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Miss Venezuela 1986: las reinas rebeldes aún ocupan el trono

Ya han pasado 30 años desde que Bárbara Palacios, Maite Delgado, Catherine Fulop, Raquel Lares y Carolina Perpetuo integraron la que hasta hoy ha sido la generación más exitosa del certamen. Todas recuerdan con nostalgia las anécdotas de aquella noche tan linda

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Era el viernes previo al Día de la Madre. Los periódicos del 9 de mayo de 1986 estaban abarrotados con publicidades que vendían “el mejor regalo para mamá”. En medio de tantos avisos destacaba una página completa que anunciaba que a las 7:00 pm, en el Teatro Municipal de Caracas, se elegiría a la mujer más bella del país.

Ese día Jaime Lusinchi, presidente de la República, inauguraba los túneles de la Planicie. Su secretaria privada y una de las mujeres más poderosas del país, Blanca Ibáñez, tenía otros planes: asegurarle una banda a la novia de su hijo, la concursante Laura Fazzolari.

Sin embargo, la miembro sorpresa del jurado no logró empañar esa “noche tan linda”, en la que un grupo de muchachas perdió el anonimato. La gente empezó a reconocer a la representante de Trujillo por su nombre: Bárbara Palacios, la Miss Venezuela que se impuso con 236 puntos sobre el resto de sus compañeras, entre ellas 4 reinas a las que no les hizo falta la corona para ocupar el trono del mundo del espectáculo.

Maite Delgado, Catherine Fulop, Raquel Lares y Carolina Perpetuo fueron parte de esa generación de 1986, la más exitosa del concurso. Tres décadas después cuentan las anécdotas que vivieron el día que empezaron a conquistar el aplauso del público.

“¿Ya pasaron 30 años?”, se preguntaron todas cuando un fanático las etiquetó en una foto del Miss Venezuela 1986 en su cuenta de Instagram. Enseguida recordaron a las niñas soñadoras pero rebeldes que fueron en ese entonces.

“Mis medidas eran 88-58-88 y Osmel quería que fueran 90-60-90. Me negué a eso”, dice Bárbara Palacios desde Miami. “También querían que me aclarara el cabello y no lo hice. Soy así desde los 17 años, quiero envejecer naturalmente”.

Se rehusaba a usar traje de baño para las entrevistas y poco le importaba no aparecer en portada. La ganadora del Miss Universo 1986 entró a la competencia luego de que le insistieron durante un lustro.

“Yo siempre estuve en desacuerdo con estos concursos. Vi el certamen como una plataforma para ofrecer un mensaje: la belleza no da felicidad. Para mí lo más importante era hablar del estudio. Yo fui la primera Miss Venezuela con título profesional”.

Palacios recuerda las primeras palabras que le dijo al animador Gilberto Correa luego de ser coronada: “Venezuela, no te voy a defraudar’. Después de hacer esa promesa, la verdadera competidora salió de mí”.

Maite Delgado afirma que desde que Bárbara Palacios llegó al concurso fue la gran favorita. “Bárbara fue Miss Venezuela antes de concursar, una triunfadora que no necesitaba competir por la corona porque ya la traía puesta en su actitud”.

La segunda finalista, que luego se consagró como animadora del certamen de belleza, señala que la noche anterior a la competencia se reunieron en una habitación del hotel Caracas Hilton. “Escribimos una carta anticipando los resultados y las cosas que publicaría la prensa. También acordamos que, pasara lo que pasara, siempre seríamos amigas y eso lo hemos cumplido”.

Catherine Fulop ha mantenido esa promesa. Afirma que eran unas candidatas rebeldes. “Éramos traviesas. Nos escapábamos al Ávila y luego nos metíamos sendo banana split”, dice la actriz radicada en Argentina.

La corona que ganó como tercera finalista quedó en el recuerdo. “Con el tiempo mis hijas la agarraban para jugar y se terminó dañando. Después del concurso me la quité y me puse el vestido como 20.000 veces porque me lo pedía mi familia. ¡Qué hincha pelotas! (risas)”.

Acepta que ella y sus compañeras eran medio “odiositas” porque ignoraban a las que estaban apadrinadas. “El grupo con el que me la pasaba estaba encabezado por Carolina Perpetuo. Las demás también eran de armas tomar. Yo solo las seguía, me hacía la buena”.

Raquel Lares era otra de sus compinches. La cuarta finalista asegura que esa época del Miss Venezuela era más estricta que la de ahora. “La dieta era muy rígida. No existían las operaciones. Una señora que se llamaba Pura nos mataba a punta de masajes, nos dejaba moreteadas”.

La locutora menciona que el Zar de la Belleza le preguntó por qué no concursaba en otra edición. “Osmel se las vio difícil ese año. Había muchas mujeres talentosas, pero solo una corona. La cosa iba a quedar entre Bárbara y María Begoña Juaristi. El resto competíamos por entrar en el cuadro”.

Carolina Perpetuo no quedó entre las finalistas, pero eso no le quitó el sueño. “Nunca aspiré a ser miss. Yo era una de las más bajitas. Quería aprovechar el concurso para incursionar en el medio”, dice desde Miami.

Cuenta que después del concurso se comió una reina pepiada, aunque su dieta siempre fue flexible. “Nosotras le dábamos plata a un señor para que nos llevara chucherías. Yo me hice pana de las policías que nos resguardaban, tanto que una vez nos vieron al natural y nos dijeron: ‘Las misses son puro maquillaje”.

Nostalgia y deseos. Oír el nombre de Venezuela les recuerda la banda a la que aspiraron hace 30 años, pero también es el país que les duele ahora. “Los que vivimos afuera estamos listos para regresar a reconstruir la gran nación que nos merecemos”, expresa Bárbara Palacios.

Catherine Fulop, emocionada, habla por el resto de sus compañeras. “Estamos regadas por el mundo. Ojalá que cuando cumplamos 40 años de haber participado en el concurso nos reunamos todas en Venezuela para celebrar como se debe”.