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Los cantos de un poema de la India invitan a reflexionar

El largometraje está inspirado en el libro homónimo de Christy Beam, quien considera que es una “plataforma para promover los trabajos de Dios”

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“Es muy agradable escuchar historias; al final nos hacen ser mejores personas”. Es esta una de las frases que les dice Viasa a sus personajes. Porque el suyo es el gran poema del mundo, el necesario, sin el cual no se podría vivir. Y es este, también, uno de los objetivos del montaje que estrenó el fin de semana La Caja de Fósforos: Majabárata.

El texto épico es 15 veces más largo que la Biblia.  Por eso los actores-narradores necesitan varias maletas para transportar sus historias. Sus voces se convierten en las de dioses y reyes -perfectos y malvados, como la humanidad-, evocan aventuras y circunstancias que siempre llevan al mismo lugar: la conducta del hombre, su virtud y la necesidad de actuar de acuerdo con una finalidad.

La dinámica que se ha construido en escena incluye largas cortinas, texturas e incienso. La complementan tenues luces fucsia y mostaza, los trajes y los cojines, las imágenes que van apareciendo. 

En esta ocasión, Orlando Arocha decidió presentar, con el formato de teatro narrativo, la historia milenaria de la  India para generar la conexión del espectador con el mundo, con los grandes textos de la literatura y con el país.

“Es un homenaje al teatro, que no es más que una forma de contar historias, revivirlas. Entrar en el pensamiento de las personas y hacer juntos un viaje. Compartir eso nos pareció interesante, rendir tributo a la fuerza del arte”, expresa el director de Majabárata, pieza que se estrenó en la sala teatral que está ubicada en la Concha Acústica de Bello Monte.

La adaptación la hicieron a partir de fragmentos del libro original y de escritos de otros autores. De esto se extrajeron los lineamientos más importantes. “En La Caja venimos haciendo obras muy rudas o con conflictos. No queríamos perder esa conexión con la actualidad y lo que nos pasa, los sentimientos; pero quisimos montar algo que tuviera un toque más suave, esperanzador, más reflexivo y este nos parecía un gran texto”, añade.

Pero Arocha no solo está al frente de la propuesta. También forma parte de la escena. “Es un trabajo en el que el desdoblamiento típico del actor no está. Es más narrativo. No es una forma de actuación que implica las mismas exigencias. Mi objetivo nunca ha sido ser actor, pero era una oportunidad de contar historias”, aclara.

Junto a él están Diana Volpe y Haydeé Faverola. Los tres se visten para la ocasión, hacen gestos y muecas, se consultan a voz baja qué dirán luego, muestran los dibujos de los personajes, repiten sus nombres para que el público no se confunda mientras narran los cantos del poema.

Sobre el sentido primigenio del Majabárata, Arocha señala: “Es la historia de las grandes contradicciones de la humanidad, los elementos eternos que subyacen. Al final, habla de qué camino escoger. Como dice el poema: si dañamos lo colectivo, nos daña; y si lo ayudamos, nos ayuda”.