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Michel Hausmann: "Armando Cabrera es inocente"

El musical que escribió Haussman se estrenó en 2013 en el circuito Off Broadway de Nueva York | Foto Leonardo Guzmán / Archvo

Michel Hausmann | Foto Leonardo Guzmán / Archvo

A través de una carta, el director teatral compartió una investigación personal sobre el suceso y sus razones para defender al actor

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El director y productor teatral, Michel Hausmann, publicó una carta en la que asegura que el actor Armando Cabrera es inocente de los délitos que se le imputan. 

El pasado 19 de mayo, la fiscalía dictaminó la medida de privativa de libertad para Cabrera por presuntamente haber asesinado a Keiduin Alexander Suárez, de 27 años. 

A continuación el texto íntegro de Michel Hausmann:

Voy a comenzar por el veredicto: Armando Cabrera es inocente.

¿Cómo lo sé? Lo sé porque, a diferencia lo que a todas luces es un pésimo trabajo periodístico, y que se ha propagado por la estúpida cultura amarillista de las redes sociales (incluyendo, con el dolor del alma, a muchos amigos) yo sí he indagado. He hablado con los abogados, con los amigos más cercanos a Armando, he contrastado fuentes. Cualquier persona que haga lo mismo y sólo indague un poco, un poquito, se dará cuenta de que la evidencia inmediata indica inequívocamente que Armando Cabrera es inocente.

He aquí con lo que he dado en mi investigación personal. Más aún: estas son mis razones para defender a Cabrera.

1- El crimen ocurrió el viernes 13 de mayo, en la noche, en El Rosal. Pero Armando no salió esa noche de su casa. Hay muchos testigos que lo confirman. Entre ellos, el portero del edificio en el que vive Armando, amigos como el actor Marcos Moreno (quien estuvo en comunicación con Armando ese mismo viernes en la noche, lo mismo que el sábado, temprano en la mañana, cuando un alegre Armando salió a las 7:30 a hacer diligencias.

2- Existe un solo testigo que declaró que Armando era culpable ¿Qué alegó ese testigo? Que un tal “Alberto Cabrera, de profesión actor, ultimó a la víctima en su camioneta”. Creo que dijo, además, que la camioneta era de color azul. Para empezar, Armando no se llama Alberto. Luego, Armando no tiene una camioneta sino un Camry de 1996, o algún año cercano. Pero, para más señas, a Armando lo asaltaron hace varios meses, precisamente en El Rosal (donde ocurrió el crimen), y le fracturaron el brazo derecho de una forma tan violenta que, al sol de hoy, prácticamente no puede moverlo; tanto menos, mover su mano con propiedad. Es imposible que, dada su condición, pueda accionar un arma. Los médicos han dado constancia de eso.

3- La actitud de Armando, desde el viernes hasta el martes, es la de una persona inocente. La alternativa es que Armando sea un psicópata y que tenga la capacidad de actuar con absoluta normalidad después de cometer un crimen tan espantoso. Esto, a mi entender, no sólo es improbable. Yo, personalmente, no lo podría creer jamás ¿Qué hizo Armando en las horas posteriores al crimen? Madrugó, fue de compras y luego, en horas de la tarde, fue al Club Valle Arriba a jugar dominó. De haber sido el asesino, hizo gala de una sangre fría envidiable, digna de un asesino con experiencia. En medio de la partida de dominó comienzan los errores de la prensa: aparecen los titulares con información falsa, inexacta, tendenciosa, primero diciendo que le habían disparado al actor Armando Cabrera. Sus amigos empezaron a llamarlo desesperadamente. A Armando le pareció la cosa mas graciosa del planeta: “no me manden flores; mándenme dólares”, le decía a sus amigos, jocosamente, sin entender de dónde había salido semejante disparate. Cosas de los portales de internet intentando cazar clics, pensaría.

Pero para las horas de la noche la noticia había cambiado, y ya se acusaba a Armando de asesinar a una trabajadora sexual transgénero. Armando inmediatamente desmintió la noticia en Twitter, escribiéndole directamente a Daniel Colina, el reportero que dio la noticia. Cabe preguntar si el señor Colina se habrá comunicado con Armando, para verificar, para indagar; para increparlo, al menos. A juzgar por la evidencia, lo dudo. Aquí comenzaron los pecados profesionales de reporteros y medios de comunicación. Mientras tanto, Armando insistía en su inocencia ante Ravell y La Patilla, que ya se habían hecho eco de la nota de Colina.

A raíz del escándalo, Armando recibe una cita para declarar el martes 17 de mayo ante el CICPC. Esto es, cuatro días después del crimen. Cuatro días. Tiempo suficiente para esconderse, huir, comprar un pasaje a Trinidad, cruzar la frontera hacia Manaos o cualquier otra cosa. En lugar de eso ¿qué decide hacer Cabrera? Como cualquier otra persona inocente, se presenta a la cita, para desmentir todos los cargos. Lo que ocurre es ya el pan nuestro de cada día en un país cuyo sistema judicial es menos que una parodia: Armando cae preso. Una raya más para el tigre que es el poder judicial criollo.

Pero ¿qué otras mentiras dijeron los medios?

Primero, aseguraron que Armando se habría declarado culpable, alegando que se trató de un crimen pasional. Estas declaraciones son falsas. Es una acusación infundada. No existe ninguna fuente oficial (ni declaraciones de puño y letra, o de voz de Armando) que sustenten esta supuesta declaración. Hago un llamado a los medios de comunicación a rectificar inmediatamente.

En segundo lugar, que la fiscal mandó a Armando inmediatamente al Rodeo 3. Nada más falso. Hasta hoy, Armando sigue en El Llanito. Probablemente lo trasladen a El Rosal. En caso de que los periodistas que supuestamente han cubierto el caso quieran saber qué ha pasado realmente, yo, que no soy periodista, puedo darles la información que precisan: la fiscal que lleva el caso simplemente no ha ido a las audiencias, y la fiscal suplente ha diferido el caso. Se retomará, aseguran, en los próximos quince días.

Permítanme plantear algunas preguntas que podrían ser relevantes para el caso.

¿Armando Cabrera conocía a la víctima o, cuando menos, al grupo de amigos de la víctima? Es posible, y eso no implica absolutamente nada. Armando es un hombre soltero y no tiene que rendirle cuentas a nadie. Los que conocemos a Armando de toda la vida sabemos que él es como el Falstaff de Shakespeare: está a sus anchas tanto en los castillos que en los callejones, en el Country Club como en cualquier burdel de la Solano, como tantos otros caraqueños.

Exijo que los periodistas serios, por favor, investiguen. No por simpatía alguna con Armando, que no tienen por qué tenerla, ni por amor a la verdad, a la que si quieren pueden pasarle de largo, sino por oficio. Por las exigencias de su propio oficio. Más aún, por guardar su propio buen nombre. Todas las noticias que han salido mantienen el mismo formato: un titular amarillista seguido de dos párrafos vacíos que no son fruto de una investigación de más de diez minutos. Hasta ahora, como vulgar usuario de internet, como lector de noticias, no me he topado con ningún trabajo que investigue mínimamente el asunto. Lo único que he visto es una competencia por el titular más escandaloso. Hasta ahí ha llegado el asunto, y nada más.

Esperaba no tener que ser yo quien debiese recordarles cómo hacer su trabajo, pero me permito decirles, sin ánimos de ofender ni ínfulas de superioridad moral, que ustedes, periodistas tienen la responsabilidad de investigar, de buscar (y construir) fuentes fiables y de honrar una metodología de trabajo estricta, severa, disciplinada y, sobre todo, responsable, antes de publicar una sola palabra. Es decepcionante verlos convertidos en máquinas caza-clics. Como clásico lector de noticias, de periódico y café en mano, les digo que han caído bajo.

Ayúdenme, por favor, a regar la voz. Es preciso, por el bien del agonizante sistema judicial venezolano que, por una parte, Armando salga de esta pesadilla pronto. Por la otra, es imperativo que los verdaderos responsables de este horrendo crimen respondan por sus actos. Por el bien de todos.