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Mo Yan: Mi realismo habla de la gente normal

El escritor chino Mo Yan / AFP

El escritor chino Mo Yan / AFP

Con ocasión de su reciente nombramiento como Nobel de Literatura 2012, se reproduce una entrevista que le hizo El Paí s en 2008

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Sentado en un clásico sofá, en el llamado bar de los escritores del hotel Raffles de Pekín, rodeado de fotos en blanco y negro de los líderes de la revolución, Mo Yan rompe el silencio y comienza a contar su vida de forma pausada, como corresponde al alias que adoptó cuando empezó a escribir estando en el Ejército. 

Cuando tenía 18 años de edad empezó a trabajar en una fábrica. La mitad del tiempo era obrero, y la otra, campesino. 

En 1976 entró en el Ejército. 

Con la consolidación de Deng Xiaoping en el poder, en 1979, el Gobierno relajó los controles sobre la creación literaria y comenzaron a surgir las primeras obras sobre las pesadillas de la Revolución Cultural. 

Fue la llamada "literatura de los heridos". La escritura floreció en esos años, dando cabida a un amplio espectro de temas sociales, que incluían desde la corrupción oficial a cuestiones feministas. En 1981 Mo Yan publicó su primera novela, Lluvia en una noche de primavera

"Pero no era fácil. Los oficiales en el cuartel me criticaban porque escribía en lugar de hacer mi trabajo. Así que en 1984 entré en la Escuela de Arte y Literatura del Ejército", indicó. Así pudo vivir de la literatura. 

El rábano transparente fue su primer libro de éxito, y el segundo, Sorgo rojo. Este último le permitió consolidar su posición como autor. En 1996 publicó Grandes pechos, amplias caderas, en el que relata desde los últimos tiempos de la dinastía Qing (1644-1911) hasta la época posmaoísta a través de la historia de una mujer que tiene ocho niñas antes de lograr el deseado varón, todos fuera del matrimonio. Una obra monumental, brutal y realista, en la que enaltece la abnegación y la fuerza de la mujer, pero que fue prohibida en China por dos razones, según su autor: porque se separó de la doctrina oficial sobre el Partido Comunista y porque describió de forma atrevida el cuerpo humano. 

"Aún hay cosas que no se pueden plasmar de forma directa, pero la situación es mucho mejor que en el pasado. Un buen escritor sabe encontrar la mejor manera para contar lo que quiere decir", dijo el autor chino al preguntarle si sus compatriotas pueden escribir hoy lo que quieran. 

Para Mo Yan, hacerse escritor "fue una idea sencilla", pues quería cambiar de forma de vida porque no tenía futuro en el Ejército. "Y yo tenía tantas cosas que contar... Hay que imaginar a una persona forzada a no hablar durante 20 años, que de repente puede contar todo lo que ha visto y experimentado. Éste es el poder detrás de mi escritura", expresó. 

Mo Yan asegura que Gabriel García Márquez influenció en su obra. "El realismo mágico activó mis experiencias acumuladas en el pasado. Había muchas similitudes entre la vida en mi pueblo y la de sus libros. En mi pueblo no había luces por la noche y cuando abrías la ventana podías ver las hogueras brillando en el campo en la oscuridad. Mis recuerdos de infancia están plagados de fantasmas. Me di cuenta de que no debía copiar el estilo de García Márquez. Lo más importante que aprendí de él fue su espíritu innovador". 

Insiste en que su realismo es diferente al realismo socialista, idealizador de la vida rural y mentiroso que marcó los años del maoísmo: "Mi realismo habla de la gente normal. 

Presento al lector todo tipo de caracteres, personajes con los que no ha tenido contacto nunca, situados en un ambiente especial".