, sí que ha hablado del filme, en el que se erige como máxima expresión de la belleza atravesada por la tragedia.

"He recurrido al drama que llevamos en el ADN las mujeres mediterráneas, de generaciones de sufrimiento por el machismo que hemos heredado de nuestras madres y nuestras abuelas", explica en una entrevista con Efe.

En la película del que podría convertirse en el primer realizador con tres Conchas de Oro, Bellucci interpreta a la esposa del protagonista, un poeta kurdo que, tras pasar treinta años en una cárcel de Irán, intenta recuperar su vida y su familia.

A lo largo de ese abanico temporal, irá desgranando la impotencia de una vida destrozada por la falta de libertades políticas, un periplo vital similar al de muchos cineastas iraníes de la actualidad, desde Jafar Panahi hasta el propio Ghobadi.

"Directores como Gaspar Noé o Giuseppe Tornatore has buscado en mí el símbolo de esa belleza condenada a ser destruida, porque la naturaleza humana a veces no respeta la belleza de la naturaleza. El hombre es el animal más inteligente, pero también el más violento", asegura la actriz y modelo italiana afincada en Francia, que ha aprendido unas líneas en farsi para el filme.

"Esta película, con su imagen y su sonido correctamente, pretende ser como una poesía", ha explicado el director antes del pase con público, en un pase en el que la cola del cine se mezclaba con la marea humana que se manifestaba en la calle.

"La he realizado para no morirme, ha fortalecido mi espíritu. Es mi intento de reencontrarme con mi vida y volver a ser yo mismo", ha dicho un realizador que hace cuatro años fue expulsado de su país por el régimen de Mahmud Ahmadineyad.

Por su parte, la realizadora china Emily Tang presentaba "All apologies", filme rodado en la hermosa región del río Li que cuenta la historia de una mujer que, tras causar su marido un accidente que acaba en la muerte del hijo de su vecino, es violada por el padre del fallecido y obligada a "devolverle" con su embarazo la vida que le ha robado.

"Para una mujer como yo, no existe ese rol de la mujer, ni siquiera me resulta difícil ser directora de cine. Pero en otros lugares con menos educación o clase social, esta historia sí que podría llegar a suceder", ha reconocido la directora.