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Molly Isler: “Aprendí a sonreír desde el corazón”

María Gabriela Isler

María Gabriela Isler

La Miss Universo 2013, residenciada por ahora en Miami, asegura que la incertidumbre por el país es lo que le impide regresar definitivamente 

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Más de dos años han pasado desde que María Gabriela Isler llegó a Rusia con la firme intención de callar a los críticos que la llamaban “Grisler” después de que ganó el Miss Venezuela 2012. 

La joven valenciana pisó fuerte en Moscú, lideró todas las pruebas preliminares y el 9 de noviembre de ese año fue coronada como Miss Universo 2013. Su triunfo fue, sin duda, lo que llaman un batacazo que dejó a más de un entendido con la boca abierta.

No pudo hacer la visita oficial a Venezuela en la fecha que estaba programada. Las protestas de 2014 retrasaron casi un año su venida al país. Cuando lo hizo volvió a sorprender: el aplomo y la seguridad que mostró en su encuentro con los medios dieron cuenta de la experiencia que había adquirido durante su reinado, uno de los más largos de la historia del certamen y que duró un total de 15 meses.

En ese momento aseguró que estudiaba la posibilidad de comprometerse con una causa social que le permitiera ayudar al país. Y lo hizo. Actualmente dirige Universo de Bendiciones, una fundación que, de la mano de Provive y Prosalud, se dedica a la educación sexual de jóvenes y a la prevención del embarazo adolescente.

Cuando Isler partió a Rusia no sabía sonreír. En algún momento, incluso, tomó clases para aprender a hacerlo. “Aprendí a sonreír desde el corazón. Hacerlo me llena de energía”, dice.

Actualmente se encuentra residenciada en Miami e intenta regresar al país con frecuencia. “Aún me encuentro aprendiendo a vivir sin tener cerca a quienes amo, aunque me niego a hacerlo”, confiesa.

—¿Es cierto que luego del Miss Universo recibió una oferta para trabajar con Donald Trump?

—Nunca recibí una oferta de trabajo del señor Trump ni de la Organización Miss Universo. Mi única experiencia con ellos fue durante mi reinado y fue muy enriquecedora. Aprendí que el título que ostenté muchas veces representaba más para otros que para mí: ilusiones, sentimientos, sueños y, sobre todo, alegría.

—La campaña de Trump para ser el candidato presidencial del Partido Republicano ha sido bastante controversial por sus comentarios. En una ocasión usted aseguró que era un buen hombre, ¿continúa pensando así?

—Las veces que compartí con él y su familia siempre fue un hombre cortés, respetuoso y educado. Sin embargo, sé que su trato hacia mí no es referente de su personalidad. Difiero de la forma en que se ha expresado durante la campaña, especialmente por sus críticas hacia la comunidad latina y femenina. Sin embargo, creo que no soy quien para juzgar si es un buen hombre o no.

—En cuanto a la fundación Universo de Bendiciones, entre todos los problemas que enfrenta el país, ¿por qué decidió trabajar en la prevención del embarazo adolescente? 

—Quise hacerlo porque la plataforma que Dios puso en mi camino está ligada directamente a una audiencia juvenil. El sueño de la mayoría de las jóvenes del país es convertirse en Miss Venezuela, lo tienen como referente de superación. Pero, asimismo, Venezuela es la nación de América del Sur con los índices más altos en embarazo de adolescentes. Decidí entonces usar mi voz y mis medios para hacerles llegar el mensaje.

—¿Planea extender la labor de la fundación?

—Sin duda alguna me gustaría extenderla, pero por ahora es un proyecto que manejo de forma individual y espero ampliarlo poco a poco, con el apoyo de más personas.

Si tuviera que escoger otro problema al que ayudar a combatir, ¿cuál sería?

—Si tuviera que elegir otro tema, me gustaría trabajar con las comunidades para ayudarles a reenfocar su propósito, para que conocieran sus deberes y derechos como ciudadanos. Lograr que sean autosuficientes, autosustentables, con sentido de pertenencia y respeto hacia sus cohabitantes. Proveerles talleres en diferentes áreas, convertirlos en ciudadanos activos. Me gustaría que nuestra sociedad aprendiera a salir adelante sin esperar nada regalado.

—¿Qué otras cosas está haciendo?

—Actualmente trabajo en el desarrollo de otros proyectos de impacto social y educativo de la mano de expertos que puedan aportar al país. Al mismo tiempo, estoy reforzando mis conocimientos en el área de imagen, tomando clases de doblaje, acento neutro y proyección en pantalla, entre otros aspectos. Todo esto en función de unos posibles proyectos digitales que tengo a mediano plazo y que estarían ligados a mi trabajo social. 

—¿Y el modelaje?

—¡También! Ahora me aventuro de nuevo en ese mundo, no solo con agencias en Miami, sino en Los Ángeles, Nueva York y Europa.

—¿Viene al país con frecuencia? 

—Durante 2015 iba prácticamente cada mes a Venezuela; sin embargo, este año no he tenido la misma suerte a causa de la incertidumbre. No me siento una turista más, yo he vivido la zozobra en las calles, la falta de insumos médicos y la escasez de alimentos; he visto las colas, la necesidad y la pobreza.

¿Qué es lo que más le preocupa?

—Venezuela es una tierra bendita con  miles de oportunidades para salir adelante en un futuro cercano, pero de la mano de buenos líderes. La degradación de valores, la falta de principios y de respeto entre ciudadanos, así como el resentimiento que se ha infundado en los últimos años es lo que más me preocupa.

—¿Qué mensaje le daría al pueblo y a los políticos venezolanos?

—Como Miss Universo mi mensaje siempre estuvo ligado a la unión. Y así continúa siendo. Creo firmemente en que esa es la única forma de salir adelante y los políticos deberían ser voces del pueblo, no su principal problema.