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Mimí Lazo agrega otro monólogo a su lista de éxitos

La actriz Mimi Lazo / Archivo

La actriz Mimi Lazo / Archivo

La actriz usa una vez más el formato de comedia para hablarle a la mujer de autoestima y respeto personal. Estrenará A mi gordo no me lo quita nadie, sobre infidelidades y cirugías plásticas

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Mariíta es como Valeria, pero casi 20 años mayor y si hubiera decidido no divorciarse. Mimí Lazo parece no querer abandonar el nicho del monólogo femenino, que la ha mantenido sobre las tablas casi ininterrumpidamente desde el debut de El aplauso va por dentro. Ahora presenta otro unipersonal en el que le sigue hablando a la mujer sobre la importancia de tener autoestima independientemente del estado civil. A mi gordo no me lo quita nadie es un montaje en el que, con un humor ácido –describe la actriz–, la intérprete invita a las mujeres a quererse. Se estrenará esta noche en el hotel Embassy de El Rosal.

La historia fue escrita por Luis Fernández y es dirigida por Elba Escobar. “Tengo 10 años pidiéndole que me escriba una pieza y por fin lo hizo. Me la regaló el 14 de febrero, el mismo día que cumplimos 18 años juntos”, cuenta Lazo. Agrega que con comedias como estas se confronta al público y se lo lleva a reflexionar: “Muchas mujeres se van a identificar y van a echar a correr después de verla”.

Fernández cree que luego de tantas temporadas de El aplauso va por dentro Lazo ha evolucionado y quiere hablar desde la perspectiva de la mujer madura. “Todas quieren casarse, no sé para qué sirve eso, pero quieren. Con quién, no importa, y así rediseñan su vida en torno a un ‘vivieron felices para siempre’, que es falso. Dijimos que íbamos a montar una obra en función de esa mujer que se opera para no perder al marido. Esa visión muy superficial y venezolana. Estamos presos de esa religión de la banalidad, que es bastante satánica aunque la consideramos normal y conduce a las mujeres a convertirse en unos androides que parecen primas unas de otras, al punto de no reconocerse. Es una tragedia extraordinaria. Y lo que perseguimos es mostrar el espejo incómodo de una realidad individual para resolver los problemas generales”, dice.

En la pieza, Mariíta descubre que su pareja le monta cachos. Se deja llevar por consejos de su madre, de su mejor amiga, de sus propias inseguridades y decide someterse a una serie de operaciones estéticas que la transforman en algo que nada tiene que ver con su esencia. Se va convirtiendo en las amantes del esposo, que sin embargo, al final, igual la deja.

A pesar de que Lazo afirma que no se parece al personaje, confiesa que las infidelidades que sufre Mariíta las vivió, pero con anteriores parejas. “Es triste que haya tenido que pasar por esas experiencias, pero gracias a Dios me divorcié de todos y ahora tengo muchos años con Luis. Nunca tuve suerte en el amor, pero sí pude conservar a mi lado a hombres importantes que me demostraron el camino espiritual, político, social y teatral”.

No está en contra de las cirugías plásticas, y ella misma dice que se ha hecho unas cuantas, pero advierte, tajante, que la motivación no debe ser el deseo de retener a un hombre: “¿Por qué tenemos que disfrazarnos de otros personajes para que nos quieran?”.

El último amante, A 2,50 la cuba libre y Golpes a mi puerta son las obras más recientes en las que Lazo ha compartido con un elenco. Pero reconoce que, sin importar el personaje que interprete, siempre la recuerdan por el de Valeria, y por ello no abandonará su monólogo. “Seguiré haciendo El aplauso va por dentro. No puedo dejarlo. Es maravilloso y me comunico con las mujeres de este país, a quienes adoro. La carrera de ocuparse del marido es muy ingrata, uno tiene que tener una paralela”.

 

Amistad dirigida. “Elba es maravillosa. Le digo que se dio cuenta de que yo soy mejor actriz que ella y por eso me está dejando el camino libre. Es fascinante. La admiro y respeto mucho”, bromea sobre el hecho de ser dirigida por una de sus amigas.

Escobar indica que lo más importante era que la actriz le permitiera ser al personaje, que lo dejara expresarse. “Le dije: ‘No habla como tú, no se parece a ti’. Se la he puesto difícil”, cuenta.

“En el momento en que empiezan a funcionar los papeles de directora y actriz ocurren cosas que van más allá del hecho de que somos amigas, y es que somos profesionales. A Mimí siempre la he visto desde el ángulo de espectadora o como compañera, pero no desde la dirección. Por primera vez veo su proceso de entrar en personaje y es maravilloso. Es diferente al mío. Ella lo arma desde afuera y yo desde adentro. Me quedo fascinada porque ella es una seductora. Y la obra nos ha conmovido hasta los tuétanos, al final de los ensayos lloramos como Dumbo o Bambi. La historia de Mariíta nos produce una profunda compasión. Pero también nos vamos a reír mucho, porque Mimí hace una cantidad de payasadas que al final llevan a la reflexión”.

 

A mi gordo no me lo quita nadie

Hotel Embassy, avenida Francisco de Miranda con avenida Campo Alegre, El Rosal

Estreno hoy, 9:00 pm

Entrada: 180 bolívares

Venta: www.tuticket.com